Felix Maocho

Para quien le interese lo que a nosotros nos interesa

La leyenda urbana de los cuadros de los “Niños llorones” de Bruno Amadio,

Por Félix Maocho 
128/7/2015

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El personaje que ven en esta foto es el pintor Bruno Amadio, un buen pintor sobre el que pesa una negra leyenda urbana.

Según se cuenta, sus cuadros, en especial los relacionados con la serie “Los niños llorones”, son como puertas del infierno que atraen la mala suerte y las más terribles desgracias, a todos los que se atreven a colgar esas imágenes en las paredes de su casa.

Evidentemente, yo no creo en este tipo de leyendas, pues si no, simplemente, no traería este tema a mi blog, pero todo lo relacionado con el “fenómeno gafes” atrae mi curiosidad son curiosas y tienen bastante morbo.

Si tu, tampoco crees en este tipo de historias, pero igualmente sientes curiosidad, continua leyendo. pero que quede claro que es bajo tu responsabilidad. Será tuya la decisión de leer esta historia y fijar tu mirada en esos “cuadros malditos”. Claro que. si quieres mayor seguridad, puedes espera unos días, para que yo, (o en el peor de los casos, mis herederos), pueda atestiguar si es verdad o mentira la mala suerte que atraen estas pinturas.

Origen de la leyenda urbana

Según la Wikipedia todo partió de una noticia del sensacionalista, (y poco fiable), periodico inglés “The Sun” que con fecha 4 de septiembre de 1985, informaba que copias no dañadas de una serie de cuadros con el tema de un “Niño llorón” (Crying_Boy), se encontraban con frecuencia intactas entre las ruinas de las casas quemadas.

En efecto he encontrado una imagen d esa noticia, y aunque como hubiera sido mi gusto no he podido leer la noticia al completo, por lo que tengo que poner lo que he encontrado más fiable en en Internet 

Añado la imagen en color del cudro que dió origen a la moticia

En la noticia titulada “Blazing Curse of the Crying Boy”, (Llameante naldicion del Niño llorón), el autor afirmó que la casa de Ron y May Hall en Rotherham, South Yorkshire, había sufrido daños por un grave incendio, y el único objeto que en el primer piso, se salvó de las llamas fue una pintura enmarcada de un muchacho joven con lágrimas en su rostro – titulado Crying Boy (Niño llorón).

Peter Hall, hermano de Ron y miembro de la brigada de bomberos de Rotherham, fue informado por su oficial, Alan Wilkinson, que no era la primera vez que aparecía intacta un cuadro con un niño llorando en un incendio. De hecho, había “numerosos” casos con la misma circunstancia. Wilkinson había supuestamente redactado una cincuentena de informes que presentaba en incendios en hogares destruidos – algunos con explicación, otros sin ella – en los que había una reproducción de un “Crying Boy” colgando en alguna parte de la estructura.

He de aclarar que este tipo de noticias sin ninguna confirmación, (por ejemplo ante un asunto así no se entrevistó directamente al Sr Wilkinson), son típicas de The Sun y es rara la semana que no aparece una noticia de este tipo sobre uno u otro tema

En los siguientes meses, The Sun y otros tabloides editaron varios artículos sobre incendios hogares de personas propietarias de la famosa pintura. The Sun estaba lleno de “decenas de lectores horrorizados” afirmando que actualmente tenían una impresión de El Niño Llorando colgar en su casa.

Por ejemplo Dora Mann, de Mitcham, Surrey, contaba que su casa fue destruida sólo seis meses después de que ella comprara una impresión de la pintura. “Todas mis pinturas fueron destruidas – excepto la del niño llorando,” dijo. Parecidas confesiones se recibían de Sandra Kaske, de Kilburn, Yorkshire del Norte, sobre el incendio en casa de unos amigos Otra familia, de Nottingham, informaba de “un resplandor” que les había dejado sin hogar mientras que Brian Parks, cuya esposa y sus tres hijos necesitaron tratamiento por inhalación de humo, debido a un incendio de su casa, dijo que había destruido su copia después de regresar del hospital al encontrarla colgando – en buen estado, por supuesto – en la pared ennegrecida de su sala de estar.

Poco a poco se acumulaban detalles, por ejemplo uaa mujer de Londres dijo que ella había visto a su impresión “oscilación de lado a lado” en la pared, mientras que otro de Paignton dijo que su mijo de 11años de edad, se había enganchado accidentalmente por “sus partes privadas” después de que ella compró el cuadro. Sra Rose Faringitis de Presto, en una carta publicada por The Sun, escribió: “Desde que lo compré en 1959, (unos 25 años antes),. mis tres hijos y mi marido han muerto. A menudo me he preguntado si tenía una maldición”.

Otro lector reportó un intento fallido de destruir dos de las estampas de fuego – y descubrir, para su horror, que no se quemaban. Su afirmación fue probado por el guardia de seguridad Paúl Colillero, quien lanzó una de sus dos copias sobre una hoguera. A pesar de haber dejado en las llamas durante una hora, ni siquiera se quemó. “Fue aterrador – el fuego ni siquiera lo tocaba”, dijo a The Sun. “Realmente creo que es “gafe”. Nos sentimos doblemente en riesgo con dos de estos en la casa y estamos decididos a deshacerse de ellos.”

La fuente de todos estos datos que indico es una revista llamada Fortean Times Magacine, una revista mensual británica dedicada a los fenómenos paranormales cuyo lema de es “El Mundo de los fenómenos extraños”. De a esto datos por tanto la validez que le parezca oportuno.

Hay ciertas imágenes que tratan de corroborar esta historia como la que ven a continuación, que a mi, personalmente me parece un moteje, pues el marco del cuadro esta especialmente limpio y brillante en contraste con el resto de la imagen.

Este cuadro, por su estilo, puede ser una más de la seria de “Niños llorones” pero no lo garantizo, porque por un lado no veo la firma del cuadro, ni está incluido en la colección mas amplia y fiable de “Niños llorones” que conozco, lo que unido a otra característica del cuadro, el que muestre una mano acompañando la cabeza, hace que de pertenecer a la serie sea una “rareza” dentro de ella.

Sin embargo, a favor de de esta imagen, esta el hecho que la colección a la que hago referencia, es indudablemente incompleta, pues por ejemplo, no incluye el cuadro que estaba siendo pintado por el autor de todos ellos en una foto que enseño más abajo. De este mismo cuadro he encontrado una versión más lacrimógena

¿Son imágenes del mismo cuadro? ¿Es copia uno del otro? ¿Se retocó el original poniendo lágrimas mas abundantes?

Hay que tener en cuenta que el éxito de venta de láminas de este tipo de pintura, llevo a otros pintores diferentes a intentar su explotación comercial, por ejemplo el cuadro que ven a continuación corresponde a Carlo Parisi un buen imitador del estilo de los “Niños llorones”

Sin embargo hay datos ciertos y probados como el caso presentado, no solo por The Sun sino ademas por el más serio The Daily Star, que informaron el 24 de octubre 1985. la familia de Kevin Godber (Herringthorpe, South Yorks) se quedó sin hogar a causa de un incendio mientras que el “Niño llorón” permanecía intacto mientras que otras láminas situadas a nabos lados del cuadro resultaron destruidas. Lógicamente The Sun aprovecha para sacar con la noticia u recorte de la noticia que habían dado anteriormente

Posteriormente, los periodistas de The Sun solicitaron la ayuda a ciertos “brujos” y expertos en ocultismo. La “explicación” que sugirieron estos “expertos” fue, que el niño puede haber sido víctima de abuso o maltrato de alguna forma, por ejemplo podía haber sucumbido en un incendio poco después de ser pintado.

Por supuesto, esa historia era difícil de conciliar con el hecho evidente que el protagonista en ambos incendios no fue el mismo niño sino otro muy diferente, en el primer caso es moreno y en el segundo rubio.

Mientras tanto el editor de The Sun, Kelvin MacKenzie, quien mantenía la historia viva en el metaloide, hizo una petición a sus lectores:

“Si usted está preocupado acerca de una imagen de un “Crying Boy” en su casa, envíenosla e inmediatamente procederemos a destruirla para usted – y. quede de veras libre de cualquier maldición.”. Pronto MacKenzie acumulo 2.500 ejemplares del “Niño llorón” entregados para su destrucción”

En Halloween de 1985, The Sun, organizó una quema masiva de las pinturas. Pero aunque se animó a varios cuerpos de bomberos locales a asistir a la quema, ellos se negaron.

Por supuesto el personal en The Sun dudaba de la credibilidad de la historia. Uno empleado tomó una impresión de el “Niño lloron” y la colgó en la pared de la oficina. MacKenzie ordenó quitarlo pues era de “mala suerte”.

También se envió una copia al jefe de  bomberos Alan Wilkinson, él lo recibió como una broma, sonrió pero se negó a aceptarla. Sin embargo la esposa de Alan Wilkinson dio su propia teoría sobre el caso: “Yo siempre digo, que son las lágrimas las que apagan el fuego.”

El superior de bomberos Director de brigada Mick Riley, que había emitido anteriormente un comunicado explicando que las pinturas del “Niño llorón” fueron impresas en un cartón prensado muy resistente que les hacia muy difícil de quemar, también recibió uno como regalo, pero lo declinó indicando que su esposa no aprobaría su presencia en su casa.

Divulgación de la leyenda urbana

A finales de noviembre, se había generalizado entre los lectores de The Sun, la creencia en la maldición de la pintura. Otros personajes como Karl Pilkington hicieron referencia a estos casos en El Show de Ricky Gervais. Por otra parte, un aficionado investigador del ocultismo, el maestro de escuela jubilado de Devon. llamado George Mallory, afirmó que haber descubierto la verdad en 1995.

El Sr. Mallory informó que rastreó el artista de esas láminas, un artista español llamado Franchot Seville, que entonces vivía en Madrid. Seville le contó que el “Niño llorón” era un niño de la calle que había encontrado paseando por Madrid en 1969. Él niño nunca habló, y tenía una mirada muy triste en sus ojos.

Seville pintó el chico, y un sacerdote católico dijo que el muchacho era Don Bonillo, un niño que se había escapado después de ver morir a sus padres en un incendio. El sacerdote indicó al artista que no tuviera nada que ver con el fugitivo, porque donde se estableció, aparecen incendios de origen desconocido; los habitantes del pueblo le llamaban ‘Diablo’ debido a esto.

Seville ignoró al sacerdote supersticioso y cuidado del niño. Las pinturas del triste huérfano hicieron Seville bastante rico, pero un día, su estudio fue misteriosamente reducidas a cenizas. Sevilla se arruinó, y acusó a la pequeña Don Bonillo de incendio provocado. El muchacho salió corriendo llorando, y nunca más fue visto. Entonces, de toda Europa llegaron los informes de las pinturas niño llorando desafortunados que causan incendios. Seville también fue considerado como un gafe y nadie le encargó pintar.

En 1976, un coche chocar contra una pared y explotó en una bola de fuego en las afueras de Barcelona. La víctima estaba carbonizado sin posible reconocimiento, pero la licencia de conducir de la víctima se quemó sólo parcialmente. El nombre de la licencia era el de una persona de 19 años de edad. Don Bonillo.

Personalmente `por lo que hoy sé, toda esta historia es una invención, mi existe un pintor español que se llame Franchot Seville, ni Don es un nombre español. Ni el pintor dejó de pintar. Sin embargo divulgación de historias de este tipo, valieron para diseminar la leyenda urbana por todo el mundo. Tampoco se explica como llegó en 1995 a conocer hechos de los que habían pasado nás de veinte años.

Poco a poco además se ida adornando la leyenda de otras características.Se sumó a la historiaría que el pintor. frustrado por su escaso éxito, hizo un pacto con el diablo, y que este le inspiro pintar los “niños llorones”. Continúa la leyenda indicando que como parte del pago o como obsequio del posado de los niños, el pintor donó al eliminatoria, uno de los cuadros originales concretamente, este que enseño y que poco después, como no, el eliminatoria quedó destruido en un incendio.

No solo eso a este cuadro alguien le vio un “dentelle premonitorio”, si lo giramos 90º (y tenemos un poco de imaginación), se observa como un pez está “devorando” la cabeza del niño.

Por si careces de la suficiente imaginación, (como por ejemplo me pasa a mi) te añado este esquema que te ayudará a ver el famoso pez.

Claro está que otros “ven” otra cosa.

Como ven, todo muy claro y muy científico. Por supuesto no falta quien haya visto mas “cosas raras” en los cuadros , como el rostro de un “espíritu” quizá el mismo Satanás o Serpientes ocultas entre el ropaje

Sin embargo no todos los que han hablado de ello es para mitificar la leyenda , también hay quien la combate. Steve Punt, un escritor británico y comediante, investigó la maldición del “Niño llorón” en una producción de la BBC Radio Four, llamada Punt PI. Aunque el programa es de naturaleza cómica, Punt investigó la historia de estas pinturas

Hicieron pruebas en el Building Research Establishment, y los resultados indican que las impresiones fueron tratados con un barniz que contienen un repelente de fuego, y que la cuerda que sujeta la pintura a la pared ardería antes que la pintura, lo que da como resultado el caer al suelo, en muchos casos boca abajo. por lo queda muy protegida del fuego.

¿Qué son los “Niños Llorones”?

Los “Niños llorones” son una serie masiva de reproducciones de unos oleos originales del pintor italiano Bruno Amadio, también conocido como Giovanni Bragolin, que se vendieron con mucho éxito en grades almacenes y otras tiendas especializadas desde la década de 1950 en adelante. Hay numerosas modelos diferentes, hechos con diferentes niños y niños que tiene en común el estar llenos de lágrimas. La colección más completa puede verla en esta dirección 

¿Cuantos cuadros forman la seria de “Niños llorones”. Hay quien dice que existen un total de 27 diferentes, pero por la red hay un número mayor de fotos de cuadros de éste tipo. Unos claramente no son de él, incluso se ve la firma de otro artista, pero en otros casos hay dudas. Los que tiene una firma clara del artista son 24, y hay otro cuatro más que muy probablemente sean suyos como pueden ver aquí

En intermedia hay muchos cuadros de otros pintores, pues dado el éxito popular de la composición, se plagió la idea y es también seguro que incluso algunos falsificaran la firma. La firma que a continuación muestro es claramente falsificada, como pueden comprobar si la comparan con la original que encontrarán mas adelante,

Se asegura que en estos cuadros, el autor intentó plasmar la intensa tristeza que vio en la cara de los huérfanos de guerra que se encontró cuando estuvo movilizado en la II Guerra Mundial. Para realizar estos cuadros necesitó utilizar modelos, suponiendo que se hayan pintado después de la guerra, es decir aparir del año 1945, tuvo que buscar sus modelos en otros niños, por lo que posiblemente los niños procedían de algún orfanato español. Bastaría tomar apuntes de un niño con una expresión triste y añadir posteriormente las lágrimas, y las ropas.

Otra versión recoge que el propio pintor contó que la idea de pintar la serie procedió de su marchante, posiblemente ambas teorías sean ciertas, él pintó inicialmente un niño lloroso, en recuerdo de un huérfano de guerra y un marchante vio en el tema un filón comercial, lo que por otra parte demostraría su buen olfato comercial , porque las reproducciones en papel de los cuadros se comercializaron muy ampliamente, por numerosos países del mundo, sobre todo durante la década de 1970 y 80. incluso hoy, aun se encuentran en el mercado algunas reproducciones a la venta.

Quizá debido a eso, unos cuadros, probablemente los iniciales, tiene en los ropajes una cierta estética “bélica”, como el considerado el más maligno de todos  y mientras que otros, posiblemente más modernos evolucionarían hacia una la estética más colorista, como en el caso del niño rubio. Lo cierto es que las láminas de sus cuadros se vendían muy bien. Su carga emotiva las hizo muy populares y se vendieron por miles en todo el mundo, haciéndose muy populares en Inglaterra, Sudamérica y curiosamente en Turquía.

Solían ser colocadas tanto en salas de estar como en habitaciones infantiles y parece que el efecto que producía también era variado. A unos niños les producía cierta melancolía, mientras que a otros les causaban la sensación de compartían sus secretos y penas con ellos.

Quién fue el pintor

La vida de Bruno Amadio se mueve un poco en la bruma, lo que indudablemente ha facilitado la creación de la leyenda. Con seguridad se sabe que nació en Venecia (Italia) en 1911. Estudió pintura y desarrolló un estilo academicista, que posteriormente evolucionó a una técnica, pincelada y estilo propios. Parece ser que se adhirió fascismo y que a través de ese partido se relacionó con los artistas plásticos futuristas, liderados por Marinetti.

A ésta primera época artística pertenece una cuadro de una mujer disparando un arco, que parece estar pintada en 1941. (por tanto con 39 años) Un icono del “hombre nuevo”, (en este caso mujer), que el fascismo ofrecía al mundo. En esa época las ideologías políticas, tanto de la derecha, (“futurismo”), como de la izquierda, (“realismo socialista”), se asociaron a los nuevos movimientos plásticos, como una de las formas de expresar y publicitar su ideología.

Este cuadro de “La mujer arquera” tiene indudablemente influencia del movimiento futurista y está en conexión con la política del momento. Sin embargo la pintura de Amadio es de estilo realista, mientras que lo que predomina en el movimiento futurista, son las tendencias de vanguardia como el cubistas, abstractas, constructivistas, fauvistas, etc.

No se conoce mucho mas del Bruno Anadio de esta época, ni se conservan fotografías suyas de joven, ni se conservan más cuadros, o no pintó, o se perdieron, o permanecen ocultos, lo que es cierto es que en esta época era un pintor correcto pero prácticamente desconocido por el público que claramente no había alcanzado las mieles del éxito.

Tampoco se sabe casi nada de su biografía. Ni está probada su adhesión al fascismo, ni si fue temporal o permanente, si voluntaria o forzada, o si dentro del movimiento, tuvo algún puesto de responsabilidad o fue solo un militante de base. Lo que si se sabe es que declarada la Guerra Mundial y fue movilizado, lo cual no es habitual cuando se tienen 34 años, quizá l fuera en calidad de comisario político del facismo, pero se desconoce.

Se supone que es en esta dura experiencia cundo se fija en el sufrimiento de los más inocentes, los niños huérfanos a causa de la contienda que se encuentra en diferente pueblos y aldeas. Estas desoladas imágenes marcarán posteriormente su obra.

La fotografía que muestro, donde se le ve pintando un “Niño llorón” es una escas prueba fotográfica de su existencia se ve a un honre que claramente ha superado los 50 años por lo que debe fecharse como al rededor de 1961 algo que concuerda con el éxito de sus reproducciones de “Niños llorones”. <no se conocen fotografías de su juventud ni de su entorno familiar.

No está confirmado, pero muy posiblemente terminada la guerra, puede que debido a su implicación con el fascismo, se vino a España, algo que no tendría nada de particular, pues así lo hicieron a la caída del Tercer Reich, miles de alemanes e italianos. Se comenta que se instaló en Sevilla y posteriormente residió en Madrid. Lo que si es seguro, es que los siguientes cuadros que se le conocen no los firmó ya con su nombre sino con el seudónimo, “Giovanni Bragolin” , simplemente como “G. Bragolin”

Con este nombre firma sus famosos cuadros de los “Niños Llorones” así como una serie de bodegones Sin embargo no es él único nombre que utilizo, también hay cuadros que sin lugar a dudas son suyos firmados como “Franchot Seville”

Si bien la idea de pintar esta serie, posiblemente le vino al autor del recuerdo de los huérfanos de guerra, parece ser que su avispado marchante, vio en ello un filón y le animó a continuar con la producción de cuadros semejantes. La obras originales sirvieron para que el marchante consiguiera unas reproducciones hechas en láminas de cartón, que literalmente inundaron las secciones de arte de los grandes almacenes y de muchas galerías de arte. Fuero tiradas muy económicas pero con un número de copias indefinidas,

Varios de los cuadros muestran a los niños delante de la misma puerta de madera, en la que se ve un travesaño o tabla diagonal. Ello parece indicar que los cuadros se pintaron en el estudio del pintor colocando los niños modelo en el mismo lugar del estudio. También los niños que aparecen delante de paredes y ventanas parecen enseñar un solo lugar para la realización de los retratos.

Es difícil encontrar un original de esta serie, sin embargo de vez en cuando sale una en una subasta, donde la cotización lucha entre el valor que proporciona ser una obra conocida y famosa, con la prevención de “gafe” que padecen. Por ejemplo la casa de subastas estadounidense “Marshalls Brocante” se ha puesto a la venta un auténtico óleo sobre lienzo de Bruno Amadio por la cantidad de 3.800 dólares.

¿Cuántos seudónimos usó Bruno Amadio? – No se sabe con seguridad, ¿Cuando comenzó a firmar como G. Bragolin? – Según unos, después de la guerra, según otros, lo utilizó desde su juventud.

¿Por qué utilizo seudónimo? Tampoco se sabe, puede que lo hiciera por ocultar su autentico nombre, porque lo que pintara lo considerara “comercial” pero no le pareciera pintura digna, o porque quisiera partir de cero ,olvidando toda su etapa anterior. Una posibilidad que no se puede descartar, es que su muy probable adscripción al fascismo, hiciera conveniente cambiar de identidad, pero también es probable que él no considerase esta pintura digna, sino solo comercial y no quisieras “manchar” su nombre, claro está que muchos artistas cambian su nombre solo por tener “una marca”, mas adecuada y memoriza ble. Como digo no sabe, solo podemos especular.

Con seguridad sabemos que Bruno Amadio, vivía en Italia, (probablemente vuelto desde España), en la década de 1970 y que habita reunido dinero suficiente, probablemente gracias a sus “Niños llorones”, como para comprar e instalarse en una villa de Padua. Se afirma que durante algún tiempo pintó cuadros destinados a los turistas en de ciudad y así como tambien para los de Florencia. En 1979 continuaba pintando, según testimonios y falleció en Padua en el año 1981, antes de que explotara la leyenda urbana.

He encontrado esta descripción, hecha por Maximo Polidori en su blog Pensamiento crítico, sobre el final de la vida del pintor:

“En el invierno de 2009, por fin pude, por casualidad, rastrear el verdadero artista que había pintado la serie “Niñosllorones”. Era italiano y su nombre era Bruno Amadio (no “Amodio”). Su vecino Antonio Casellato de Trebaseleghe, cerca de Padua, al leer un artículo que escribí sobre esta historia en una revista italiana y me envió una carta. “Conocía a Amadio muy bien. Yo vivía en una casa junto a la suya durante diez años y después de su muerte he comprado su casa y todo lo que había en ella.”

Llamé Casellato y aprendí más sobre Amadio, Casellato me dijo. “Era una persona maravillosa, siempre sonriente y amable”

Era un verdadero artista y profesor de la Academia de Venecia. Su estilo de la pintura era de muy alta calidad. Soy dueño de muchas de sus pinturas y son hermosas. Es por eso que siento que se le recuerde sólo por los “Niños llorones”. Eso era algo que pintó sólo porque vendía bien (hoy las copias originales de los Crying Boy pueden llegar a $ 3,500). Era tan bueno como un artista puede ser, es muy raro que se puede vivir en la opulencia. Por lo tanto, ya que le preguntaban por esas pinturas de todo el mundo, obligado los pintó. Pero lo hizo de mala gana, por eso utiliza un seudónimo, “Bragolin.” ¿Quieres saber de donde tomó ese nombre? Su tío, había trabajado en el vodevil, la utilizó y le había dado permiso para adoptarla.

En 1981, a los setenta y tres años de edad, Amadio murió de la enfermedad del esófago y poco después la la leyenda estalló.

“Hace algún tiempo”, añadió Casellato, ” un periodista sueco vino aquí. Él estaba interesado en la filmación de un documental. Estaba convencido de que Amadio había sido un niño pobre y que siempre pintada el mismo tema con la esperanza de salvar a otros niños de la pobreza. Se marchó deprimido cuando le dije la verdad. Eso es todo; Sólo quería decir que Bruno Amadio era una persona real y no el personaje de ficción de alguna leyenda urbana poco probable “.

Los bodegones de Amadio

En este último periodo Amadio alternó paisajes de Padua pensados para vender a los turistas con otra pintura que podemos considerar que probablemente era más próxima a lo que el hubiera querido pintar, bodegones de estilo muy clásico, pintura figurativa y realista, al estilo del siglo XVII, con fuertes contrastes de luz y sfumatos en sombras que nos dan una fiel idea de su formación académica.

Los motivos que aparecen en bodegones suelen ser frutas y libros y se caracterizan por los reflejo de las frutas sobre una mesa barnizada. Son una muestra del buen oficio que tenía como pintor Los dos primeros óleos fueron puestos a la venta en galerías de arte en la red entre los años 2007 y 2008, una vez muerto el artista, uno de ellos parece estar datado en 1967, cunado estaba en plena producción de “Niños llorones”, lo que sería un indicio que el pintor solo considerar tal serie de un valor “alimenticio”, pero que tuviera el deseo de producir otras obras.

Mi opinión personal

De la historia “gafe”, que les voy a decir, NO ME LA CREO, no se necesita tiene ninguna extraña coincidencia para que una pintura que se ha demostrado que es prácticamente incombustible y que adornaba miles de casas de la clase media británica, resistiera indemne los incendios que se produjeran en los hogares.

Como pintor, opino que Bruno Anadio era un pintor con buen oficio, pero que carecía de la menor genialidad. Todos sus cuadros, tanto los “Niños llorones” como otras pinturas, muestran dominio del oficio y cuidado trabajo, pero ninguno está tocado por la originalidad. Posiblemente el único rasgo original que tuvo en su vida, plasmar la desolación de los huérfanos de guerra se diluyo en la copia repetida del tema una y otra vez.

A mi me trae el recuerdo de la pintura de otro pintor Ferrándiz, (Joan Ferrándiz Castells) ,aquel pintor que por la misma época que Amadio, nos inundaba todas las navidades nuestras casas con sus christmas, que también fueron de un indudable éxito popular. Puede que Ferrádiz también hubiera querido hacer obras de mas porte que los dichosos christmas, pero como Amadio, y todos los artistas en general, tienen el “imperdonable pecado” de querer comer todos los días y a ser posible comer ternera y eso les lleva a “prostituir su arte”

Amadio es como Ferrandiz, un pintor “kistch”, pero no fue mal pintor, lo que yo creo es que nunca fue, ni en una sola muestra de su obra, es un pintor interesante, pero eso si, sus bodegones al menos son altamente decorativos. Muchos mesoneros debería cambiar los que tienen por estos.

Félix Maocho

11 julio 2015 - Posted by | Pintura | , , , ,

2 comentarios »

  1. Hola,me gustaría saber por cuanto se podría vender un cuadro de “los niños llorones”.Gracias,un saludo.

    Comentario por Manuel Garcia | 15 septiembre 2015 | Responder

    • No tengo ni idea, Si se trata de un original, probablemente tenga un valor no excesivo, pues entre los coleccionistas y aficionados al arte, ese tipo de pintura no es muy apreciada ni buscada. Pero si lo que se trata es una litografía, su valor es muy bajo, se han hecho miles de cada cuadro.

      Comentario por felixmaocho | 16 septiembre 2015 | Responder


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