Felix Maocho

Para quien le interese lo que a nosotros nos interesa

Escrito para la eternidad en cristales estructurados en un femtosegundo

Por Félix Maocho
19/2/2016

Por algún rincón de mi casa deben andar disquetes de 8” con copia de seguridad de lo que tenía en la oficina por si un incendio o un “aterrizaje de cabezas” destrozaba mi PC, también debo tener ya en disquetes de 5 1/4” y de 3`5” también respaldo de programas y datos de mis viejos PC’s

Ninguno de ellos puedo utilizar ya pues carezco de lector adecuado para ellos, pero tampoco importa, porque coa el tiempo transcurrido la capa magnética se habrá vuelto quebradiza y si una cabeza lectora se aproxima a ella se separara del soporte formando finas virutillas magnéticas.

Se dice que pese a tener registrados más datos que ninguna de las generaciones que nos precedió, el haberlo echo sobre soportes de corta vida, hará que esta generación pase desapercibida para los historiadores futuros por que no dejaremos datos que estudiar.

Muy posiblemente mi nieta tenga a sus dos años haya sido el modelo de más fotografías y vídeos que Marylin Monroe en toda su existencia, pero también muy probablemente cuando ella llegue a los cincuenta años, la cueste mucho menos encontrar una fotografía de la Monroe, que de ella pues las de la primera una buena parte se hicieron en soportes como el papel fotográfico y la cartulina, que tiene una duración muchísimo mas prolongada que los teléfonos con la que hemos ido fotografiando a mi nieta un día si y otro también.

Y cabe la solución de subir estos documentos a la red, pero sucesos como el relativamente próximo de Tuenti nos demuestran que poco más durarán en la “nube” porque el cese del servicio, o la quiebra de la compañía propietaria, lleva aparejada la perdida de todos “nuestros bytes”, como les acaba de ocurrir a la mayoría de los 20.000.000 de usuarios de Tuenti.

Que el problema es muy grave, nos lo demuestra el hecho que al menos existen tres proyectos de gran envergadura, CERAR, (Center for Electronic Recordkeeping & Archival Research), EROS, ( Electrinic Records from Office Sistems), e INTERPARES, (internactional Research on Permanent Authentic Records in Electronic System), destinados a intentar salvar de la quema, al menos los datos más fundamentales de nuestra civilización.

Para todos ellos. e incluso para nosotros en un futuro más o menos próximo, ha aparecido una solución que a priori aparece interesante, un almacenamiento de datos de duración casi ilimitada.

Este almacenamiento tiene la propiedad de aguantar temperaturas de 1.000 °C y tener una vida útil prácticamente ilimitada a temperatura ambiente, lo cual la hace la candidata ideal para guardar en ella nuestros más preciados tesoros digitales, razón por la cual y de un modo simbólico, ya se ha guardado documentos una serie de documentos excepcionales como son la Declaración Universal de Derechos Humanos o la Óptica de Newton documentos que se espera que incluso puedan ser recuperados después que desaparezca el último representante de la raza humana.

El soporte está formado por cristal nanoestructurado, que se graban don un láser de femtosegundo. Este laser  funciona por impulsos ultrarrápido programados de gran magnitud, lo que permite liberar una gran cantidad de energía en determinados puntos con gran precisión a la vez que su corta duración impide que se produzcan quemaduras en los puntos próximos. Un femtosegundo es la milbillonésima parte de un segundo, es decir: En un segundo hay mil billones de femtosegundos. Para que tengamos una ida de magnitud de la extraordinaria brevedad de de un femtosegundo, en un segundo caben tantos femtosegundos, como segundos caben en 100 millones de años

Este laser se utiliza desde hace algún tiempo en la cirugía ocular porque permite la intervención en los ojos con mucha mas precisión y seguridad que las cuchillas que se utilizaban anteriormente. Sin embargo su uso para grabar en cristales ha sido desarrollado hace poco, por científicos del Centro de Investigación Optoelectrónica (ORC) de la Universidad de Southampton.

Los datos se escribe en tres capas de puntos nanoestructurados separados por cinco micrómetros (una millonésima parte de un metro). Esos puntos son capaces de hacer cambiar el recorrido de la luz a través del vidrio, modificando su polarización, que puede ser leída por un microscopio óptico y un polarizador. La codificación de la información se realiza en cinco dimensiones: el tamaño y orientación, además de la posición tridimensional de estas nanoestructuras.

El profesor Peter Kazansky, de la ORC, dice: “Es emocionante pensar que hemos creado la tecnología para preservar los documentos e información y almacenarla en el espacio para las generaciones futuras Esta tecnología puede asegurar la última evidencia de nuestra civilización: todo lo que hemos aprendido no será olvidado”. El sistema será presentado en la reunión de la Optical Engineering Conference en San Francisco.

Félix Maocho

Vía NadrI+D 

 

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19 febrero 2016 - Posted by | ciencia | ,

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