Felix Maocho

Para quien le interese lo que a nosotros nos interesa

Teatro en Madrid – Cabaret, musical que todos hemos visto en el cine, ahora en teatro


Por Félix Maocho
7/10/2015
.

Curiosamente, en la actualidad, la mayor parte de la oferta de teatro comercial y no subvencionado en Madrid, se concentra en dos tipos de espectáculos; o son monólogos o como mucho obras de dos o tres actores y escasa escenografía, o por el contrario, son musicales de largo reparto lujosa escenografía y abundancia de efectos teatrales.

La explicación de la existencia de obras de menguado elenco, es inmediata, la taquilla no da para más, pero no resulta tan sencillo explicar la razón de la relativa abundancia de obras musicales, pues indudablemente un gran reparto y la riqueza escénica y el añadido de gastos que suponen los técnicos ocultos entre las bambalinas, exige una gran taquilla y no paree en principio razonable, que en plena época de crisis, se encuentre con facilidad la forma de llenar grandes aforos con entradas que superan con facilidad los 50€. Sin embargo en Madrid y en este momento se representan los siguientes musicales :

  • La ópera del Malandro, con una plantilla de 10 actores/cantantes
  • Priscilla, Reina Del Desierto, con mas de 10 actores/cantantes
  • El Rey León, con nada menos que 54 actores, cantantes y bailarines que se turnan en las representaciones.
  • Y ahora se suma, Cabaret, que con un elenco de más de 20 actores/cantantes.

Me resulta incomprensible este éxito del teatro musical, pues el público de Madrid se resiste a acudir acudir a este tipo de espectáculos, pues por el precio de una butaca, se puede ver una buena película y posteriormente a cenar en un buen restaurante y eso, es lo que suele hacer habitualmente el habitante de Madrid cuando tiene dinero en el bolsillo, lo cual hoy, por desgracia, no es frecuente.

Otra cosa es el transeúnte, los que Madrid llamamos “de provincias”, pues es público que en gran medida viene a Madrid, con la bolsa bien repleta y dispuestos a disfrutar en una carrera contra-reloj, de todo lo que no encuentra en su lugar habitual de residencia.

Antes era el cliente asiduo del Corte Inglés, o de Ikea, pero esto era antes, porque desde hace un tiempo a esta parte, con la globalización, es difícil que Madrid pueda ofrecer al forastero, nada que este no pueda comprar a menos de 25 Km de su casa, salvo quizá, solo estas superproducciones teatrales, razón por la cual, estas, si son buenas y consiguen cierta publicidad boca a boca, tiene un éxito prolongado en el tiempo. Por ejemplo el Rey León creo que está en su cuarta temporada,

Y así en efecto en mi caso. las pocas veces que he ido últimamente a ver un musical, que yo recuerde, en los últimos años solo he visto ABBA y Los Miserables, lo he hecho acompañando a amigos forasteros, que venían a Madrid con una lista muy determinada de cosas que hacer y una de ellas era ver ese tipo de espectáculos.

Claro que pueda que no solo sea cosa de mi resistencia a pagar una millonada por la butaca, sino que a mí personalmente, no me convencen mucho esas obras. Hace ya muchos años vi una de los primeros musicales que se pusieron en Madrid, “El diluvio que viene” y me pareció una obra interesantísima, pero he debido tener mala suerte, pues cuando he vuelto a ver un espectáculo de este tipo. aparte de caro, me ha parecido flojillo como espectáculo.

El teatro musical al igual que lo que ocurre a sus hermanas mayores la opereta y la ópera, son sobre el papel el espectáculo mas completo porque reúne en una sola obra música, danza y teatro, pero lo cierto es que la mayoría de sus obras están o descompensadas, por ejemplo en la ópera la música prima en exceso en detrimento de la trama dramática, que pasa a ser una anécdota, O simplemente la fusión entra las tres artes escénicas es muy mala, y los cuadros dramáticos, se alternan con cuadros de baile o de canto sin la menor hilazón razonable.

Sin embargo esto de no ser del agrado del espectador debe ser una apreciación personal, pues los hechos demuestran que mi opinión no es compartida por la gran mayoría,  porque estos musicales normalmente se estrenaron antes en Broadway y allí tuvieron un largo éxito, como generalmente luego lo han tenido sus franquicias de los mismos que se han estrenado en Madrid y supongo en casi todas las grandes metrópolis del mundo, por lo que deduzca que yo debo ser para estos espectáculos reticente y raro espectador, que de todo tiene que haber en la viña del Señor.

La actual superproducción teatral Cabaret, tiene además un hándicap añadido, aparte de la versión teatral de Broadway, hay una versión cinematográfica que es una de las películas musicales que mejor y más perfecta han conseguido unir texto y música, por lo que el publico generalmente conoce sobradamente, la versión cinematográfica de “Cabaret” de Bob Fosse.

Será inevitable que los espectadores nos pasemos la representación comparando la obra, con aquella maravillosa y archiconocida película, y midiendo si las míticas canciones de la obra, “Willkommen”, “Cabaret”, “Money, money” cantadas por unos maravillosos Liza Minelli y Joel Grey, son al menos igualadas por los actores que ahora las interpreten en el escenario.

Sinceramente, sin haber visto la obra, considero que difícil será que ni siquiera se iguale el sentimiento que producían la voz cascada y aguardentosa del inquietante maestro de ceremonias, y la voz tierna y superficial de Sally, como también será penoso comparar el recuerdo de una realización perfecta, llena de primeros planos que nos trasladan las más intimas reacciones de los personajes, con una visión más o menos plana y lejana de unos protagonistas evolucionando por un inmenso escenario. Mucho me temo que a mi, me iba a decepcionar.

Sin embargo la crítica de Daniel Ventura en Teatro a teatro, que lógicamente habla de este problema indica que Jaime Azpilicueta ha conseguido superar ese escollo. ¿Como lo ha resuelto? Pues incidiendo en la vertiente teatral “que hay bajo la fastuosidad sensual del mundo del Kit Kat Klub. Porque “Cabaret” tiene esqueleto de tragedia.” Es decir ha sacrificado algo de lo que la obra tiene de musical, para incidir de lo que tiene de dramático.

Transforma el Cabaret en el último reducto de la libertad, en palabras de Daniel Ventura “el escondite para quienes vieron venir la marea parda, para los que no la vieron hasta que ya era demasiado tarde e incluso para los que la trajeron, brazo en alto, la violencia a punto. La manera en la que Jaime Azpilicueta ha jugado con esos contrastes extremos en varias escenas absolutamente redondas, cómo ha reconstruido la infiltración del horror en la normalidad, el modo en que su “Cabaret” aparece como crónica vibrante de un tiempo más y más salvaje.”

Para otro crítico, Adolfo Simón, en Que revienten los artistas, igualmente se fija en este problema de la obra, también indica la misma solución buscada por Azpilicueta, “ la clave de esta producción es que acentúa la teatralidad, que, casi casi, mete la vida, a través de las escenas en la pensión, dentro del cabaret, como si, lo que dice la canción, aquello tan conocido de…”La vida es un cabaret sin fin…, aquí fuese el eje de la dramaturgia y de ahí, al final sorprendente que no voy a desvelar y que le da una rabiosa actualidad.”

Si realmente Azpilicueta lo ha conseguido, mi reconocimiento, yo con toda seguridad no habría sabido, ni por donde empezar, para tratar de solucionar ese problema.

Mi consejo

  • Si tienes el dinero suficiente y crees posible que Azpilicueta haya hecho una obra te teatro diferente a la versión cinematográfica, Merece la pena verlo, pues aparte de ver algo “nuevo” solo descubrir como lo ha conseguido merece la pena.
  • Si sigues pensando que com ese dinero puedes ir al cine y a cenar y piensas que eso puede ser mejor plan, no vayas.

Sinopsis

Ambientado en el Berlín de 1931, CABARET es el musical que muestra como dejarse guiar por el corazón para sobrevivir en un mundo que se desmorona. Gobernado por su inquietante y divertido Maestro de Ceremonias (MCee), el Kit Kat Club escenifica la convivencia entre el imparable crecimiento de la hidra nazi y la fingida normalidad cotidiana de los protagonistas: la cantante inglesa Sally Bowles y el novelista estadounidense Cliff Bradshaw o el romance otoñal entre Fraülain Schneider y el propietario judío de un floreciente negocio de frutería, Herr Schultz.

Con varias de las canciones emblemáticas de la historia de los musicales: Willkomen,Cabaret, Money Money

Críticas

 

 

Félix Maocho

 

 

Anuncios

7 octubre 2015 - Posted by | Cine y teatro | , ,

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: