Felix Maocho

Para quien le interese lo que a nosotros nos interesa

Josep Togores una vida en continuo cambio 5. – Tres años de surrealismo (1928-1931)

Por Félix Maocho
5/9/2015

Cualquiera que haya seguido los post dedicados a este pintor catalán de principios del siglo XX se sorprenderá de la producción artística que vamos a mostrar en este capítulo.

Si bien hemos visto algunos experimentos, derivados de un cubismo, que entran claramente en la abstracción, aquí vamos a mostrar un Togores revolucionario, absolutamente surrealista, montado en el más avanzado de los estilos vanguardistas europeos de la época, que eso si, duro escaso tiempo solo tres años.

A finales de 1927 se produce un nuevo giro copernicano en el estilo de Togores, parecía abocado a ser un pintor ganado por el realismo y de repente nos lo encontramos como un pintor absolutamente ganado por la abstracción. Inicia su etapa abstracta en los últimos meses de 1927 y ya su exposición de 1928 en la Biblioteca Nacional de Madrid, es totalmente surrealista, Y nuevamente se “acusa” de ello, a un amigo, en este caso un pintor también representado en exclusiva por su marchante, Kahnweiler.

Se trata del pintor André Masson, pintor identificado con el surrealismo y el expresionismo abstracto, que exploró la abstracción con collages ejecutados con materiales innovadores, como la arena y la goma arábiga, que aplicaba sobre los lienzos antes de empezar a pintarlos, que llevaba aparejado también, unos postulados no solo artísticos, sino también políticos, traídos por el escritor, poeta,  ensayista y teórico del Surrealismo, André Bretón. muy próxima al Partido comunista, que probablemente no sintonizaban con las opiniones políticas de Togores , presumiblemente, mucho mas de derechas.

Por aquel entonces Masson pintaba cosas como estas

Andre Masson, Battle of the Fishes, 1927

Y empieza a pintar cosas así:

Nus 1928

Composición 1928

 

Composición 1928

 

Composición 1928

 

Composición 1928

 

Caida 1929. .

 

Panorama 1929.

 

Composición, 1929

 

Composición surrealista, 1929

 

Circulación 1929

 

Composición 1929

 

Couple 1929

 

Cuatro formas 1929

 

Mezcla 1929

 

Pintura 1929

 

Tolède 1929

Un encargo fuera de lo habitual, unos frescos para el Palau Nacional de Montjuïc, no olvidemos que estamos en 1929, año de la gran Exposición Universal de Barcelona, comienzan a apuntar un nuevo cambio en su pintura, que no llegó a cuajar, aun seguirá pintando cuadros surrealistas hasta final de 1930. cuando tan bruscamente  como se inició, se acaba esta etapa.

Civilització cartaginesa 1929. Pintura al fresco. Palau Nacional. Montjuïc.

Pozos 1929-30

 

Lago 1930

 

Scène d’Atelier 1930

 

Interior 1930.

 

Choses (Things)1930 (Paris)

 

Lejanía 1930.

 

L’apartment, 1929–1930

Surrealista, 1930

Affinités Descripción: 1930.

“Aurora” 1930

Personajes y nubes 1930

 

Cumbre 1930

 

Figuras 1930

 

Départ 1930

 

Amor en el bosque 1930

 

Las tres gracias 1930

 

Con el triunfo en alemania de los nazis, desaparecieron del mercado muchas de las obras vanguardistas consideradas “arte degenerado” por los nazis, muchos propietarios de pintura de vanguardia se deshicieron de ella para no tener problemas, en alemania no se organizaban exposiciones de surrealistas y muchos cuadros de Togores de esta época han perdido, eso supuso una pérdida de popularidad e ingresos para el pintor catalán.

¿Fue eso lo que le hizo desistir de ese camino? – No lo se.

Lo que es seguro que la situación económica de la familia Togores había cambiado para peor. Su padre, otrhora un importante hombre de negocios, había perdido parte de su fortuna, y con lo que le quedaba, se metió en la producción de cine sin demasiado éxito, hasta el punto que a partir de 1920, se fue a vivir a París con su hijo pintor porque no tenía dinero para vivir independiente. Por otra parte, Josep Togores se había casado en 1924 y a la sazón tenia tres hijas y todos vivían de sus pinceles, no podía permitirse pintar algo que no se vendiera bien.

Sin embargo todo son conjeturas mías, lo que es seguro, es que abandono el surrealismo y que a la vuelta de un viaje a Italia trajo unos lienzos que decepcionaron a su marchante, que decidió romper el contrato en exclusiva que mantenía desde hacía 11 años. Su intimo amigo Max Jacob, que fue quien presentó a Togores a Daniel-Henry Kahnweiler trato de interceder por Togores ante el marchante pero fue inútil. Sabemos que la contestación de Kahnweiler:

Me ha costado mucho separarme de Togores, al que tanto he apreciado. No me gusta lo que pinta desde hace años. He tenido paciencia, esperando un cambio. Pero la serie de telas que ha traído de Italia me han obligado a romper (…) No me gustan en absoluto, y soy incapaz de defenderlas. Incorporé a Togores cuando era un desconocido sin un duro, hace ya 11 años. Lo dejo, ahora, con dinero y conocido”.

Se cierra con ello una época, hoy poco conocida en España de Togores que ha pasado a la historia del arte como el retratista por excelencia de la burguesía catalana de los años 30, olvidando un Togores diferente, casi radicalmente opuesto, conectado con el arte europeo del siglo XX y su vanguardia.

Vuelve una vez más a la figuración y realismo, lo que  le hace ganarse las calificaciones de Kanhweiler, en 1931, de “arte muy simple, desnudo y depurado”. Que ya no le interesa y deja de ser su marchante.

Poco a poco, las obras de esta época han ido ganando adeptos y, gradualmente, fue apareciendo el otro Togores conectado con el arte del siglo XX y su vanguardia, del que apenas se conocía nada. Lo ha sacado a la luz diversas exposiciones que se han celebrado en los últimos años, gracias al apoyo de Antonia Berchtold, viuda de Togores, que ha contribuido hasta su muerte a resucitar al Togores vanguardista para ponerlo en el lugar que le corresponde en la pintura europea durante los años veinte. Últimamente una exposición en el Reina Sofía, “Togores, clasicismo y renovación. Obra de 1914 a 1931” se centraba en la producción artística de Togores en este periodo,  lo que ha permitido con esta ontológica seguir la evolución de su pintura.

Un interesante periodo en la vida del artista que se clausura, para dar paso a un ultimo periodo, el más largo de su vida, desde que vuelve a Barcelona en 1932 hasta su muerte en un accidente en 1970. Es la vuelta a la figuración, dominada por el color y el sentido ornamental Inspirada por Matisse.

Perdida la protección de Kahnweiler, en 1932 Josep de Togores vuelve a Barcelona. El crash del 29 habían acabado con el mercado del arte, ni en París ni en Barcalona, ni en ninguna parte es fácil vivir de la pintura. En Barcelona buscó y consiguió, probablemente por los buenos contactos familiares que aun tenía, el apoyo y mecenazgos de Francesc Cambó, político conservador y catalanista, y muy buen coleccionista de arte.

Con su ayuda, pronto se convirtió en retratista de moda de la burguesía catalana y la estabilidad económica que buscaba. Su estilo, sin embargo, se apartó de las tendencias vanguardistas y se aproximó a lo que el crítico  Sebastià Gasch llamó “realismo visceralmente antiidealista“. Su etapa vanguardista quedó aparcada en el pasado

La nueva y última etapa la veremos en el próximo post.

Félix Maocho

Post dedicados a Josep de Togores, una vida en continuo cambio 

 

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5 septiembre 2015 - Posted by | Pintura |

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