Felix Maocho

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Teatro en Madrid – “Madre Coraje”, una rara oportunidad practicar el “distanciamiento crítico”

Por Félix Maocho
25/9/2015

Cuando yo era joven, allá por el año 1970, me topé con algo que por entonces ya era historia, la teoría del teatro brechquiano desarrollada en las las obras del Berliner Ensemble, una compañía de teatro alemana fundada en 1949 por el poeta y dramaturgo Bertolt Brech  en la Alemania comunista.

En síntesis, el teatro brechquiano, busca el distanciamiento crítico de espectador. Mientras que casi todos los métodos de interpretación teatral, buscan conseguir el “engaño” de que el espectador se encarne en la obra y sufra y se alegre con las andanzas de los protagonistas, el teatro brechtiano, busca mantener al espectador en el papel de “espectador”, o persona que fríamente observa y juzga, desde “fuera”, la acción que le proponen en el escenario unos actores, que mas que representar papeles, los muestran de forma que brille la trama con toda su intensidad y que esta llegue al espectador con toda su fuerza, para que este juzgue y tome postura moral sobre el caso que se le muestra en el escenario.

Para ello, la obra y su interpretación, tiene estudiados momentos en que mediante diferentes medios, se lleva a cabo una “ducha fría” intelectual, que “saque” la mente de los espectadores que se hubieran encarnado en partícipes de la obra y los vuelva a situar como espectadores en el patio de butacas.

Por tanto voluntariamente y de forma sistemática, se va rompiendo, de forma estudiada, la “magia” del teatro, de forma que nuevamente el espectador pase de “vivir” a “juzgar” la obra, para a continuación seguir la representación.

Quizá no se han percatado, que aquí todo tiene que funcionar como una maquinaria de precisión, pues la mente del espectador, pasa continuamente de enterarse de lo que ocurre en la escena, a pensar y juzgar y tomar postura sobre ello, sin que debido a ello se pueda distraer y pierda el hilo de la historia que se sigue representando en el escenario. La labor del director de escena, se vuelve pues, un delicado transcurrir por el filo de la navaja, en el que solo personas de una sensibilidad exquisita salen sin profundos cortes.

Por ello, si eres un diletante de la escena, un autentico aficionado al teatro, estas obras son un delicia para el paladar aun en los casos que las obras sean un desastre, porque en ese caso, la conciencia crítica, pasa de juzgar lo que el autor trata de mostrar en la escena, por juzgar la actividad del director de escena y el rato se te pasa, en localizar sus gazapos y buscar teóricamente las enmiendas.

Como digo esa labor milimétrica exige obras pensadas para ello , directores de gran sensibilidad, medios escenográficos mejores que la media, luces, sonido, decorados,… y actores formados en una interpretación alejada de la habitual, más bien inspirada en la opuesta escuela de Stanislavski, que busca por el contrario, anular a la persona del actor dentro del personaje que representa.

Todo ello hace que pocos directores de teatro, (y por desgracia generalmente insensatos), se atrevan a hacer este tipo de representaciones. Hoy se representa en Madrid la obra cumbre de este forma de hacer teatro “Madre Coraje”.

Mi consejo

Si son buenos amantes del teatro, mi recomendación es que vayan a verla, aunque no lo hagan excesivamente bien. Es una experiencia que merece la pena.

Si sólo quieren pasar un buen rato, no vayan pues dudo que lo hagan a la perfección y aquí como en las medias de seda, los rotos tienden a agrandarse. Por otra arte, el tema, un alegato contra la guerra y el capitalismo, suena a estas alturas viejuno, aunque ni uno ni otro tema hayan perdido por desgracia nada de su actualidad.

Solo doy dos excepciones más, si eres muy izquierdoso, vete, pues te dan por el palo del gusto, y si eres simplemente, muy curioso y no te quieres perder una nueva experiencia, vé  porque tendrás pocas ocasiones de repetir lo del distanciamiento crítico.

Sinopsis

El drama se sitúa durante la Guerra de los treinta años donde Madre Coraje es una astuta vendedora ambulante que para sobrevivir sortea hábilmente las diferencias entre católicos y protestantes siguiendo con su carromato al ejército sueco, sacando partido de la guerra y del dolor humano. Obtiene beneficios pero el precio que ha de pagar son sus tres hijos: Eilif, Schweizerkas y Catalina.

Es un profundo alegato antibélico, donde Anna Fierling (“Madre coraje”) – mítica figura del costo de la guerra – termina sola en su desvencijado carromato y constituye una de las nueve piezas teatrales con las que Brecht trató de contrarrestar la ascensión del fascismo y una directa alusión a la invasión de Polonia por Hitler en 1939. Tomada de la Wikipedia 

Crítica de “Teatro a Teatro”

Félix Maocho

 

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26 septiembre 2015 - Posted by | Cine y teatro, Vivir en Madrid | , ,

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