Felix Maocho

Para quien le interese lo que a nosotros nos interesa

Nos guste o no nos guste, la economía colaborativa ya está aquí


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Félix Maocho
1/4/2016

Hace poco leí, desgraciadamente no he encontrado en donde, que para un estudio se había hecho en Nueva York en una muestra de viviendas el censo de objeto existentes dentro de las viviendas y que como media se habían contabilizado 10.000 objetos en cada vivienda, considerando como tales, de una cucharilla de café a la lavadora, y desde la bombona de butano a los botones guardados en una caja.

Lo que se desprendía de aquel estudio, es que solo se utilizaban habitualmente una mínima fracción de todos esos objetos y que muchos de ellos directamente se habían comprado para ir a parar a un armario, sin que se les hubiera dado uso nunca.

Entre los objetos que no se habían utilizado nunca, había ropa, libros, zapatos, herramientas, y otros muchos artículos con cierto precio, que no son  productos los que se tiene en la despensa, esperando darlos un uso en su momento, sino simplemente bienes que se acumularon, sin objeto definido.

Cuando se pregunta a sus dueños por qué conservan esos bienes, las respuestas varían, pero van de “por si acaso me hacen falta”, a “para tenerlos a mano cuando los precise”, o simplemente “por tenerlos”.
No me cabe la menor duda, (al menos pensando en mi propia vivienda), que si esa encuesta se hiciera en cualquier ciudad de España, los resultados no serian muy diferentes de los obtenidos por los investigadores americanos y las respuestas das a por qué guardamos esos bienes no utilizados, serían más o menos las mismas. Basta con pensar en los cientos de objetos que guardamos en los trasteros de nuestras viviendas, para observar la cantidad de bienes sin uso que guardamos, sin saber bien por qué lo hacemos.

Claro está, esa acumulación generalizadas de bienes no utilizados resultan ser una especie de caja de resonancia que amplifica el efecto de las crisis. Durante la última crisis aun no superada del todo, las empresas han padecido, además de la lógica reducción de ventas, motivada por la menor cantidad de dinero disponible en manos del público, el hecho que el público. no solo ha disminuido su consumo, sino que además y en plena crisis, se ha dedicado al ahorro, cosa que antes no hacíam, de modo que la deuda media de las familias ha decrecido, pese a que en este tiempo las familias han ingresado menos dinero.

Por supuesto, no todos los capítulos del consumo han soportado la reducción de igual forma, en alimentación, se ha notado un desplazamiento del consumo a productos más baratos, como las marcas blancas, o el retraimiento en hipermercados a favor del consumo en los Supermercados Dia, pero en su conjunto la retracción es relativamente moderada y proporcional a la perdida de poder adquisitivo, pero en otro sectores, como el de ropa, automóviles o ocio, la caída ha sido muy por encima de esa pérdida y los establecimientos dedicado a la venta de esos productos, han soportado retracciones muy considerables en sus ventas.

Es evidente que en esta crisis, mucha gente a optado por estirar un año mas el uso de su viejo automóvil, o buscar en el fondo del armario, ropa en buen estado para salir a la calle, y pasar a ahorrar algo de sus menguantes ingresos, a la espera de tiempos aun peores. Una reacción absolutamente comprensible, que si bien globalmente ha agravado aun mas los problemas generados por la disminución del consumo, han dado mayor tranquilidad a nivel particular al público al aumentar nuestra capacidad de ahorro, (o al menos al disminuir nuestro nivel de endeudamiento).

Pero además, en este tiempo ha ocurrido otro proceso paralelos, que es la generalización del acceso a Internet, propiciada especialmente por los “smartphone”, hoy prácticamente toda la población entre 15 y 60 años, dispone y utilizan habitualmente de acceso a Internet, a través al menos de su teléfono móvil. Ello ha propiciado la aparición se servicios que hace años eran aun inimaginables, como es el poder publicitar fácilmente y con poco o nulo gasto, aquellos bienes que no utilizamos, que deseamos ceder en venta o alquiler a cambio de algún tipo de retribución, meas otros bienes o dinero y a la viceversa, el publico puede atraés de Internet, localizar fácilmente los bienes en manos de articulares que se pueden adquirir o alquilar.

Las plataformas tecnológicas que hacen posible este tipo de intercambios entre particulares son lo que se ha llamado la Economía Colaborativa, o lo que es lo mismo, encontrar un lugar donde conectar quien tiene bienes ociosos, (incluido en ellos su propio trabajo), con quien los desea. Esto que inicialmente supone una forma sencilla de conseguir un ingreso extra, en un mundo de precariedad.

La conjunción de una crisis y la aparicion de estos lugares de encuentro virtual han permitido el florecimiento a unos niveles impensables hace unos años, de una economía directa entre particulares paralela a la “economía real” basada en relaciones entre empresas y particulares.

Hoy hay un activo mercado de segunda mano, basado en plataformas como eBay o Milanuncios, o últimamente basado directamente en el smartphone Wallapop, así como el alquiler de bienes y servicios basados en objetos duraderos, como viviendas, AirBnb, vehículos, Uber, o Blablacar, así como la aparición de plataformas especializadas en todo tipo de bienes y servicios, como entrega de comida a domicilio just eat, o NoCocinoMas, o por el contrario, ir a comer a el comedor de una casa particular como lo que ofrece  VizEat, o pequeñas yo medianas   “chapuzas” a domicilio, donde lo que se ofrece es tiempo libre para trabajar por ti en tu casa, como Wayook especializada en limpiezas caseras, en mandarte un cocinero a tu casa como Urbanchef, o sencillamente realizarte un teletrabajo como ofrece Diretselling

El problema surge cuando se suma el potencial de miles de particulares que ofertan productos y servicios de modo que su capacidad equipara o supera al de las empresas que ofrecen de forma tradicional los mismos servicios, pues mientras que los particulares ”trabajan” en un mundo desregularizado y hasta cierto punto sin control, las empresa tradicionales, se encuentran encorsetadas por unas estrictas normas que no se pueden saltar.

Por otra parte la cosa se complica aun mucho mas cuando quien ofrece el bien/sevicio no es un particular que tiene ocioso ese bien, sino empresas que adquieren bienes para ofrecerlos por esta vía atípica. Con lo que nos encontramos que unas empresas por ejemplo propietarias de apartamentos, están compitiendo de esta forma con empresas clásicas que tienen apartoteles.

Como es lógico, las empresas clásicas que se encuentran en esta situación, urgen a sus patronales para que hagan lobby ante los legisladores, con el fin, en primer lugar prohibir lisa y llanamente competir a los particulares o seudoparticulares con ellos y si eso no es posible, al menos, que se les imponga una reglamentación, que no tiene en el fondo más objeto, que imponer trabas administrativas, tan pesadas, que impida los particulares competir con las empresas.

El 9 de Diciembre de 2014, el gremio del taxi consiguió de un juez, una actuación no habitual en caso parecidos, ordenó la suspensión cautelar, (no su legalización), a la espera de que se aclare la situación legal de Uber, algo que al día de hoy, aun no ha habido “tiempo” para aclararlo.

Las razones de este extraño proceder hay que buscarlas en la presión que hayan podido hacer sobre l el juez, la evidencia del encrespamiento de los taxistas, que podían degenerar en problemas de orden público.

incluso un tiempo despues y habiende ya consegudo paralizar la actividad de UBER en España, la sola noticia de que UBRE iba a ser uno de los participantes en la Startup Party, una reunion en Barcelona de 300 emprendedores de todos los tipos con la presencia de empresarios, docentes e inversores, motivó un boicot en toda regla en la que no faltaron insultos, amenazas de muerte y avisos de bomba en el hotel donde se iba a celebrar el evento.

Algo parecido a lo de UBER, pero sin éxito, han intentado los taxistas con Cabifi, la otra compañía que funciona con vehículos “Gran turismo” autorizados al transporte de viajeros en vez de vehiculos particulares.

Pasos análogos, con diversos resultados, se han realizado contra otras las plataformas más descollantes de la economía colaborativa, como Blablacar, donde ell Juzgado de lo Mercantil rechazóa la adopción de medidas cautelares solicitadas por la Confederación Española de Transporte en Autobús (Confebús),  o contra AirBnB, con resultados confusos, pues si bien no han conseguido una condena de los jueces, han conseguido que los municipios de algunas ciudades, pongan todo tipo de trabas a quienes pretenden alquiler una habitación por este medio, creando de este modo una inseguridad jurídica brutal a quien desea dedicarse a este tipo de negocios, pues lo que hoy es absolutamente legal, mañana puede ser ilegal si el alcalde de turno del municipio donde este tu habitación, decide que “ya está bien”

Está claro que la  desintermediación es un proceso irreversible, porque el soporte tecnológico que lo permite Internet está ahi y nadie va a ser capaz de conseguir que no se utilice, pero hay que reconocer que es muy difícil establecer la línea que separa un avance tecnológico que elimina intermediarios  y lo que supone competencia desleal.

El problema es complejo, por un lado se ataca a una plataforma web, que si bien permite el contacto entre quienes quieren dar un producto/servicio y quienes quieren recibirlo, no so en si mismo empresas que se dedique a ese tipo de negocio, UBER no es transportistas, ni AirBnb es inmobiliaria, sino solo simplemente el lugar de comunicación y contacto entre señores poseedores de un coche o una vivienda y señores que los quieren utilizarlos. Decir que Uber se dedica al transporte, es tanta aberración como decir que un periódico es un negocio farmacéutico porque (cobrando por ello), facilita la lista de las farmacias de guardia diariamente.

Si está claro que el periódico, es una empresa periodística, que únicamente tiene una sección de anuncios, por la cual obtiene un beneficio, pero ni tiene relación con el local, los medicamentos, ni ta siquiera con los turnos de guardia. Por que a AirBnb, se la identifica con el negocio hotelero cuando simplemente es un lugar donde cobra por dejar interaccionar a quienes ofrecen alojamiento y quienes lo buscan,.Es el enésimo intento de “matar al mensajero”.

Lo que molesta es que los particulares tienen un bienes ociosos, en este caso un bien inmuebles, y que desea cederlo a otro particular que busca donde dormir. Sin embargo, no podemos tampoco olvidar que a esa actividad es a la que se dedican los hoteles, por lo que se mire como se mire, pasan a ser competencia directa de esas empresas y es posible realizar esa competencia, porque la web hace posible el encuentro entre lo propietarios de un bien ocioso y quienes desean utilizarlos.

El problema autentico problema de estas plataformas es que elimina unas de las más poderosas razones por las que los particulares acumulamos bienes no utilizados en nuestras casas, las que indicábamos al principio, “por si acaso me hacen falta” y “para tenerlos a mano cuando los precise”, pues estas plataformas funcionan tan bien, que no solo te indican quien tiene un bien que puedes necesitar, sino a que distancia están de tu casa.

Si ocasionalmente puedes necesitar una llave inglesa y una web te indica que tres portales más allá hay alguien que te la alquila, o te la vende como usada, te han quitado muchas razones para que preventivamente compres y conserves la llave inglesa, o bien que lo hagas pero acabado su uso la pongas nuevamente a la venta para recuperar una parte sustanciosa de lo que pagaste.

Queda con ello solo en pie el tercer motivo que indicaban las encuestas, “por poseerlo”, algo que aun tiene fuerza, ¿a quien no le gusta poseer una caja de herramientas totalmente equipada aunque no la use?, pero justo es reconocerlo un motivo aun válido pero muy debilitado.

Y esa es hoy una tendencia que solo el tiempo dirá si aumenta, o es una moda pasajera, cada vez más se desea tener acceso al uso de los bienes, pero se desea menos ser propietario de los bienes. Aun siendo aun una opción minoritaria, cada vez hay mas personas que desea vivir de alquiler y no comprar vivienda, y no son  motivos económicos los que les hacen preferir el alquiler, sino porque el vivir de alquiler les permite siempre ocupar la vivienda que mejor se adapta a sus necesidades actuales, mientras que la compra, les exige una planificación a medio plazo, no compran la vivienda que hoy les sería la adecuada, sino la que calculan que necesitarán dentro de 10 o 15 años, cuando sus circunstancias personase, familiares y profesionales hayan cambiado.

En un mundo tan cambiante como el de hoy, cualquier planificación a quince años no tiene sentido. ¿Donde estará para entonces tu puesto de trabajo?, ¿En el otro extremo de la ciudad, o en otro país?. ¿Que sera de tu vida familia? ¿Seguirás con la misma pareja y tendrás dos hijos, o te habrás vuelto a vivir con “mamá”?

Qué es mas sensato, ¿Atarte a un inmueble “para toda la vida”, o vivir de alquiler en la casa que en cada instante te venga bien?. Antes todos deseaban casa propia, hoy muchos no lo tiene tan claro y otro muchos han optado por el alquiler.
Igual pasa con el coche. Compramos un coche grande de amplio maletero y cinco plaza, pensado para largos desplazamientos por carretera de toda la familia, pero la realidad es que mayoritariamente le utilizamos con un solo ocupante en recorridos por la ciudad. ¿Tiene eso mucho sentido?

¿No seria más sensato, comprar un coche pequeño adecuado a andar por la ciudad y con el dinero ahorrado alquilar el coche adecuado para los pocos desplazamientos que vamos a efectuar por carretera?.- Echa números.

Pero, ya puestos ¿por que compra un coche pequeño?, en muchas ciudades hay bicicletas de alquiler que se alquilan a través de una plataforma digital, la tomas donde lo necesites y la abandonas cerca de tu destino, es decir nuevamente te están facilitando el acceso al bien y a que renuncies a su posesión.

En Madrid como hay cuestas, estas bicicletas son eléctricas, pero si lo prefieres, de igual forma puedes alquilar un coche eléctrico. Es un servicio dado por una filial de Mercedes que ya existe en muchas ciudades y que estoy seguro que pronto se extenderá a cualquier ciudad que supere los 300.000 habitantes y desde luego cubrirá toda las ciudades dormitorio que rodean una gran urbe.

Estuvimos haciendo números y mas o menos la posesión de un coche, con todo lo que supone de gastos en combustible, plaza de garaje, seguros, averías, impuestos, ITV se aproxima a los 50 euros diarios. Con ese dinero, se pueden hacer diariamente ocho trayectos ciudadanos en GO2CAR, como lo habitual en un vehículo es hacer dos, ida y vuelta al trabajo, el dinero que ahorrado de los 6 que no haces, te dan sobradamente para alquilar el coche que creas conveniente cuando te desplaces en tus viajes.

Lógicamente la tendencia se ve clara en bienes como viviendas y coche, cuya posesión suponen un gran esfuerzo económico, pero que poco a poco va llegando a bienes de utilización puntual, que antes guardabas después de utilizarlos y que hoy prefieres utilizar en su momento y después abandonar.

Yo no se quien lo organiza ni como se organiza, pero cuando caen tres gotas en Madrid, ciudad en la que es rara la lluvia, aparecen miles de vendedores callejeros que te ofrecen paraguas a tres euros, Sin muchos los que lo adquieren al salir del trabajo y cuando llegan a su casa los tiran. Por supuesto son feos y endebles, casi de un solo uso, pero si hubiera máquinas expendedoras repartidas por la ciudad que por tomarlos te cobraran tres euros y por dejarlos te devolvieran uno. ¿Merecería compra tu propio paraguas e ir transportando un trasto inútil siempre por si acaso llueve?

Repito que esta tendencia es clara, pero aun no sé si es creciente y sobre todo, si es permanente, es muy posible que solo sea una moda, y que cuando vengan tiempos mejores, que llegarán, como volverá a haber crisis, porque unos y otros periodos son cíclicos, todos se olviden de esta tendencia y vuelva el deseo irracional y antieconómico de querer volver a poseer objetos para infrautilzaarlos.

Pero supongamos por un momento que no, que la tendencia cadas vez se extiende más y que el público llega a no desear poseer bienes que no utilice con frecuencia y que además prefiera el poder acceder ellos sin problemas y dejar que sean otros quien se preocupen de tenerlos siempre a punto para su uso bien vía alquiler, bien vía compra y posterior venta, ¿Como afecta eso a la economía que conocemos?

Reduce la cantidad de objetos fabricados.

Evidentemente si en vez de estar parados y sin uso, los objetos pasan de mano en mano, serán necesario fabricar muchos menos, con todas las consecuencias que eso tiene asociado de fabricas que cierran y puestos de trabajo que se pierden.

Se reduce la variedad de objetos

Hoy se Fabrican muchos nodels con el fin de que tú puedas escojer el que más te apetece, Quizá en el futuro la gama de objetos fabricaoss se reduzca , Habrá menos variedad de objetos similares.

Hoy elegimos cuidadosamente cada objeto y en cierta medida pretendemos que esos objetos se adapten a nuestros gustos y en ciertas medida proyecten a los demás nuestra personalidad. Pensemos por ejemplo en pataguas, si lo vamos a comprar tendremos en cuenta el estampado de la tela el tamaño si es plegable o no o incluso desearemos una empuñadura que nos agrade estéticamte, Eso obliga a fabricar una inmensa variedad de modelos donde puedas elegir aquel que cumple no solo con su objetivo primordial , defenderte de la lluvia sino con otra seré de objetivos secundarios.
Pensemos en el paraguas que nos provea la máquina expendedor que indicábamos antes, posiblemente como mucho nos deje elegir entre cuatro modelos diferentes y a notros probablemente tanto nos dará cuol sea, con tal que nos guarezca de la lluvia. Es lo mimo que pasa con los taxis, solo hay cinco o seis modelos de taxis y todos son del mismo color, sin que ello le importe absolutamente nada a quien los utiliza. Observarán que todas las bicicletas de alquiler tiene exactamente el mismo equipamiento y estan pintadas del mismo color y a nadie parece que le molestae el poder elegir.

La consecuencia de que haya menos variedad, es que sólo se fabricaran unos pocos modelos, pero en tiradas mas largas, ello redund en un precio unitario mucho más bajo, pero también facilita la robotización de la producción por lo que igualmente como en el punto anterior, supone un a destrucción de puestos de trabajo adicional, No solo se harán menos cantidad de objetos, sino que estos se harán en pocas producciones en serie.

Se mejorará la obsolescencia de los objetos.
Por supuesto los objetos tendrán un propietario que deseara que el objeto no envejezca deprisa, si lo alquila para poderlo alquilar más veces, y si lo compra, para venderlo de segunda mano para que esté en condiciones apetecibles ara el siguiente propietario.

Por ello, muy posible que vuelvan a hacerse los objetos como se hacían tradicionalmente, para durar “toda la vida”, ello supo el uso de mejores, (y más caros), materiales, la chapa volverá a competir con los plásticos y el acero templado volverá a colocarse donde hoy ponen aceros inoxidables, que en efecto, no se oxidan pero pierden el filo en pocos usos.

Los productos serán más económicos por uso, pero más caros de adquisición. Esta característica si que aumenta algo la mano de obra, pues la fabricación de los productos pensados para la Economía colaborativa sera mas compleja y pasará mas fases y controles de calidad.

Volverán los talleres de reparación.

Si los objetos son de mayor duración y tiene mas coste, compensa repararlos cuando se rompen, o determinadas piezas se desgastan,

Volverán pues a proliferar los talleres de reparación y todo los que eso conlleva de almacenes de repuestos y red de reparto desde estos a los puntos de reparación,

Estos si que serán nuevos puestos de trabajo difícilmente automatizables, pues las reparaciones precisan de un diagnostico previo, desmontar y montar nuevamente parte de equipos algo bastante complicado de hacer de formá robotizada,

Conclusión

La Economía colaborativa plantea muchos problemas, de índole político y de índole económico y como en su momento ocurrió con la Revolución industrial, es razonable esperar que su introducción no venga acompañada de tensiones, resistencias y leyes que traten de impedirla, Sin embargo, si la tendencia, algo que no aun no sabemos, es que las personas sustituyan su afán de poseer objetos por el deseo de tener fácil acceso a su uso en el momento que lo necesiten, esta tendencia se va a imponer guste o no guste.

Como todo lo nuevo, tenemos mucho más claro cuales son los problemas que plantea, que sus ventajas. Es de esperar que el uso más racional del nuestro dinero, y el disfrute para de más personas de los bienes existentes, debe por fuerza que producir más bienestar, sin embargo, no somos tan proclives a sentir esa ventaja, como a percibir lle daño que produce que muchas gentes pierdan su actual, (y obsoleto), puesto de trabajo.

Mucho se nos llena la boca a todos en dar el consejo ecologico de las tres “R”, reducir, reutilizar y reciclar. Pero cuando una nueva tecnología hace esto posible, entonces nos fijamos, en los puestos que trabajo que se pierden, los impuestos que dejan de pagarse, y del dinero que deja de circular. La historiaa nos demuestra que desde el comienzo de la humaanidad el hombre ha buscado la forma de sacar mayor rendimiento de u trabajo, la agricultura y la ganadería liberó de su trabajo a montones de cazadores/recolectores, que tuvieron de esa forma tiempo para hacer adelantar las ciencias y el arte y lo que es más importante a alejar un poco el constante riesgo de la hambruna.

La Revolucion Industrial libero mucho trabajo manual, en su inicio pareció terrible y se produjeron revueltas donde se quemaron los primero telares mecánicos. Ni eso freno le Revi¡olucion Industial ni se produjeron los apocalópticos augurios de los luditas, Llego la Produccion en cadena y muchs artesanos perdieron su puesto de trabajo, pero por otra parte ese proceso inundo los mercadoss de bienes a los que todos pub dimos accede, mientras que otras actividades absolutamente nuevas, como la industria turística, proporcionaron trabajo a quienes salieron de los talleres.

Un nuevo avance Internet y la Economía Digital, se esta llevando muchos puestos de trabajo tradicionales, pero ya hay quien ha sabido coger la ola y dermostrar a los otros como se presentan nuevas oportunidades para todos. Según me informa Pedro Biurrun en su blog “la estadística del pollo” RoomMate, una cadena hotelera, se ha aplicado aquello de “si no puedes

on ellos, únete”, creando BeMate, una plataforma online que pone en contacto a dueños de apartamentos turísticos con los viajeros complementando la oferta con servicios de hotel.

Félix Maocho

Este post pertenece a la serie “Economía Colaborativa” del que ya se han escrito

 

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3 abril 2016 - Posted by | Empresa y Marketing, Finanzas y mercados, General, Inmobiliaria y futuro | ,

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