Felix Maocho

Para quien le interese lo que a nosotros nos interesa

¿Qué vale una obra de arte?

Por Félix Maocho
31/7/2015

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Nadie sensato se atreve a hacer una estimación del valor de un cuadro super famoso como pueden ser las Menimas, la Gioconda, o los frescos de la Capilla Sixtina,.

Cualquier valoración que diéramos a estas pinturas icónicas seria baja. Sin embargo, sintamos lo que sintamos. la valoracion de una obra es una cosa y su precio es otra.

Su precio es una estimación de lo que podría llegar a cotizar en una hipotética puesta en subasta, pues el precio de las cosas, no lo marca nuestros sentimientos mi su propietario, sino el frío mercado y esto no es más, que el precio en que se cruzan. los deseos de cambiar el cuadro por dinero del propietario, con lo que alguien está dispuesto a fisicamente desembolsar de su fortuna  por adquirir la propiedad de ese bien.

De vez en cuando, quizaa no mas que una vez cada cinco años, cuadros punteros de la Historia del Arte salen a la luz en una subasta y con ellos, tenemos la oportunidad de saber cual es el precio real de una de estas pinturas históricas, Repito, no su valor, posiblemente inconmensurable, sino su precio, o sea cuanto es el dinero que alguien está dispuesto a poner sobre la mesa para hacerse con la propiedad del lienzo.

Paul Cézanne “Les Joueurs de cartes”, 1895

Por ejemplo, la familia real de Qatar pagó 250 millones de dólares por un lienzo de “Los jugadores de cartas”, cuadro de una serie de pinturas clásicas de Paul Cézanne.

“El grito” de Edvard Munch,

Comparado con este precio , pagar 119.9 millones de dólares, por un cuadro emblemático, (aunque haya varias copias hechas por el autor) como “El grito” de Edvard Munch, parece razonable.

Dora Maar au chat de Pablo Picasso

y hasta parece barato pagar 95,2 millónes de dólares, por, Dora Maar au chat de Pablo Picasso.

No 1 (Royal Red and Blue)” de Mark Rothko, 1954

sin embargo, se da cuenta q de lo dificil que es poner precio a un cuadro, pues por comparación, me parece absolutamente desproporcionado pagar 75, millones de dólares.  por este cuadro de Mark Rothko,

Claro esta que todos estos cuadros son de pintores muertos hace tiempo, sobre los que críticos, marchantes, y aficionados, de alguna forma hemos llegado a un acuerdo sobre el valor relativo de unos pintores respecto de otros y dentro de un mismo pintor, un cuadro u otro.

El problema aparece con toda su crudeza cuando el pintor esta aun vivo y produciendo obras, pues aun no se ha llegado a un consenso tan amplio, y el pintor que a unos parece interesante, otros no lo valoran adecuadamente. Por ejemplo, ¿por cuanto valorarías es cuadro hiperrealista de la Familia Real hecho por Antonio López?

Pues se trata de un lienzo de casi 10 m2 por el que Patrimonio Nacional pagó “sólo” 50 millones de pesetas, (300.506 € aproximadamente 330,300 $), lo que supone, el 0,36% del valor del cuadro de Piccaso, precio muy bajo, si tenemos en cuenta que Antonio López ha alcanzado, (aun estando vivo), la categoría de “genial” entre los expertos, narchantes, galeristas y críticos y agrada generalmente al público, tanto conocedor como indocumentado.

Pero que el precio del cuadro no es tan bajo, lo notaremos más,  si tenemos en cuenta, que por ese precio podemos adquirir una casa de unos 120 m2 en los mejores barrios de Madrid.

Visto lo anterior, entramos en un caso que ha producido una gran polémica. ¿Es mucho o poco pagar 82.600 euros por el retrato de José Bono al también pintor hiperrealista Bernardo Torrens?.

Si bien es verdad que supone pagar el 25% de lo que se pagó a Antonio López por el retrato de la Familia Real, también lo es que este es un cuadro de dimensiones normales, es decir como mucho el 25% del tamaño del lienzo de López y además solo tiene una figura y no de cinco, es decir hay un 20 % de trabajo que en el caso anterior.

Nos darnos cuenta lo que supone el precio pagado con este cuadro si comparamos las viviendas que podríamos adquirir. Si con el cuadro de Antonio López podíamos comprar en Madrid, una casa de 120 metros cuadrados al final de Serrano, con lo pagado por el cuadro de Bono podríamos pagarnos un piso de solo la mitad de superficie, de 60 m2. en un barrio modesto, por ejemplo Aluche,. Lo cual demuestra que sin ser un fortunón, ya es bastante em superficie ppara un cuadro que es la quinta parte de extensión, pero es que hay otra circunstancia, que el hiperrealista Torrens cotiza mucho menos que hiperrealista López, que entre ambos hay mas diferencia de cotización, que la que pueda u existir entre un buen barrio de Madrid como el de María de Molina y el de Aluche. Por todas estas circunstancias, no parece aventurado decir que lo pagado por el retrato de José Bono fue excesivo.

Pero hay otra circunstancia añadida que hace que baje aun más el valor de este oleo, los personajes, mientras que los componentes de la Familia Real, con sus virtudes y defectos son seres de de fuerte personalidad, no importa si nos fijemos en los reyes o en sus hijos, la personalidad de José Bono, es tan gris como su retrato, y nadie, ni el mismísimo Velazquez hubiera conseguido sacar de él un retrato de primera línea, sin utilizar una paleta colorista.

El problema fue a mi juicio, elegir a Bernardo Torrens para retratar a José Bono, y no porque fuera un mal pintor , que no lo és, sino porque sus característica pictóricas, que se supone que es lo que se busca al elegir el pintor, son exactamente las que se refleja ese óleo, una figura muy detallada casi en blanco y negro e hiperrealista, más o menos el resultado final es como el de una fotografía de los años 50. Puede gustarte o no ese estilo, pero así es el estilo de este pintor y lo que esperaban recibir quienes lo eligieron.

Naturalmente si el modelo no despierta algo de interés, el cuadro de por si soso, (aunque de mucho mérito, que duda cabe), no reultara muy atractivo. Un Bono de pie, con un mínimo detalle en color, un gemelo con los colores de la bandera nacional, no es indudablemente el personaje más adecuado para un oleo de Bernardo Torrens.

Y no vean en ello la menor crítica o desprecio a José Bono, creo que si bien su imagen es gris, su inteligencia no lo es e incluso está claramente por encina de la media de la de los políticos de la Cámara. Su aspecto anodino de funcionario mediocre, oculta en realidad la astuta mentalidad del zorro, capaz de moverse por la política sin casi recibir navajazos. Ademas fue un buen Presidente de la Cámara y se merece estar bien representado en la galería de Presidentes, aunque su figura, cara y gesto, no ayuden a un pintor.

Félix Maocho

1 agosto 2015 - Posted by | Pintura | , , ,

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