Felix Maocho

Para quien le interese lo que a nosotros nos interesa

Algunos árboles en simbiosis con bacterias fijan en las ramas nitrógeno atmosférico

Félix Maocho
25/5/2016

Hasta hace muy poco había la firme creencia que el nitrógeno, elemento fundamental en los “ladrillos” con que se construye la materia viva, las proteínas, penetraba en el ciclo de la la materia viva por muy pocos lugares, el primero y más importante mediante las bacterias nitrificantes del suelo, capaces de fijar el nitrógeno atmosférico, bien solas, o mejor y más eficazmente en simbiosis con las raíces de las leguminosas. Una pequeña parte se generaba como óxido nítrico en las tormentas la cruzar la atmósfera los rayos y otra parte, el fijado por un método similar en las fábricas de abonos.

Se conoce bien la simbiosis de las leguminosas con bacterias nitrificantes, pero se pensaba que este tipo de simbiosis solo se producían en las los nódulos de las raíces, donde las bacterias se aprovechan de los fluidos vegetales y a su vez, fijan el nitrógeno atmosférico de nodo que puede ser utilizado por la planta.

A partir de esas entradas, el nitrógeno entraba en el ciclo de los seres vivos formando proteínas y otros productos nitrogenados, que o bien son alimento de herbívoros o a la muerte de la planta, se descomponen, formando nitratos y nitritos, que las bacterias y las plantas volvían a trasformar en muevas proteínas, con solo una mínima fracción, que se perdía como nitrógeno atmosférico, porque, al igual que hay en el suelo bacterias nitrificantes, las hay desnitrificantes que descomponen los nitritos liberando el nitrógeno.

Así pues parecía que salvo que se plantaran leguminosas, para elevar el nivel de nitrato en una parcela de terreno, no había más que dos posibles caminos, o dejar descomponer materia viva traída de otra parte, o utilizar abonos industriales.

El problema está en que los nitratos son solubles, por lo que una buena parte de ello se disuelven con el agua de lluvia y se va por las escorrentías, trasladándose desde las zonas altas, hacia los valles, algo que se observa fácilmente al apreciar que en general, los valles son mas fértiles que las montañas que los rodean.

Sin embargo no se explicaba como se valían los bosques de las laderas montañosas, lavadas por las lluvias, para mantener constante el nivel nitrógeno de su habitat, imprescindible para mantener constante la masa forestal, cuando indudablemente, los torrentes se llevaban una parte de los nitratos y no crecían bajo los árboles las leguminosas que repusieran los niveles de nitrógeno mi se se creía que otra tipo de bacterias nitrificantes fueran capaces de reponer la cantidad de nitrógeno perdido por lavado del terreno .

Sin embargo se observa que sólo el frío de las altas montañas, limita la proliferación del bosque, de modo que por mucho que fuera la extrañeza que produjera el hecho, había que asumir que los bosques conseguía mantener el nivel de nitrógeno. Se asumía por tanto que las pequeñas aportaciones de los rayos y las bacterias nitrificantes, eran suficientes para compensar las escasas perdidas que dejaba un perfecto reciclado de la materia muerta.
Hace poco, microbiólogos del noroeste de EE.UU. han demostrado que los álamos y sauces silvestres que viven en zonas rocosas con escasez de nitrógeno tienen en sus ramas bacterias nitrificantes que fijan el nitrógeno de la atmósfera. Es decir que la simbiosis entre bacterias nitrificantes y plantas, ademas de la ya conocida de los nódulos de as raíces de las leguminosas, había que sumar que al menos en algunos casos contados hay simbiosis en la parte aérea de las plantas. Un equipo de microbiologos de la Universidad de Washington (Seattle, EE.UU.), liderado por Sharon Doty, ha publicado en la revista PLOS ONE, que álamos que crecen en terrenos rocosos escasos en nutrientes

Esta simbiosis se da con diversos tipos de bacterias, de forma que incluso árboles de la misma especie, muy próximos pueden “estar Infectados” por diferentes colonias de bacterias, lo que complica aun mas el poder estudiar y cuantificar su actividad. De momento parece que solo cuando las condiciones son muy adversas en en terreno rocosos y muy lavados, bajos en nutrientes algunos especies de árboles llegan a asociarse con bacterias fijadoras de nitrógeno para adquirir este nutriente esencial.

Comienza ahora una búsqueda en otras especies y entornos, de señales de esta simbiosis pues puede que el fenómeno sea hasta cierto punto corriente, al menos en algunas especies vegetales, algo que podría tener grandes consecuencias, pues si mediante procesos trasgénicos se consiguiera que cultivos tradicionales como el maíz, los tomates o los pimientos, así como el césped o los árboles frutales o forestales, llegaran a producir al menos en parte, su propio abono, podrían crecer con menos fertilizantes.

“Tener acceso a las cepas microbianas clave que ayudan a las plantas silvestres a crecen en rocas y arena será crucial para llevar la agricultura, la bioenergía y la silvicultura, lejos de la dependencia de los fertilizantes químicos y hacia una forma más natural de impulsar la productividad de las plantas”, dice Doty.

Félix Maocho

Vía Tebdencias 21

Anuncios

25 mayo 2016 - Posted by | ciencia | ,

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: