Felix Maocho

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La revolución de “la pildora” tiene mas de medio siglo

Por Félix Maocho
4/7/2018

Si algo ha cambiado hasta las raíces la sociedad mundial, y dentro de ello la sociedad española, fue la invención de “la píldora“. Tan fundamental es, que existiendo miles miles de píldoras diferentes, basta con decir “la píldora“, para que todos sepamos de lo que hablamos de la píldora anticonceptiva.

El control de la natalidad ha sido una constante a lo largo la historia y medios anticonceptivos y abortivos se han utilizado en todos los tiempos y culturas, de Egipto y la Grecia clásica, hasta en el Renacimiento y el siglo XIX siempre se han utilizado métodos que intentaban limitar el número de hijos, o retrasar la maternidad en el tiempo.

Pero hay que esperar a mediados del siglo XX, para que se descubra un “medicamento”, que a diferencia de los demás, no tiene por objetivo curar una enfermedad, que trajo a una profunda revolución económica y social.

La razón es que “la píldora“, tiene un muy reducido riesgo de fallo, un 6%, mas seguro que otros medios anteriores como el preservativo, con un fracaso del 18%, o mucho mas discreto que otros más modernos como el el DIU, que tiene sólo un 2% de fracasos, pero exige la intervención de facultativos. “La píldora“ tiene además de su discreción, la gran ventaja que su uso depende sólo de la voluntad de la mujer, ni precisa de acuerdo con la pareja, como ocurre con el preservativo, ni necesita la colaboración y conocimiento de personal médico, de ahí su éxito.

El primer paso hacia el anticonceptivo oral fue un descubrimiento del mexicano Luis Ernesto Miramontes Cárdenas, que en 1951 sintetizó la “noretisterona” para la la compañía mexicana Syntex, fundada por el norteamericano Russell Marker (experto en la síntesis de hormonas). En un principio, la investigación se dirigía a tratar los «desarreglos de la fertilidad femenina». Se observó que determinadas dosis de progestágenos y estrógenos inhibían la ovulación.

Posteriormente Gregory Goodwin Pincus que había trabajado en Syntex, junto al chino-americano Min Chueh Chang investigaron la progesterona sintética producto de la misma familia que la “noretisterona” y desarrollando una serie de “píldoras anticonceptivas” que la empresa estadounidense Searle ensayó en Puerto Rico.

Se buscaba y era evidente el potencial de estos “medicamentos “ como mecanismo para bloquear la concepción, pero los laboratorios se mostraron reacios a comercializarla como “píldora anticonceptiva”, por temor a la reacción de grupos de presión político-religioso, algo que hoy resulta difícil de entender, pero que en aquel entonces era un riesgo real y por un motivo económico, la investigación de una píldora anticonceptiva necesitaba de ensayos de laboratorios mucho más complejos y profundos, que una simple medicina para corregir trastornos de la menstruación.

El primer anticonceptivo oral aprobado por la FDA (Agencia del medicamento norteamericana) fue en 1957 y se comercializó bajo la marca Enovid, como medicamento contra los problemas menstruales, en él no se hacia referencia a su uso anticonceptivo, con lo que se esquivaban los riesgos políticos y eximía el realizar caros largos estudios de seguridad para el feto.

Pero paralelamente de forma discreta el personal facultativo fue informado de su posible utilización como anticonceptivo, por lo que poco a peco fue difundiéndose esta utilidad, y aun que efemísticamente se recetaba para “desarreglos de la menstruación”, en muchos casos, su uso real era su capacidad anticonceptiva.

Por otra parte, faltos de experiencia en tratamientos prolongados, las autoridades sanitarias limitaron a un máximo de dos años su periodo de utilización continuada. Sin embargo también esta limitación temporal se saltaba en innumerables casos.

Pese a no existir estudios médicos de su inocuidad, la FDA sabia del uso real que se daba a “la píldora“ así como que no se registraban especiales incidencias médicas relacionadas con su uso.

Hubo una alarma cuando en los EE. UU. empezaron a aparecer casos de trombos y embolias pulmonares así como hipertensión, provocados por dosis hormonal muy elevadas. Para 1962, la FDA tenía registrados 26 casos de problemas relacionados con el uso de “la píldora“, cantidad poco significativa para la cantidad de “pacientes” que en ese momento la habían utilizado.

Actualmente, la dosis es 1/3 de la inicial y tiene muchos menos efectos perniciosos, Con ello “la píldora“ consiguió rápidamente una aceptación de la clase médica muy amplia y los mayores problemas no partieron de las autoridades sanitarias sino de la aceptación por parte de la sociedad de los problemas morales derivados de su utilización.

“La píldora” resultó ser uno de los mayores negocios de las farmacéuticas y numerosas marcas registradas inundaron el mercado. Hacia el año 1964 más de cuatro millones de mujeres habían usado la «píldora anticonceptiva»

Para 1965 “la píldora“ era ya el método anticonceptivo mayoritario seguido por los matrimonios de los EE. UU. que utilizaban algún método anticonceptivo. Pero, no fue hasta 1970 que las mujeres estadounidenses solteras fueron autorizadas a emplear el anticonceptivo oral.

Las universidades estadounidenses abrieron centros de planificación familiar y “la píldora“ fue el anticonceptivo por excelencia entre las mujeres de 18 y 19 años. Una carrera universitaria larga, como medicina, u optar a un MBA, precisa prolongar hasta cerca de los 30 años los años de estudio, “la píldora“ permitió que las mujeres también optaran a estos títulos antes casi reservados a los hombres, lo que hizo que el porcentaje de mujeres universitarias se disparara en estas fechas.

Con un año de retraso con los EEUU, en 1961 “la píldora“ fue aprobada en el Reino Unido y en Canadá. En España, se comercializó a partir de 1964, pero sólo para “regular el ciclo menstrual”, aunque desde el principio. Como ocurrió en USA, se utilizó como anticonceptivo, pero oficialmente se prescribía con el eufemismo de «regulador del ciclo menstrual». Pero aquello exigía una receta firmada por un médico, lo que la privaba de una de sus virtudes, la intimidad. La “legalización” se produjo el 7 de octubre de 1978, cuando las Cortes Constituyentes cambiaron el artículo 416 del Código Penal para despenalizar la venta, divulgación y uso de los anticonceptivos. Y no creamos que en esto estuvimos los españoles a la zaga de lo ocurrido en otros muchos lugares por ejemplo en el Japón , “la píldora“ no fue autorizada hasta 1999.

Pasado medio siglo es difícil comprender a la sociedad anterior a “la píldora”. El primero y más inmediato efecto fue la liberación sexual, algo que afecto por igual a hombres y a mujeres, pues posibilitaba separar el sexo de la procreación. Esto hizo que cambiaran de raíz las relaciones entre hombres y mujeres.

La mujeres pasó de depender de las circunstancias a ser dueñas de sí mismas. Pudieron planificar un futuro de vida diferente al de la maternidad, plantearse proyectos personales, soñar, definir su futuro. Todo ello supuso un cambió de su status personal, la relación de pareja cambia de una relación de proveedor/madre ama de casa, a una relación de igualdad y compañerismo.

Algo sumamente raro anteriormente, como la cohabitación en pareja sin vinculo matrimonial, paso a ser una opción frecuente. Según un informe, a principios de los 1960, menos de uno en cada 100 adultos menores de 50 años en el Reino Unido cohabitaban. Hoy en día lo hacen uno de cada seis. Sin embargo , es evidente que “la píldora” favoreció especialmente a la mujer, les dio la oportunidad de poder tener relaciones sexuales cuando lo quisieran y con quien lo quisieran.

Al facilitar el acceso de la mujer al mundo laboral, se redujo su dedicación a la familia, a la vez que su aportación económica, permitió un mejor nivel de vida, de lo que resulto, por un lado el debilitamiento de la institución matrimonial y por otro, el abandono de España y del mundo occidental de una economía de subsistencia a una economía mucho mas desarrollada, el consumismo característico del Primer Mundo.

El poder planificar la concepción tuvo entre otros muchos dos efectos claros, reducir drásticamente el índice de nacimientos, y retrasar el primer parto a edades que antiguamente estaban consideradas en el límite de la fertilidad. La consecuencia es que hay un número cada vez más elevado de embarazos que precisan tratamientos de infertilidad, así como cada vez mas partos precisados de cesárea, como efectos que ya se sienten, pero que se sentirán inexorablemente con más fuerza en un futuro próximo, el envejecimiento de la población y la falta de mano de obra joven que reemplace a los jubilados.

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4 julio 2018 - Posted by | General

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