Felix Maocho

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Josep Togores una vida en continuo cambio 6. – La etapa final (1932-1970), retratista social

Por Félix Maocho
16/9/2015

La “Crisis del 29” es catastrófica para Togores, la pésima situación económica ha hundido el mercado del Arte y vivir de pintar se torna terriblemente complicado en todas partes, incluido París.

A demás el nazismo triunfante en Alemania considera a la pintura surrealista que él practica, “arte degenerado”, lo que por un lado añade una dificultad adicional a la venta de este tipo de pintura en los países centro europeos, su mercado habitual y por otro, le hacen dudar la idoneidad de ese estilo de pintura al fácilmente influenciable Togores, que como consecuencia vuelve nuevamente al practicar una pintura realista.

Este paso le trae una consecuencia no buscada, el fin del contrato que tenía con Kanhweiler, sabemos que es algo que él no deseaba en absoluto e incluso hace interceder ante Kanhweiler al viejo amigo Max Jacob que años antes le dio a conocer al marchante. Pero la decisión había sido tomado y no fue posible hacerle cambiar de parecer.

Así pues encontramos un Togores, casado con tres hijas sin ninguna fortuna personal ni familiar, su padre que había sido un rico negociante catalán, se había arruinado, perdiendo los restos de su fortuna como productor de películas, a hasta el punto que sus ´últimos años los pasó viviendo en París a la sombra de su hijo pintor.

Así las cosas decide retornar a Barcelona, ciudad en la que al menos tiene excelentes contactos familiares para intentar seguir viviendo de la pintura como retratista y en 1.932 Josep de Togores vuelve a Barcelona. Esta vez la vuelta sera definitiva, su etapa europea será definitivamente clausurada y con ella todos los contactos que tuvo con las más avanzadas tendencias modernistas.

En Barcelona, posiblemente a través de sus familiares, contacta con un hombre que le va a resultar providencial para salir del bache económico en que se encuentra. Se trata de Francesc Cambó, político conservador y catalanista, y gran coleccionista de arte y mecenas de la Cultura de Barcelona , que le va a ofrecer todo su apoyo.

Quizá para entender esta última etapa de su vida artística sea necesario explicar un poco más quién era Cambó. Francesc Cambó y Batlle fue un político conservador y catalanista. Cofundador y líder de la Liga Regionalista, que propugnó el Estatuto de autonomía para resolver el problema catalán, y fue Ministro de Hacienda primero y de Fomento después en los dos gobiernos de Maura durante el reinado de Alfonso XIII.

Aparte de su vertiente política, Cambó era un mecenas del arte y la cultura, que formó una valiosa colección de pintura antigua, especializada en primitivos italianos y el Renacimiento, y tan necenas del Arte que regalaó al . Museo del Prado algunas de las piezas más valiosas, como tres tablas de Sandro Botticelli, la serie de Nastagio degli Onesti, por considerar que nuestra pinacoteca tenía en este pintura de este tiempo un “agujero” que cubrir. El grueso de la colección se exhibe en el MNAC de Barcelona, destacando pinturas de Rubens, Fragonard, Goya, Sebastiano del Piombo y Giovanni Domenico Tiepolo.

Una de las tablas de Botticeli regaladas por Cambó al Museo del Prado

Por supuesto, los gustos estéticos de Cambó, por edad, gusto personal y formación cultural, se apartaban mucho de la pintura surrealista y de las vanguardias de principio de siglo, y muy probablemente no habría apoyado a un pintor de esta tendencia. Otra cosa es a un buen retratista de estilo realista, como era en ese momento Togores, Por esta razón utilizó toda su influencia para que la burguesía catalana encargara retratos a Togores.

Esta labor se vio coronada por el éxito, lo que volvió a dar a Togores una estabilidad económica, aunque, la explotación de esta veta, le cerró el camino de la experimentación de cualquier otra tendencia de la pintura moderna. Esta es la razón por la cual a Togores se le conoce especialmente en Barcelonna como el retratista por excelencia de la burguesía catalana de los años 30, olvidando un Togores diferente, casi radicalmente opuesto, conectado con el arte europeo del siglo XX y su vanguardia.

El precio que pago es perder el puesto que llegó a ocupar len un nervudo diferente, casi radicalmente opuesto, conectado con el arte europeo del siglo XX y su vanguardia y haber dejado de ser conocido en mercados como el centro europeo donde había conseguido entrar con éxito de la mano de Kanhweiler,

Su estilo cambio para siempre en lo que el crítico Sebastià Gasch llamó un “realismo visceralmente antiidealista“y solo la insistencia de su viuda Tampoco nunca mas volvió a desear vivir en el ambientes cultural de París, Se afincó en Barcelona y sólo la Guerra Civil hizo que se exiliara temporalmente a Francia, pero en 1939 acabada la Guerra Civil, vuelve a Barcelona y allí siguió pintado hasta su muerte en 1970 en un estilo cada vez mas realista y menos interesante.

Esta es su obra de esos años:

Comenzamos la exposicion de los cuadros de esta serie con una extensa produccion correpondiente al año 1931, en el que ha dejado ya a su antiguo marchante, ha abandonado sus experimentos surealistas y ha vuelto a la pintura figurativa. Este año 1931 es muy importante porque es el año de la transición a la pintura figurativa, Su obra de esta época sindo ya figurativa, aun guarda algunas caracteristicas de su época anterior, una paleta en la que predominan los tonos ácidos y un cierto compromiso social, que se conserva aun en pintura de niños donde el motivo permitiría ser más dulce.

 


La familia Curzio 1931

togores les beveurs 1931

Les beveurs (1931)

togores dos honbres 1931

Dos hombres 1931

togores dos novios 1931

Los novios 1931

Madre e hijo 1931

togores niños juguetones

Niños juguetones 1931

Hombre y mujer 1931

Pina- 1931

Un curioso par de retratos hechos sobre los mismos personajes

Dos hombres 1931

Dos hombres desnudos 1931

Niña con caballito de madera 1931

Comienza aquí la obra realizada a la vuelta a Barcelona en el año 1932

togores homes a taula 1933

Homes a taula 1933

Para el año 1923 se observa el progresivo distanciamiento de sus retratos anteriores. Los óleos con temas basados en la figura másculina mantiene durante cierto tiempo algún resto de su época vanguardista, sin embargo en las figuras femennas se pierde todo lo que no ocurre con la figura femenina.  En este cuadro de “Lectura en la cama” se observa que el pintor ha abdicado de toda audacia y en cambiom muestra su buen oficio, que hará sentirse a los retratados contentos con su obra.

Lectura en la cama 1935

Para 1935 el pintor se ha olvidad ya casi al completo de su etapa anterior, ni siquiera en los autoretratos, desnudos y bodegones, temas en los que el pintor no siente tanto la presión del cliente podemos llegar a vislumbrar algo de su antiguo estilo, el realismo anntiidealista que definio Guasch ha hecho su aparicion con toda su fuerza.

 

Autoretrat 1935

togores Dues dones dormint 1935

Dues dones dormint 1935

 

Bodegón con limones (Still life with lemons), 1932

Al comienzo de la Guerra Civil, Togores vuelve a cruzar la frontera y se establee en Francia, en parte porque como elemento perteneciente a la burguesía catalana su vida corre peligro en la Barcelona roja, en parte, por que un pintor tiene poco que hacer en un país sometido a una terrible guerra civil. La vuelta a Francia parece reavivar sus rescoldos vanguardistas, al menos así parece desprenderse de la única obra de 1937 que he conseguido encontrar. Pero sea como fuere solo fue un pasito atrás en su camino decidido en 1932, Sera la última obra de Togores que no sea de un reaslismo total y en la que vuelva a su paleta apagada, en 1938 un cuadro con tena de niños vuelve a mostrar las que seran sus caracteristicas en el último tramo de su carrera las composiciones amables y poco comprometidas y mayor colorismo

togores Grup d'homes 1937

Grup d’homes 1937

Popol à la cuisine, 1938

Finalizada la contienda española vuelve a barcelona y ya su trayectoria pictórica no cambiará

Retrato familiar 1940

Portrait of two girls 1945

Dos niñas, 1955

Bust de dona, en grisos, 1960

Bust de dona 1961

Le petit pere, 1961

Julia, 1962

Maria Lourdes (La modelo) 1968

 

Pastor con perro 1970

 

 

Togores escribió sus memorias en un libro “Dels meus records”, en el que hablaba de los periodos que pasó en Francia y se refería a Max Jacob como “el personaje más impresionante que he conocido en París“, pero no eran más que “recuerdos de juventud” ya pasada y enterrada que así hubieran quedados si no hubiera sido por el interés y empuje que a demostrado su viuda Antonia Berchthold, en dar a conocer al otro Togores, el Togores vanguardista, desde la muerte del pintor. atropellado en Barcelona, hasta su propia muerte a una edad muy avanzada, muchos años después.

El pintor murió a los 77 años de edad a consecuencia de las rapidísimas heridas le causó ser atropellado por un autobús, cuando había salido a pasear como todos los domingos en el Paseo de Gracia de Barcelona a la altura de la Calle Valencia.

togores accidente

 

Félix Maocho

Con este post cerramos la serie dedicada al pintor Josep de Togores, los post son los siguientes

17 septiembre 2015 - Posted by | General, Pintura |

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