Felix Maocho

Para quien le interese lo que a nosotros nos interesa

El futuro no está escrito, pero lo probable, ocurre casi siempre

Por Gpunto
4/9/2017

Lo que diferencia al hombre de, (casi), todos los demás seres de la Tierra, es que tenemos conciencia de que hay un futuro, que nos está esperando y en consecuencia, tratamos de utilizar el presente para colocarnos en la mejor situación para afrontarlo.

Los egipcios sabían que periódicamente se desbordaba el Nilo. Una inundación. es algo potencialmente catastrófico, pero supieron convertirla en la base de su economía.

Conocido lo que nos espera, el futuro no es bueno ni malo, simplemente es, y quien sabe aprovecharlo, hace de ello una fuente de riqueza, mientras quien lo ignora, o sin ignorarlo, piensa que aquello que va a venir, no le afecta, se vera de repente tratando de sobrevivir a problemas que no cesan de aumentar en importancia. El que se niegue a valorar los cambios demográficos que llegaran inevitablemente, se expone a pasarlo mal cuando, mientras que previstos pueden ser tan beneficiosos como las crecidas del Nilo.  

Como hemos visto en post anteriores, si nada modifica las tendencias actuales, en los próximos 25 años, en lo referente a la demografía habrá tres tendencias, la estabilización con un ligero descenso del número de habitantes, un fuerte envejecimiento de la población y la generalizada desaparición de pequeños pueblos y aislados asentamientos humanos de las áreas rurales, en beneficio del crecimiento, (moderado), de las ciudades.

Este pueblo se llama O Teixos y esta en el área de Taramundi en Asturias y es un ejemplo de los cientos de pueblos que ya han sido abandonados por todos sus habitantes, Como este ya son cientos los pueblo abandonados por toda España y no son más que una avanzadilla de los que desaparecerán en los próximos 25 años.

Pero igualmente, hemos visto que las estadísticas marcan tendencias, pero que no son leyes naturales, ni de leyes de inflexible cumplimiento, por lo que las tendencias, pueden cesar e incluso cambiar, debido a fenómenos externos no reflejados en las estadísticas, como modas, progresos técnicos, incentivos económicos, o fenómenos sociales, como epidemias, migraciones guerras etc, que no tiene reflejo en estudios estadísticos.

Episodios como el de las ya olvidadas “Vacas Locas ” , la “gripe Aviar” o el último del “Evola” nos demuestran que no hemos vencido al 190% a las epidemias y que algo parecido a la úlima epidemis sufrida por la Humanidad en 1918 es decir que no ha cumplido los 100 año, o una Guerra Nuclear, recordemos que Corea del Norte ha probado su bomba hace unos días, pueden dar al trastre con cfualuier proyeccion demográfica que se pueda hacer.

Sin embargo, es razonable suponer que las tendencias van hacer cumplirse los pronósticos estadísticos, al menos en parte y que si ello es así, estos cambios demográficos, supondrán la causa de muchos cambios en nuestro entorno, que van a afectar seriamente nuestras vidas.

Ante el cambio, siempre se han levantado voces catastrofistas, como si el cambio fuera una novedad, y no el estado habitual en el que vive el presente.

Si hace 100 años, algún sabio hubiera publicado que en el futuro, se iba a doblar la vida media de los habitantes, debido fundamentalmente a la disminución de la mortalidad infantil, lo que supone un crecimiento brutal de la población existente y que además, una gran parte de la población, iba a abandonar el trabajo agrícola, para trasladarse a las ciudades en busca de los sueldos más altos de la industria, no habrían faltado agoreros que proclamaran que eso suponía el fin, que el campo abandonado, no podrían mantener la inmensa población de las ciudades, donde una gran masa de la población, viviendo en precario, en cinturones de chabolas en los alrededores de unas unas sobrecargadas ciudades, lucharían por alcanzar uno de los escasos y bien pagados puestos de trabajo en las industrias, lo que llevaría a los patronos a enriquecerse bajando los salarios, hasta el punto de provocar unas tensiones sociales, que darían lugar a constantes amotinamientos y algaradas por conseguir un pedazo de pan.

 

En esta fotografía hace 100 años atestigua, que a la gente la preocupaba que la mecanización diera lugar al desempleo, Eran los Luditas, que propugnaban paralizar la progresiva mecanización de la industria  e incluso trataban de destruir las máquinas, con el fin de  conservar el empleo.

Algo parecido oímos hoy decir, cuando se nos cuentan que probablemente en un futuro próximo, muchos de los trabajos, tanto físicos, como intelectuales, que hoy realizamos los humanos, desaparecerán al ser efectuados por robots. Es una constante histórica, ante los cambios, aparecen los “Jeremías”, que nos avisan que se acerca el fin del mundo.

Y de nada vale que se haya demostrado, que al menos hasta al momento presente, los “Jeremías” se han equivocado por completo, pues siempre les queda el recurso de decir que antes si, pero que esta vez no, que esta vez es la definitiva.

Sin embargo, pensemos que hubiera habido alguien, que teniendo motivos razonables para pensar que todas aquellas tendencias se iban a producir, decidiera actuar proactivamente, y en vez de quejarse, decidiera subirse a la ola de los cambios.

Quizá podía haber decidido vender las tierras de cultivo en su pueblo y trasladarse a la ciudad, por ejemplo Madrid, y comprar solares en las afueras de la ciudad, donde a él le pareciera mas agradable para vivir, y quizá se hubiera hecho constructor de viviendas o al menos optar por trabajar en un oficio y por que no poner un pequeño taller dedicado a algo que razonable creciera con el crecimiento de la ciudad, digamos, que se hacía persianero, fontanero, o tendero, esperando que el crecimiento de su ciudad, le empujara hacia arriba en su actividad laboral. O incluso como sabía que el mayor crecimiento de la población procedía de la reducción de tasas de mortalidad infantil, que montara un negocio relacionado con la infancia, con la educación, a la confección de zapatos infantiles, o cunas y cochecitos, o simplemente una fábrica de caramelos.

Con seguridad, quien hubiera actuado proactivamente, podía haber comprado en las proximidades de la llamada entonces Las Ventas del Espíritu Santo, un lugar fuera de la ciudad, pues ahí estaba una de las aduanas o fielatos de Madrid al lado del puente sobre el arroyo Abroñigal, (la actual M30), en la carreteare a Alcalá de Henares, de ahí el nombre de la Calle de Alcalá, en cuyas proximidades había “ventas” (o merenderos), donde los madrileños iban a pasar la tarde e incluso a bailar, terrenos de pastos probablemente no excesivamente caros, como mucho al doble de los que él había vendido en su tierra, que pasado el tiempo podía haber vendido como Barrio de la Concepción, del Niño Jesús o de la Estrella.

Pero no necesariamente te tienes que desplazar a la ciudad, Si prefieres seguir en el campo Paco Martínez Soria, lo puedes hacer, sabiendo que quizá te quedes casi solo, Pero si te dedicabas, a la agricultura prepárate para labrar entre cuatro, las tierras que por casi nada te venderán o darán en renta los que se quieran ir,

 

O si eres artesano y por ejemplo fabricas aperos de labranza, trillos, yugos, horcas, o lo que fuera, que utilizaran como herramientas los labradores, deberías tener claro que aquella industria iba a menguar, según menguaran los obreros del campo y que por lo tanto, era el momento de comenzar a fabricar, quizá con la misma tecnología y herramientas, otros tipos de productos, que se consumieran en la ciudad, era razonable suponer que hubria menos demanda de trillos, y más de mesas camilla, menor demanda de aventadoras y mas de armarios, y sobretodo que aumentara la demanda de productos infantiles, de cunas y taca-tacas, a caramelos.

Pues prepárate para el cambio, abre nuevos mercados que hoy no serán rentables pero seran los que mañana te den de comer.

Pues lo mismo trato de haceros ver. Van a llegar muchos cambios, y esos cambios van a afectaros. Puedes elegir cualquiera de las tres posturas:

  • La de “Jeremias”, o lamentaros del cambio que viene. Pedir a las autoridades que todo siga igual, incluso mediante Decretos Ley, y prepararos para el “bien morir” porque pese a tus advertencias, y desvelos, “nadie hace nada” y el futuro sigue su paso inalterable hacia convertirse en presente.
  • La del “avestruz”, que no mira lo que ocurre en el exterior, y sigue empeñado en creer que los probables cambios que van a haber, no le afectan, y que saldrá del paso haciendo todo “como siempre se hizo” o quizá lo mismo pero un poco mejor.
  • La del “proactivo”, que ve en los cambio, no tanto riesgo, como oportunidades y que lo que pretende, es situarse lo mejor posible para aprovechar el cambio cuando este se produzca.

Si perteneces a una de los dos primeros grupos, mejor no me leas, porque voy a revolverte el hígado sin que ello te haga cambiar. Busca otros autores mas de tu tendencia donde encuentres tu pastillas de Prozac.

Pero si perteneces al tercer grupo leéme, te prometo grandes descargas de adrenalina, el mundo que viene provocara cambios sorprendentes y abrirá montones de oportunidades y tenemos que prepararnos ya para lo que se nos viene encima.

El siguiente capítulo le dedicare a las pensiones, un tema muy relacionado con la demografía, que ya comienza a dar señales que algo va a cambiar en ellas dentro de pocos años.

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4 septiembre 2017 - Posted by | Economía, La España Real | ,

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