Felix Maocho

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El coworking a medio camino de trabajo en la oficina y el teletrabajo

Por Félix Maocho
17/12/2016

Una vez más salió en el Blog de Enrique Dans el tema del teletrabajo, una forma de trabajar que cada día que pasa se vuelve más, una posibilidad real, para muchos de los trabajos de oficina y que de adoptarse de forma generalizada, solucionaría muchos de los problemas que se plantean en las grandes ciudades. Vivir lejos de los puestos de trabajo, supone tener que atravesar una geografía saturada de tráfico, precisamente en los momentos de mayor circulación.

Parte sustancial de los trabajos de oficina, hoy se realizan frente a un ordenador y cada día el trasiego de papeles entre empleados es mas pequeño, pues las comunicaciones telemáticas han reducido al mínimo el papeleo, tanto entre empleados de la propia compañía, como en gran parte de las relaciones con clientes y proveedores. Por ello, en muchos casos, bastaría como mucho que los diferentes departamentos de la empres, programaran una reunión semanal, para coordinar el trabajo de todos y, por qué no, para “verse las caras” y mantener el espíritu de grupo, y dejar el resto del tiempo que al menos la mayoría de los empleados solucionen su parte de trabajo frente a un ordenador situado allí donde a ellos les resulte más cómodo, como pudiera ser en su casa.

Con ello, se producen ventajas para las dos partes empleados y empleadores. Para el empleado, no cabe la menor duda que trabajar en casa, tiene en primer lugar, el beneficio de poder compaginar mejor la vida familiar con el trabajo, en segundo lugar, se producen ahorros sustanciales tanto en dinero como de tiempo, asi como el hecho de comer en casa, se agradece tanto desde el punto de vista gastronómico, como para quienes, por un motivo y otro, están siguiendo dietas de alimentación, algo complejo para quien come en el trabajo, sea de un tupper, o en un restaurante económico.

Por otra parte la reducción sustancial del tiempo que destinado a trabajar, sin que ello suponga merma del tiempo realmente dedicado al trabajo, supone mas tiempo para el descanso, para el ocio y para la vida familiar, con todo lo que ello conlleva de mejora de la calidad de vida sin que suponga mejor salario del trabajador.

Por su parte el empleador también obtiene ventajas, en primer lugar, precisa oficinas mucho más reducidas, lo que supone un claro ahorro de alquileres y de otros gastos anexos como puedan ser gastos relacionados con el confort del trabajador, calefacción, aire acondicionado, luz eléctrica, a veces plaza de parking etc. Pero sobre todo le permite más flexibilidad en la platilla, puede según las circunstancias ampliar y reducir plantilla, sin necesidad de cambiar de sede, con todo lo que ello supone de gastos adicionales tanto en un caso como en otro.

Sin embargo el problema que yo planteaba en el post de Enrique Dans, es que las viviendas siguen estando pensadas para trabajar fuera y carecen de la mínima infraestructura adecuada para trabajar en casa. En concreto hoy en día es rarísimo tener dedicada una habitación a despacho en el hogar y normalmente tampoco la vivienda española no tiene espacio suficiente para poder destinar un cuarto a ello.

Alguna de infraestructura de trabajo, como son las comunicaciones, teléfonos fijos y fibra óptica suelen ser fáciles de implementar, pero no lo es tener un confortable puesto de trabajo, una mesa amplia, un cómoda silla de despacho, buena iluminación etc, porque normalmente la única estancia que se suele tener en una vivienda, medio adecuada para ello. es el salón comedor y lo habitual es que no no haya sitio para tener de forma permanente un rincón dedicado a despacho, sino que como mucho se trabaje en la mesa del comedor obligando a la familia a comer en otro lado, o quitando y poniendo tu puesto de trabajo cada cuatro horas. Por otra parte, trabajar en casa tiene otro problema, el horario de trabajo, coincide con el horario de actividad de la familia y no resulta sencillo concentrarse en el trabajo mientras se oye la lavadora o el aspirador y se viste a los niños.

Sin embargo para mi al menos, lo que más hecho en falta en la vivienda, es el ambiente de trabajo, algo que aparece ahí donde varias personas trabajan, mi experiencia de trabajar en casa, es que estás demasiado cerca de las cosas que te pueden distraer y excesivamente lejos de otras personas que con su trabajo, de alguna forma te estimule a ti a seguir haciéndolo.

Surge aquí la posibilidad del coworking, o trabajar en una oficina, junto con otras personas, igual que en la oficina, sólo que en vez de ser cada uno de una parte de la ciudad que se reúnen en un punto elegido por su empleador, son todos los habitantes de la misma barriada, que se reúnen en un punto elegido por ellos, pero donde cada uno trabaja para diferente empresa.

Así es posible encontrar un lugar cómodo para trabajar y un agradable ambiente de trabajo, donde están instalados todos los medios que te permiten la conexión perfecta con tu oficina central, (teléfono, fibra óptica, Internet, etc ), pero a pocos minutos de tu casa andando, lo que unido a un horario de trabajo más flexible, te permite mejor compatibilizar obligaciones familiares y laborales y además levantate más tarde, comer en tu casa y estar en tu casa cinco minutos después de decidir acabar tu trabajo.

Generalmente el coworking da una serie de servicios adicionales que añaden ventajas a este tipo de trabajo, como es poder alquilar por horas alguna sala donde recibir clientes, o tener lugar reuniones, servicios de atención telefónica, agenda etc.

Claro está, que el coworking tiene un precio y que este estará en función de los servicios adicionales que utilices, pero un estudio superficial que he hecho, me indican que son mucho más bajos de lo que se pudiera suponer.

He hecho una prueba en uno de los muchos coworking que hay en Madrid. He tomado un coworking céntrico, por dos motivos, posiblemente los situados en barriadas alejadas sean mas baratos y yo solo pretendo dar una idea de precios aproximada y por otra parte, porque entiendo que si la mayor ventaja del coworking, es que esté cerca de donde vives, no tenía mucho sentido tomar como referencia uno que estuviera en un polígona industrial.

Por ello he elegido un espacio de trabajo llamado Coworking La Cochera, que está situado en la zona de Alonso Martínez, en el centro de Madrid, al final de la calle Hortaleza, muy cerca de la estación de Metro de Tribunal, .que sería un punto de trabajo ideal para cualquiera que viviera en a zona limitada por la Castellana y San Bernardo y entre Alcalá/Gran Vía y Alonso Martínez y Génova, es decir el Madrid tradicional de Chueca, y Malasaña, Un barrio céntrico, pero no especialmente caro como pudiera ser el Bario de Salamanca o la calle Santa Engracia.

Por un precio que dependiendo de los servicios que contrates, varia entre 125/240€ al mes, puedes tener de un puesto de trabajo fuera de casa amplio y cómodo, preparado para llegar y enchufar tu ordenador, con un wifi a 200 Mg, y s en donde si vives dentro del espacio indicado, llegas andando en menos de 10 minutos.

Contando solo como media 20 días laborables en un mes, te has ahorrado el coste de los desplazamientos y lo que gastes en comer fuera de casa, a cambio de un importe diario de unos 7 euros. Por ese importe, y habrás disfrutado todos los día de 2, 5 horas mas libres de trabajo, una hora de desplazamiento ida y vuelta diario y 1,5 horas de pausa para comer. Todo ello sin entorpecer con tu trabajo la vida habitual del hogar, ni tener que imponer reglas para que esa vida no te interfiera en tu rendimiento laboral.

Francamente creo que es un buen negocio parta ti, pues además encuentras en donde vas, lo que faltaba en tu casa, el espacio adecuado donde trabajar y un ambiente favorable al trabajo.

El empleador también ahorra, comienza por ahorrarse tu puesto de trabajo, es decir 6/8 m2 de alquiler de oficina, mas los añadidos de calefacción/aire acondicionado, luz etc, Calculo que si el coworking te puede dar todo eso con beneficio por 140€ el empleador puede ahorrar unos 100€ al mes, mas y creo que es lo mas importante, la posibilidad de adaptar la plantilla a las necesidades que tenga el negocio en cada momento, sin por ello tener que estar cambiando de oficina, de modo que si se decide subvencionar el lugar de trabajo con 100€ por empleado que decida elegir el teletrabajo, aun se ahorra el cambio periódico de de oficina, que siempre supone unos elevados costes.

Claro está, que el teletrabajo, sea en su domicilio o en coworking, exige un cambio en la forma de gestionar y controlar el trabajo de los empleados. Ya no se mira el tiempo en que está “calentando silla”, pues controlar permanencia es algo que en el teletrabajo resulta difícil, sino simplemente se asigna a los empleados un tarea y responsabilidades que racionalmente se puede efectuar en una jornada laboral y se le piden resultados. Este cambio de mentalidad no es fácil ni para empleadores ni para empleados.

Por ello el coworking es hoy en día, una opción que en primer lugar realizan los emprededores, pues es una forma de iniciarse laboralmente, sin tener el lastre de tener que hacer la inversión que tiene poner una oficina.

En segundo lugar lo eligen los autónomos, como pueden ser vendedores, contratistas, etc., que realizan mucha labor de calle, pero que periódicamente necesitan realizar labores de oficina. (La posibilidad mas económica de coworking, consiste contratar un espacio sin sitio fijo, de forma que si solo vas a ocupar una mesa unas horas a la semana, espacio se pueda compartir entre varios usuarios, tu siempre tendrás una mesa a tu disposición pero esta no será fija sino la que haya disponible).

Los terceros grandes usuarios del coworking son empleados desplazados de su ciudad para realizar proyectos de duración más o menos extensa en otra ciudad, que buscan un lugar cerca de su hotel o residencia temporal, donde poder establecer una “sucursal provisional” de su oficina.

Sin embargo, yo no pierdo la esperanza, por que no veo razón para que no sea así, que en un futuro más o menos próximo, la mayoría de los pobladores de los coworking, sean empleados, que se desplacen a trabajar a corta distancia de su casa para compartir con otros empleados, cada uno de diferentes empresas el mismo espacio laboral que les resulta geográficamente cómodo.

Quizá entonces consigamos que estas disparatadas megalopolis que henos creados se dividan en barridas, donde a la vez se vive y se trabaja, se compra y se estudia y de la que normalmente solo por ocio o capricho se precise salir de los limites del barrios para realizar cualquier tipo de actividad. Las magalópolis se transformaran así en un continuo de pequeñas ciudades, que cada una ofrecen al sus moradores todo lo que necesitan habitualmente y solo en circunstancias extraordinarias, tienen que desplazarse fuera de su barrida para conseguir algo que en su barriada no encuentran.

Félix Maocho

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20 diciembre 2016 - Posted by | Informática para PYMES, Inmobiliaria y futuro | ,

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