Felix Maocho

Para quien le interese lo que a nosotros nos interesa

Ikenaga Yasunari, armoniza modernidad y tradición en la pintura japonesa

Félix Maocho
24/2/2016
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En esto del Arte mi forma de trabajar es la siguiente;

Cuando por casualidad, (serendipia dicen los cultos), doy con un imagen que me impacta y viene el nombre de su autor, busco en Internet otras obras de ese autor y si el conjunto de su obra, me parece realmente interesante, lo plasmo en mi blog.

Esto tiene la ventaja que como Internet es universal, y además las imágenes no saben de fronteras idiomáticas, me llegan imágenes, no solo de pintores y escultores españoles, sino de todos los países y culturas.

Aunque, justo es de reconocerlo, llegan muchos mas artistas del Primer Mundo que de los países pobres. Lo cual demuestra, que pese que en mi opinión Internet ha contribuido a cerrar algo la brecha, el foso que separa el Primer Mundo del Tercer Mundo. sigue siendo ancho y profundo y para muchos aun infranqueable.

Razón por la que inevitablemente, artistas de otras culturas, que por que no, pueden ser tanto o más geniales que los que pasean por París, Lóndres o Nueva York, permanecen y permanecerán desconocidos, lo cual no solo es triste para ellos, que se mantienen lejos de los mercados del Arte, que les permitiría llevar una vida decente y quizá crear por ello mejores obras y de mayor valor, pero a nosotros, nos roba la posibilidad de que podamos contemplar y disfrutarlas. O sea mal para todos.

Por este camino llegue a contactar con Ikenaga Yasunari. Una pintura suya, la que muestro en a continuación, tuvo la fuerza de despertar mi curiosidad y detrás de ella vino lo que para mi ha sido un descubrimiento.

¿Qué me atrajo de esta imagen? – Bueno… aparte que indudablemente es bella, es que tiene trastienda, que guarda un enigmática historia que me gustaría conocer y profundizar.

Eso es lo que pido yo a un artista, que me transmita la emoción. Esta cara no es una cara bonita, de esas hay muchas en Internet y además 100% reales, basta que entres en una colección de corsetería, para ver miles de cuerpos divinos…    pero sin el menor misterio, mientras que esta imagen transmite, tristeza, nostalgia, paz, y un poquito de aburrimiento.

¡Os parece poco para una sola imagen de un rostro que ocupa el 90% de la superficie!

Así que aprovechando que encontré el nombre del autor, como es mi costumbre, me puse a explora cuál era su obra. Pronto di con una pagina en Printerest que guarda buena cantidad de obras de Ikenaga Yasunari y una bastó una mirada al conjunto de su obra, para confirmarme que no me había confundido. Como después supe, Ikenaga Yasunari es un pintor extraordinario, con un estilo muy marcado que se esta imponiendo en Japón y que se abre paso en otros muchos mercados del Arte.

Podía poneros aqui todas las obras que quisiera del autor pero si quieres verlas con comodidad, debajo del texto te dejaré uno cuantos lugares repletos d imágenes de este autor. Aquí pondré sólo las imprescindibles para reforzar el contemido del texto o que me han llamado la atención porque se salen un poco de su línea como esta que pongo a continuación, un retrato de un hombre, algo que debe ser una rareza dentro de su producción, casi totalmente dedicada a mujeres de unos 30 años.

Con todo, por entonces no llegaba a comprender la extraña uniformidad que se desprende de su obra, que supera mucho mas que lo que hacen los pintores occidentales, que cuando son buenos, buscan y consiguen una “personalidad pictórica” tal, que si eres conocedor, cada vez que te tropiezas con una de sus pinturas, dices sin dudar esto es de tal pintor, pero nunca llegan a lo que llega Ikenaga Yasunari, que se ha limitado a una paleta de colores reducidisima, una temática repetida una y otra vez, e incluso una composición que sin llegar a ser copia de otras tiene claras concomitancias entre diferentes cuadros, pero que a pesar de ello consigue que cada cuadros sea una obra diferente y personalísima dentro de su producción, algo realmente difícil de conseguir.

 

En mi vagabundeo por Internet buscando datos, di con un blog que me aclaró mucho de este misterio. Se trata de un blog llamado Algargos, Arte e Historia – Blog educativo de Historia del Arte cuyo autor es Alfredo García, un profesor de bachillerato que con su blog busca ilustrar y completar la asignatura de Historia del Arte de 2º de Bachillerato. Ni que decir tiene, que me ha llenado de gozo saber que existen MAESTROS así y que sólo siento, no haberme topado con él en mi Bachillerato, porque es posible que mi vida hubiera dado un cambio de rumbo de 90º, (con el consiguiente cabreo de mis padres, todo hay que decirlo, que no les hacía mucha ilusión tener “artistas” en la familia).

Pues bien. gracias a Alfredo García, que sabe del arte tradicional japonés lo que a mi me falta, he podido llegar a entender qué pretende Ikenaga Yasunari y evidentemente “plagiandolo” voy a transmitirlo a mi audiencia, así que si prefieren abandonarme, para acudir a la fuente de mi saber solo tiene hacer click para ir al post IKENAGA YASUNARI. PINTOR JAPONÉS “NIHONGA”. LA BELLEZA FEMENINA, UN “HAIKU” 

Si han decidido seguir conmigo les indico mis descubrimientos:

Ikenaga Yasunari es un artista japonés nacido en 1965 en la prefectura de Oita. Y que estudió pintura y dibujo japonés en la escuela de Arte Midorigaoka Universit en 1984. Esportanfo un pintor ya maduro y conpletamente formado, al que le costó encontrar su camino y darse a conocer pues sus primeras exposiciones son de 2004. Sin emmbarfo ya es un pintor muy reconocido en Japóon y plenamente insertado en ese mercado del Arte como lo demuestra que en la Art Fair Tokyo de 2011, vendió toda su obra expuesta el primer día.

 

Ikenaga Yasunari ha tratado de continuar la pintura tradicional japonesa aunque haciéndola evolucionar para seguir siendo hoy actual y viva. Para comprender la casi imposible meta que se ha propuesto, es algo así, como si un pintor español, pretendiera seguir los cánones ictóricos de Romero de Torres pero actualizamdolos al siglo XXI.

Por ello, sus pinturas están hechas con pigmentos obtenidos de la forma tradicional, a partir de minerales, conchas, corales e incluso piedras semipreciosas como la malaquita, la azurita y el cinabrio, aglutinadas con cola de pescado y claro esta, la tinta china de negro intenso. Son pinturas al agua, dadas con pinceles “menso”, de pelo muy fino, que permiten una pincelada precisa en el detalle.

Su estilo se basa en la simplicidad de la linea de tinta china para captar la serenidad en el rostro de los retratos de mujeres jóvenes. Esta imagen de serenidad y calma unida a la sensualidad femenina, destaca sobre un entorno mucho mas rico y barroco.

El limitarse a los tintes tradicionales implica ofrecen una obra de paleta de colores corta y suavemente policroma, pero muy trabajada, típica de la pintura tradicional japonesa. A veces como hacían los pintores tradicionales, para realzar la sensación de lujo, incluye finas láminas de plata y oro. La única concesión que ha hecho en su técnica de pintura a los tiempos actuales, es que el soporte ya no es la seda o el “washi” papel artesanal sino el lienzo de lino. Otra evolución es el utilizar algo de sombreado conseguir mayor sensación de volumen y expresividad, algo que no utilizaba el “Nihonga” donde solo se utilizan planos de color uniforme.

Para conectar aun mas con la tradición, sus mujeres, si bien visten normalmente ropa actual absolutamente occidentalizada utilizan telas con diseños vegetales o geométricos que de alguna forma enlazan con el modernismo, y a través de este con los estampados japones de moda en el siglo XIX. Un caso que rompe esta regla es el la imagen que tremos a continuación donde la modelo va vestida al modo tradicional. Sin embargo la modernidad esta en el peinado y maquillaje de la modelo muy alejado d los utilizados por las tradicionales gehisas. Por ello cuando veamos esta pintura, hechas por un japonés para un público japonés, debemos tratar de meternos en la piel y la mentalidad de un japonés actual. Volvemos de nuevo a nuetro ejemplo del estilo tradicional español. ¿Nos sorprendería una gitana al estilo Romero de Torres, pero con melena y sin ojeras? Pues eso es lo que sienten los japoneses ante estas pinturas.

 

En el “Nihonga” se siguen una serie de principios estéticos que Ikenaga Yasunari conoce y respeta aun que traslade a temas modernos:

  • El “Kokoro” este concepto se traduce como, corazón, sentimiento o el corazón de las cosas, en este contexto de la pintura tradicional, podríamos traducirlo como la búsqueda de una lugar intermedio entre lo sensual y lo racional, un toque sensual en una atmósfera de ensueño.
  • El “Miyabi” es uno de los tradicionales ideales estéticos japoneses, se traduce como “elegancia”, “refinamiento”, es la búsqueda de lo bello y a la vez sencillo, del buen gusto la simplicidad junto a el cuidado y riqueza en la elaboración.( el tradicional, elegante a la par que discreta de la moda española)
  • El “Mono no aware” podríamos traducirlo literalmente como “la compasión por las cosas”. y es un concepto estetico de todo el arte en Japón enraizado con sus creencias budistas y confucionistas, Es la sensibilidad por lo efímero, el amor a la belleza que tal como florece del todo, se pierden. un ejemplo lo puede traducir ejor es el sentimiento que nos produce el primer vuelo de un pájaro desde el nido, la alegría por su liberación a la vez que el dolor por la pérdid de su compñía. Es una expresión puramente estética del arte japonés, que dificimente sepamos captar los occidentales.
  • El “Yugen” o atmósfera de misterio y profundidad, lo que he llamado al inicio como la “trastienda”, algo que se vislumbra pero no se puede apreciar. Hay una sugerencia de algo indefinido que no no se muestra, clavándonos ante la obra tratando de llegar al fondo.
  • El “Wabi-sabi” otro concepto estético típicamente japones y sin fácil traslacion a occidentales cultivados n los cánons estéticos griegos. Ante la cultura asiática, cuando vemos uno de estas imágenes, pero también cuando saboreamos sus platos, observamos los kamicaces y a ceremonia del te, su concepto del honor, su tremenda educacion y a la vez que su inmensa crueldad, solemos decir “típico de los japos”  o “muy zen”, Eso es el wabi-sabi, obtener de la imperfección, lo efímero e incompletla, la belleza y mientras que el orden, la paz, el silencio, ocultan tempestuosas emociones, el fuego, el odio,… el amor, que los rostros serenos, no reflejen gestos o sentimientos, pero que muestren un recogimiento interno. que los objetos recién hechos, parezcan viejos, y que los viejos que han conseguido perdurar en su belleza por encina del paso d la moda muestren las cicatrices del tiempo como trofeos de su gloria.
  • El “Fukinsei” o búsqueda de la belleza en la asimetría de las composiciones. Elección de posturas que siendo naturales y no forzadas, atraen la atención del espectador, complementada con estudiados pliegues de la ropa.

Les dejo un vídeo de una coleccióon de obras de Ikenaga Yasunari, donde pueden tratar de descubrir todos estos conceptos.

Félix Maocho

Lugares donde podemos contemplar la obra de Ikenaga Yasunari

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26 febrero 2016 - Posted by | Pintura | ,

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