Felix Maocho

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La energía eléctrica, un producto que se consume fresco

Por Félix Maocho
14/8/2017

Con frecuencia nos quejamos de lo poco que dura el pan fresco, Lo traes de la tienda por la mañana y por la noche, según el clima de donde estés, o se ha quedado duro o se ha quedado correoso.

Con frecuencia hemos deseado que alguien encuentre la forma de obtener pan, de  buena calidad alimentaria y gastronómica y una duración razonable, de modo que, como otros muchos alimentos perecederos, los compremos una vez a la semana y conservados dentro de la nevera, duren hasta la próxima reposición de alimentos.

Pues aún hay otro producto de consumo más perentorio. La electricidad hay que consumirla, en el mismo momento en que llega a casa, décimas de segundo después de que se fabrique, lo que exige llenar el país de cables de alta tensión, para poderla transportar inmediatamente desde los centros de producción, hasta las viviendas de los usuarios casi instantáneamente, y que allí, la utilicemos sobre la marcha, en calentar nuestra vitrocerámica, enfriar neutra nevera, lavar nuestra ropa o alimentar nuestra televisión.

Esta inmediatez crea auténticos quebraderos de cabeza a la industria eléctrica, pues tanto una escasez de fabricación, como un exceso, provocan fuertes problemas, Si el consumidor padece insuficiencia de electricidad, sus aparatos cesan inmediatamente de funcionar, por lo que el cliente soporta muy mal los apagones. Pero si por otra parte la industria fabrica en exceso para cubrir cualquier demanda del usuario, tiene que deshacerse del sobrante de energía sin beneficio para nadie, (y por tanto sin poder cobrarlo). Casi todos los excesos de energía que no son consumidos por sus clientes, se desperdician totalmente, porque casi no existe forma de volver a utilizar la energía generada y no utilizada.

Y la cosa se complica aun mas, porque en muchos de los generadores de energía, dependiendo de la tecnología que utilicen, precisan tanto para aumentar la producción, como para reducirla, TIEMPO, En algunos casos un largo y complejo trabajo para modificar la producción de energía que de ninguna forma puede ser instantáneo.

Hay en algunos, casos como es la energía hidráulica, que la puesta en marcha y parada es inmediato, basta con abrir o cerrar el paso del agua a las turbinas, En otro casos, basados en la energía del vapor de agua, la cosa se complica, pues calentar el agua hasta temperaturas en las que el vapor tenga la suficiente presión, no se consigue solo con incrementar el combustible, sea este gas, hidrocarburos, uranio, o carbón, sino que que se precisa un tiempo para generar el vapor y tampoco se puede rebajar posteriormente la temperatura en segundos, sino que también tiene un tiempo largo de parada. En la industria nuclear las programaciones son aun mas complejas, en cambio la industria gasística, dentro de la dificultad lo tiene mas sencillo.

Pero peor aun lo tiene la cada vez mas abundante energía solar, pues sea eólica, o fotovoltaica, su producción no depende del consumo, sino del algo tan impredecible como el tiempo, y puede ocurrir y de echo ocurre, que tenga sus picos de producción en momento sin consumo, mientras que sus paradas se produzcan en momentos, en el que el mercado reclama la máxima producción.

Claro está, que existen medios para absorber al menos en parte. las diferencias entre la producción y la demanda. La mas eficaz, son las presas hidráulicas que por una favorable geografía, permiten tanto abrir el salto y generar energía, como lo contrario, bombear nuevamente el agua, con los excedentes puntuales de energía, desde el pie de la presa al otro lado de la presa, lo que permite volver a reciclar el agua recuperada para solver a generar energía cuando haga falta.

Otros medios utilizados es generar hidrógeno con la electrolisis y posteriormente quemarlo formando nuevamente agua y energía que se aprovecharla nuevamente. Por último comienzan a aparecer acumuladores de energía eléctrica en forma de pilas de litio gigantescas que se dedicarán a este cometido.

Sin embargo, esta solución no es mas que el remiendo que cubre el roto, pero no la medida que evita que el roto aparezca, En el mejor de lo casos, la energía que se recupera con este y otros sistemas es un 40% de la energía que se utiliza para generarla. Lo que quiere decir, que el 60% de la energía excedente se pierde irremisiblemente y esta es una cifra de tal magnitud, que las compañías eléctricas tratan de minimizarla por todos los medios a su alcance.

Por ello los sistemas estadísticos de predicción de consumo de la energía son cada vez mas perfectos, así como lo son los medios de predicción de la producción de energías renovables, de modo que se consigue una antelación que permite adecuar la producción de energía de los diferentes centros, buscando siempre garantizar la demanda de energía, pero tratando que los  y que los inevitables excedentes de seguridad sean los mínimos posibles.

Pero hay otro medio que actualmente comienza a ponerse en práctica, que es adecuar el consumo a las fluctuaciones de la producción, de modo que cuando se produzca mas, automáticamente aumente el consumo, mientras que si se produce menos se atenúe la demanda, Estamos hablando de las “smart grids”, (o redes eléctricas inteligentes), en las que es posible integrar de forma eficiente el comportamiento y las acciones de los usuarios conectados a ella, del forma que se pueda asegurar un sistema energético sostenible y eficiente.

La introducción de este tipo de redes permitirá emparejar con precisión la oferta y la demanda en tiempo real, lo que permite tanto optimizar la producción energética como reducir la combustión de combustibles fósiles, gas natura, hidrocarburos y carbón, con lo que ello supone para reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera. Así como obtener otros ahorros como son limar las crestas y valles de la demanda de modo que hagan falta menos inversión en infraestructura necesaria para cubrir los puntos de demanda crítica,

¿Cómo se puede conseguir semejante maravilla? – Pues adecuando el consumo de energía de cada cliente a la producción dentro de un margen bastante amplio, sin que ello suponga inconvenientes graves para el usuario y compensando estos inconvenientes, con tarifas mas reducidas.

Como más del 60% del excederte de energía se pierde hoy, sise consiguiera eliminar los excedentes al 100%, se podría repartir parte del coste de estos excesos, entre los clientes y aun así, ahorrarse los gastos de producción de de ese exceso de energía, asi como las inversiones que actualmente tiene que hacer en plantas recuperadoras de energía.

En un consumidor doméstico, hay usos en la que no se puede modificar el consumo de ahorrar al menos cantidades significativas de energía, por ejemplo para iluminar la vivienda o alimentar la televisión, igual da que la energía sea gratis en algún momento, no vas a iluminar ni mas ni menos de lo necesario, porque necesitas iluminar lo que necesitas ni más ni menos.

Pero en otros usos si se podría acompasar el consumo a la producción. Por ejemplo planchar se puede hacer cuando se produzca excesos de energía pero tendrían que ser descuentos demasiado grandes en el precio de la energía los que te llevaran a planchar a las tres de la madrugada, porque a esa hora. tu compañía eléctrica tiene poca demanda.

Sin embargo otros usos mas automatizados y de gran consumo eléctrico si se puede hacer bastante bien, Son especialmente adecuados la calefacción/refrigeración de edificios, el agua caliente y la neveras. Dentro de unos límites bastante elásticos, tu puedes aceptar que fluctúe e la temperatura de la casa, como la temperatura del agua caliente, o el interior de la nevera.

Supongamos que aceptas que la temperatura de tu casa fluctué entre los 22 y los 26 ºC, que el agua de tu calentador este entre los 38º y los 55º, porque ya la mezclarás con mas o menos agua fría y que tu nevera esté entre 7º y 3º el frigorífico y -10ª y_-24º el congelador. Al menos teóricamente, se puede establecer un sistema, para que esos aparatos, estén informados del coste para ese momento de la energía y que dentro de los límites indicados, se enciendan o  apaguen a conveniencia de la compañía eléctrica y que por ello la compañía eléctrica te de gratis el 30% de la energía que se consuma en esos periodos de tiempo.

Sin hacer nada, obtendrías unos sustanciosos ahorros de energía y la compañía eléctrica con ese “colchón”, no solo como colocar sus excedentes de seguridad, sino que ademas “lima” tanto los picos como los valles de la producción con lo que se puede ahorrar dinero en inversiones, de lineas eléctricas, transformadores etc. Es decir algo que no perjudica a nadie y satisface los deseos de las dos partes.

Pero aun quedan aparatos de apreciable consumo que tiene un margen energético de funcionamiento sin que se resienta en exceso su trabajo, Por ejemplo No es cosa de poner el lavaplatos a las tres de la madrugada, pero se puede poner a las 10 de la tarde y que entre a funcionar cuando convenga a lo largo de la noche o bien, puede tener dos formas de funcionamiento, una muy veloz y con gran gasto de potencia, calentar el agua muy rápido, dar mas presión al agua etc, para momentos en los que conviene producir excesos de consumo y una lenta, ahorradora de energiza, para las fases en que conviene ahorrar,

Posiblemente que el lavaplatos acabe su función en 2 o 5 horas nos sea bastante indiferente, pero dejara de serlo cuando tener un aparato flexible, suponga un ahorro claro en el consumo eléctrico, algo que se puede extender a la lavadora y sobre todo al futuro devorador de energía eléctrica, vehiculo eléctrico en recarga en el garaje.

Ahora supongamos que los clientes ponen en sus tejados, paneles solares y pequeños molinos de viento. Por supuesto su ciclo de consumo nada tiene que ver con las condicionase atmosféricas, habrá momentos que la energía generada es del todo insuficiente y otros, por ejemplo cuando se vayan de vacaciones, en el que toda ella es absolutamente excedente.

Esta energía tiene la ventaja que se produce muy cerca del área del consumo y como las producciones eléctricas son proporcionalmente reducidas pueden circular holgadamente por los actuales tendidos de suministro de la barriada, de forma que se ahorran muchas pérdidas de energía que hoy se consumen en los tendidos eléctricos.

El consumidor se vuelve ahora “porsumidor” un señor que a medio plazo es consumidor nato de energía, pero que en periodos puntuales puede producir excedente de energía que ceda a la red. Una buena información local de exigencias y producción de energía mezclada con el funcionamiento inteligente del consumo, puede reducir en gran medida la necesidad de electricidad procedente de fuera de la red local y sobre todo reducir los picos de producción.

Cando todos los aires condicionados entran en funcionamiento por una ola de calor, cesa o se reduce el gasto en otros aparatos eléctricos, mientras que por el contrario, cuando el sol inclemente genera mas electricidad de la necesaria habitualmente, se recalienta el agua sanitaria, y se cargan las baterías de los coches eléctricos que en ese momento estén enchufados no solo en garajes, sino en las plazas de la calle, pues todas las farolas tiene medio de entregar energía y saber a quien se la tiene que cobrar.

Por supuesto los clientes particulares son pequeños consumidores de energía que ayudan, pero no pueden por si mismo estabilizar la red, pero igual que lo hacen los pequeños consumidores, lo pueden hacer grandes consumidores, que a cambio de rebajas en la energía pueden acompasar los ritmos de fabricación, sobre todo en cadenas robotizadas de producción, donde la mano de obra no tiene peso específico.

Un fabricante de cemento, una fundición de hierro  o un constructor de automóviles, lo que le preocupa, es sacar la producción que puede vender, pero si eso lo hace en seis horas de trabajo o en 12, le importa menos, si la energía, que supone un capítulo muy importante de sus gastos, tiene un precio mas bajo al ajustar su consumo a las “exigencias” de su compañía eléctrica.

Y ya si que estamos hablado de grandes cantidades de energía que se pueden regular, Imaginemos que los taxistas, tan pronto como están en una parada de taxi, se conectan a la red eléctrica y según el precio de la energía en ese momento y el nivel de energía que les quede en sus baterías, recarga o no automáticamente, mientras el taxista sin preocuparse de nada, espera tranquilamente a un cliente oyendo la radio.

Si bien aun es pronto para hablar de “smart grids”, ya hay pruebas a pequeña escala. En España, tenemos el proyecto STAR iniciado en Castellón que dice estar transformando los tendidos en una red eléctrica inteligente. Pero en ella aun no participan el cliente, por lo que mas bien, es el primer paso, que consiste en sustituir total de los contadores, (obligatorio en nuevos contratos desde 2007 y que deberá completarse antes de 2018, al año que viene), lo que permitirá en el futuro, facturar los consumos en función del coste en cada momento. Sin embargo aun no han aparecido los sistemas y aparatos que «reaccionen» convenientemente a costes mñas bajos de la corriente de acuerdo con la información que mande la compañía y sin este extremo de poco vale el otro aunque ambos son imprescindibles.

Fuera de España, también se llevan muchos experimentos de diferentes tipos, Apple ha solicitado permiso para comercializar su excedente energético y en Australia, dos barriadas se han transformado en la prueba piloto de producción fotovoltaica en zona residencial, En Alemania, la empresa Sonnenbaterie lanzó en enero del año pasado una App tipo AirBnb que permite la compraventa de energía, recogiendo los excedentes de unos en baterías que cubren los déficits de los otros, aumentando y optimizando el rendimiento de las placas solares y fomentando por si mismo el consumo de energía en los momentos de gran oferta y el ahorro en los momentos de demanda, pero para conseguir una red de este tipo es necesaria la mejora del rendimiento y precio de las baterías de gran capacidad así como una legislación que fomente el autoconsumo.

Sin embargo el futuro está ahí y hacia el vamos, algo que tienen muy claro tanto los proveedores de electricidad como los fabricantes de electrodomésticos, que a la postre son los auténticos consumidores finales de la energía de este tipo de redes, y que si hoy los compramos AAA, para que aprovechen la energía, mañana exigiremos que sean AAA e inteligentes para que el consumo, no solo sea bajo, sino además a los precios más reducidos.

Algo que va a ser una necesidad perentoria a medida que sustituyamos todos las energías que ahora consumimos, gas hidrocarburos y carbón, en por una sola energía limpia y fácil de manejar que es la energía eléctrica, que además en parte, al menos todos somos capaces de producir dentro de las propias ciudades. precisamente junto al consumidor.

Vía Technologyreview.es y Canalinnovacion.

Felix Maocho

 

14 agosto 2017 - Posted by | Economía, Empresa y Marketing, Inmobiliaria y futuro | ,

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