Felix Maocho

Para quien le interese lo que a nosotros nos interesa

Fuerto Familiar – Un consejo: “No cultivas más de lo que puedes comer”

Por Félix Maocho
18/7/2015
.

Al cuidar un huerto, aparte de desarrollar un hobby que de por sí es una actividad sana y relajante, solemos pretender, al menos en cierta medida, autoabatecernos de verduras con su producción. Dos grandes peligros planean sobre este objetivo:

Primer peligro, la sobreproducción y el segundo peligro las conservas

La sobreproducción es un peligro para cualquier cualquier cultivo que hagamos, con frecuencia la Madre Tierra es voluble, y unas veces se muestra miserable escatimando sus frutos, pero otras es una madre supergenerosa y sin tasa, que sobrepasa con mucho nuestras necesidades. Pero a esto, se suma el que los aficionados solemos ser más dados a plantar, que a cuidar, con lo que si el año viene medianamente favorable la sobreproducción es imparable y además somos reacios a reconocerlo y no os decidimos a eliminar una parte de las plantas antes de llegar a la recolección.

Un huerto odiado por toda la familia

Si queremos que toda nuestra familia termine aborreciendo nuestro huerto, y cuando digo nuestra familia, no me refiero solo a nuestra sufrida pareja e hijos, sino también a nuestros padres, suegros y hermanos, el camino más rápido, es que les atosiguemos con todo aquello que nosotros no sabemos como consumir.

Cuando hayan comido día tras día, de todas las formas posibles la hortaliza que nos sobra y ya no sepan que hacer con ellas, cuando se hayan aburrido de hacer conservas y solo pensar en comerlas, se les revuelva el estómago, no les hables de tu huerto pues te mirarán con odio.

En este caso, es peor que “sosobre” a que “sofalte” 

Primer peligro la sobreproducción

Si te quedas corto en tu previsión, no hay problema, siempre hay en el supermercado verduras que esperan un cliente. Mi opinión es por ello, que no debemos tratar de cubrir con lo que sembremos más del 80% de lo que habitualmente consumimos, para tener un margen para absorber el año en que la naturaleza se muestra pródiga. Diréis, ¡que pena!, pero no tratar de autoabatecernos. Repito, que resulta preferible dedicar ese espacio vacío a otras hortaliza o cultivos diferentes que si podamos cultivar.

Primer consejo, Más vale VARIEDAD que CANTIDAD.

El segundo consejo, es que si a pesar de tus cuidados, se produce una sobreproducción, no caigas en el error de tratar de comer TODO lo que produces, y menos aun que comiences por comer las que COMIENZAN A PASARSE, pues de esa forma, comerás siempre verduras semipasadas y al igual que debes evitar el riesgo contrario, cortar las verduras ANTES DE SU PLEMITUD de madurez.

Eran otros tiempos, entonces se veraneaba en el pueblo en casa de los abuelos  Mi abuela tenía gallinas, pero no tenía frigorífica, y en verano cuando nos reuníamos toda la familia en su casa, las gallinas ponen más que en invierno, de modo, que siempre sobraban huevos, como era muy económica no tiraba ninguno, de modo que nos daba los huevos más viejos. Teniendo magníficos huevos de corral, NUNCA comimos un huevo fresco. No repitas el error de mi abuela,

El objetivo del huerto es COMER MEJORES VERDURAS que las que se pueden comprar y NO TODAS LAS QUE PUEDAS PRODUCIR. Deja para tu casa la CANTIDAD que consumirías si la compraras y cuando este en el MEJOR momento.

En gran parte las verduras de la huerta saben mejor que las del supermercado, porque han madurado en la mata hasta el momento de la recolección, mientras que las del supermercado se cortan deliberadamente verdes, para que soporten mejor el tiempo de comercialización y los transportes. Aprovecha al máximo esa ventaja competitiva con la tienda.

Segundo consejo. Limítate a llevar a tu mesa SOLO LO MEJOR, del resto DESHAZTE de él.

Como da mucha pena que unas verduras tuyas que están en su punto no las coma nadie, debes tener previsto un recurso para deshacerte de los excedentes. El primer canal que debes utilizar con MUCHA MODERACIÖN, es regalarlas a vecinos y parientes, considéralo siempre un regalo y regalalas como quien regala flores, las mejores y perfectamente presentadas, para que lo reciban como un regalo deseado y no como la alternativa del cubo de la basura y en cuanto a la cantidad en funcion de su conservación, de patatas puedes regalar mas pues duran bastante en casa, pero de espinacas, no regales nas que las que se puedan tonar de una vez, .

En segundo lugar puedes buscar alguien que las comercialice en un mercadillo y que te pague lo que le parezca oportuno por las que tengas en sazón, No discutas en exceso los precios con él. Para que le compenso tiene que venderlas como mínimo al doble de lo que te pague, pues tiene que sacar para el puesto y para su trabajo en un mercadillo, que no es nada descansado

Igual te digo, ofrece solo las mejores y en su mejor momento, para que él las pueda vender sin problemas. Las que por cualquier motivo, se te pasen o no sean comerciales por calibre o tener un defecto, simplemente regálaselas, el ya las venderá si puede o bien las tirará a la basura.

Por último, o en vez de venderlas, según tu generosidad, hay la solución de llevarlas a algún comedor de caridad, Seguro qe cerca de tu casa hay alguno. Solo tienes que buscar en Google.

Ahí, si puedes llevar los ejemplares mal presentados, defectuosos, o de calibres inadecuados, todos les vendrá bien.

Como digo regalar, (o mal vender), el excedente es el mal menor, lo ideal es que tu familia, sin hacer cosas raras y siguiendo su dieta alimenticia normal, consuma tu producción, (y la valore, como un bien escaso y de mayor calidad que lo que se come de la tienda).

Tercer consejo. REGALA O VENDE tu sobreproducción, pero que quien lo reciba lo AGRADEZCA

Segundo peligro, las conservas de excedentes

Se que es muy tentador, pero no caigas en la tentación de conservar. Tu lo vas a hacer con peores condiciones que los conserveros, y en cualquier caso acabarás con gran parte de sus propiedades nutrientes. Ni tienes las ollas a presión que tienen ellos, ni consigues enfriar los congelados a la velocidad y temperatura que lo hacen ellos. Ello tiene como consecuencia contener en general peores texturas que ellos obtienen.

Conservar da mas trabajo y es más caro de lo que parece, hay que preparar las verduras, lo cual supone en muchos casos bastante trabajo, escaldarlas,  precocinarlas, envasarlas, esterilizar los botes, guardarlos en algún sitio, comerlos y recuperar los envases, limpios y guardarlos para la siguiente cosecha. ¿Y todo para conseguir conservas de calidad sensiblemente igual en el mejor de los casos a las que compras en el supermercado? ¿Que has conseguido?

Pero aparte de consideraciones gastronóarlos, supone un derroche de trabajo y dinero que producirá más resultados invirtiéndolos en el huerto, un sistema de riego automático o una labor de escarda de malas hierbas puede hacer que obtengas mas verduras que las que conservas con una dedicación en tiempo y trabajo similar. Sinceramente yo creo que no merece la pena pero tu verás…

Cuarto consejo. NO CONSERVES excedentes, es caro, laborioso y de regulares resultados.

Una excepción, conserva por que las conservas que haces TE GUSTAN y NO POR QUE TE SOBRE. Si haces conservas que a tu gusto te salen mejor que cualquiera que puedas comprar en el mercado, entonces conserva sin dudar, pero no aproveches excedentes, sino que ya planificaste la siembra para tener excedentes de esa verdura en concreto para hacer la conserva, En este caso la conserva es un consumo mas de hortalizas a tener en cuenta a la hora de planificar las siembras.

En mi caso concreto tengo cuatro excepciones.

El tomate frito, el que yo hago, (a mi juicio), supera con mucho los que compro en el súper. Si alguna vez, alguien en indica una marca que iguale o supere en sabor al que yo hago , dejare de hacer tomate frito.

Hay una conserva de berenjenas, que en casa llamamos “morcilla vegetal”, porque su sabor se aproxima al de la morcilla, con la a que sustituimos en algunos platos, como huevos con morcilla o pinchos de morcilla. Como digo, su sabor, muy agradable, sin ser igual, se asemeja bastante y tiene la ventaja de ser mucho mas digestiva.

Mermeladas hechas con fruta, (la que sea, higos, moras, uvas, naranja,… ), pues las que hago yo no tienen ni espesantes, ni conservantes, ni colorantes solo azúcar, fruta, y algo de zumo de limón y sinceramente, son mejores que las de fabrica. Como en mi huerto no tengo frutales, suelo hacerlas con fruta que o bien me regala algún amigo o que compro en su época de oferta en el mercado.

Sorbetes de fruta congelada, la congelo limpia y lavada y en el momento de tomarla la trituro con una batidora potente, mezclada con azúcar glass y zumo de limón, sin mas.

Quinto consejo. Son pocas, pero hay conservas deliciosos como platos recién cocinados, esas hazlas.

Félix Maocho

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20 agosto 2015 - Posted by | Horticultura | , ,

1 comentario »

  1. Sigue mi blog. Te puede ser de utilidad.

    Comentario por perlagata180 | 20 agosto 2015 | Responder


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