Felix Maocho

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Joel Cánovas, busca arte entre los escombros


Fotografia de Joan Cortadellas

Por Félix Maocho
9/8/2018´

Durante un par de siglo el embaldosado de cemento hidráulico reinó en los suelos de las viviendas españolas,

En zonas frías, en las habitaciones nobles, como salones y dormitorios, los suelos se cubrieron con parquet de madera, pero en zonas templadas y para todas, en el resto de la casa, cocinas, cuartos de baño y las zonas de servicio, el suelo se cubrió con baldosas de cemento hidráulico, pues estas baldosas se prestan a ser sencillas y formar motivos geométricos, o complejas y delicadas y formar hasta hermosos motivos florales.

La ventaja de la baldosa hidráulica estaba en el precio, mucho mas próximo a la del sencillo enladrillado, (loseta catalana), que al del mármol, y su resistencia, soportaban mejor el desgaste y los golpes que el azulejo, por lo que era preferido para los pavimentos horizontales, mientras que el brillante azulejo se reservaba para frisos y alicatados.

Habitualmente las baldosas se fabricaban en talleres artesanos locales. Para su fabricación sólo se necesitaban, diferentes colorantes del cemento y un molde hecho con un fleje de acero que separaba, sobre una base de cemento gris, los espacios que cada color debía ocupar en la baldosa. Una prensa apretaba las diferentes áreas de cemento coloreado sobre la base gris dando la forma final.

Lo sencillo de su fabricación, unido a lo caro que entonces resultaba el transportar materiales de peso, hizo que proliferaran fabricantes en toda la geografía nacional, hasta en pequeñas ciudades había una fabrica de baldosas. pero por la misma razón, la calidad de la mayoría de ellos dejaba bastante que desear.

Sin embargo, en grandes ciudades, con un mayor consumo local, aparecieron fabricantes que cuidaban la calidad y el diseño del producto. Especialmente famosas fueron las baldosas de Barcelona, pues el clima aconsejaba embaldosar incluso los salones y habitaciones de recibo y por otra parte, la adinerada burguesía catalana, estaba dispuesta a pagar por una mayor calidad, tanto en la fabricación como en el diseño. Por eso, las mejores piezas de cemento hidráulico se encuentran en la ciudad de Barcelona.

Un día del 2014, Joel Cánovas, de 34 años. tomaba unas cervezas en una terraza de un bar en Barcelona, cuando le llamó la atención una baldosa que emergía entre los escombros de una obra. Era una baldosa de cemento hidráulico, que había sido sustituida en la obra de renovación de un piso. Se inicio entonces una pasión por un extraño coleccionismo, que recoge las baldosas por toda la ciudad, las documenta y sube a Intagram en el canal The Tile Hunter ( @i_rescue_tiles )

Para Cánovas, cada baldosa es una modelo único de arte local, con un diseño geométrico o floral diferente. Hoy su colección alcanza ya mas de 1800 diseños diferentes recogidos entre los cascotes de toda la zona. Actualmente, en la renovación de los viejos edificios, casi obligadamente se sustituyen suelos con dibujos únicos por anodinas tarimas flotantes. Cánovas lucha por salvar las baldosas.

Es una moda un poco absurda, pero como todas las modas, dificil de combatir, las baldosas tiene unos 3 milimetros de capa de color, por ello permiten ser pulimentadas y protegidas con una capa de barniz de modo que se conserve un suelo único y muy practico

Inicialmente, era un coleccionista anónimo que recogía piezas sueltas con objeto de hacer una mesas o un marco, pero después de salir en un periódico su teléfono comenzó a recibir avisos de personas, que localizaban baldosas hidráulicos entre los cascotes, o de propietarios con pisos enteros, que querían desprenderse de ellos.

Es una afición dura. Él pasea con una mochila en la que recoge sus tesoros. «Yo he metido hasta 40 kilos», 40 Kilos sólo serían 15 baldosas con el cemento pegado y ha salvado 22.000. Con todo ello su colección, comenzó a superar cualquier previsión. Después de quedarse sin espacio en su apartamento, Cánovas trasladó sus baldosas a un pequeño taller en Gràcia, pero también se le quedó pequeño por lo que recientemente se traslado a un almacén fuera de la ciudad. A veces Cánovas vende alguna de sus baldosas para cubrir los costos de almacenaje y una vez vendió 1.800 fichas a un diseñador de interiores en Australia, pero está más interesado en preservar parte de la cultura que en montar una empresa. “Ahora, es una responsabilidad”, dice. Casanova

Ha creado una red de espías mas perfecta que la de Alemania Oriental, en cada barrio tiene colaboradores que incluso le guardan por unas horas su tesoro para que les de tiempo a recogerlas. «Gente que sabe lo que hago –explica  Joel –, que ve lo duro que es el tema del peso. Es lo peor que tiene la baldosa. Lo peor y lo mejor. Si pesasen menos, no habría en la calle, volarían todas». «Quizá ya lleguemos a los 2.000 modelos diferentes», calcula. «El 75% lo he sacado de contenedores» Los mejores yacimientos en  “Ciutat Vella y el Eixample”.

Hace un año que The Tile Hunter se estrenó en la prensa. Entonces acumulaba 6.000 mosaicos. Desde entonces, ha quintuplicado los rescates y ha salido hasta en The Guardian. También se ha inventado el Tile-crossing, inspirado en el bookcrossing (abandonar libros en lugares públicos), Joel esconde una vez al mes cinco mosaicos enmarcados por la ciudad y da pistas en Intagram. Lleva 13 ediciones, 65 piezas escondidas y encontradas.

Y ha estrenado una app, lógicamente se llama The Tile Hunter, «La primera aplicación del mundo hecha para rescatar baldosas», todo con el fin de «Fomentar la implicación ciudadana en la búsqueda y rescate». Desde ella se podrá jugar al Tile-crossing y se informará de eventos, detalla Joel. «Pero el botón revolucionario de la aplicación es este –señala una pestaña con una ambulancia–. El SOS rajola. Puedes hacer una foto de la baldosa que acabas de encontrar, hacer una descripción y dándole a enviar, geolocalizarás el aviso y podré ir. Hasta ahora la gente me avisaba porque sí, desinteresadamente. Con esto, con cada aviso, daremos puntos que serán canjeables por camisetas, baldosas e incluso talleres». Que trata de crear en su nuevo local, pese a todo no tiene un cometido comercial «No me metí en esto para venderlas».

«Lo que más me están dando las baldosas son personas interesantes». Junto a un saco de escombros conoció a un investigador de la Universitat de Vic. «Mainardo es lo más parecido a un socio que tengo –apunta el cazador de baldosas–. Ha desarrollado un espectrocolorímetro de código abierto». Ahora tienen en proyecto «hacer una catalogación histórico-artística de la baldosa hidráulica catalana a través de esta máquina». Acaban de conseguir por crowfunding 14.000 euros, vía Goteo.org. ¿La misión a largo plazo? «Encontrarlas todas –resume Joel–. Hace poco un hombre me dijo que igual había 10.000, 11.000 modelos», resopla. «Y no morir en el intento».

Mainardi Gaudenzi, es el investigador a quien se refiere Casanova es investigador de MECAMAT (Mecatrónica y Modelización aplicada a la Tecnología de Materiales), y ha conseguido recaudar 14.267 euros por crowdfunding, con el fin estudiarlas desde una perspectiva histórico-artística y social, e implementar los análisis científicos para su conservación y valorización mediante la utilización de tecnología abierta en el marco del proyecto ” Smart-Smart Technology for analysis of cultural heritage materiales “.

Se espera que permita llevar a cabo el estudio histórico-artístico de un conjuntos de más de 2.000 baldosas, así como los análisis físicos de los colores y las formas. Buscando crear una “Carta de colores y formas” de las baldosas hidráulicas catalanas, “un documento único que incluya las informaciones histórico-artísticas y los datos técnico-científicas recogidas, y que sirva para optimizar las intervenciones de conservación de conformidad con las normas internacionales “, en palabras de Gaudenzi.

Se editará una guía de buenas prácticas a los artesanos que aun se dedican a mantener con vida esta técnica tradicional. Los datos salidos de la investigación realizada serán accesibles gratuitamente y tanto el hardware como el firmware de la maquinaria para el análisis serán distribuidos bajo Creative Commons de acuerdo con las normas de crowdfunding con la que consiguieron los fondos.

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9 agosto 2018 - Posted by | General

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