Felix Maocho

Para quien le interese lo que a nosotros nos interesa

Viajar – La senda del Genaro, magnifica ruta de senderismo cerca de Madrid

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Por Félix Maocho

3/10/2014

En esta sección trato de presentar lugares situados en la Peninsula y que  por tanto que los peninsulares, podemos acceder a ellos en nuestros coches particulares, que no son especialmente conocidos y por ello, a los que el turismo aun no arrollado y plastificado,  y que por una u otra razón, son un lugar que semerece dedicarle una corta excursión.

En este caso concreto, aparte de una ruta muy adecuada para poder hacer a pie o en bicicleta, indico un sitio que ha sido para mi un descubrimiento culinario, pues es una cocina de fusión de la más tradicional y contundente cocina española, con la delicada comida japonesa, que ha dado como resultados unos agradaables, sorprendentes y delicados resultados, difíciles de esperer en un pueblo situado a unos 60 Km de Madrid.
Como casi todas las personas, tengo varios círculos de amigos y unas veces me reúno con unos y otras con otros, pero como “Dios les cría y ellos se juntan”, tres de esos círculos de amigos tiene una misma afición, salir de paseo por la montaña. Por tal motivo, ya van quedan pocos puntos próximos a Madrid que sean de fácil recorrido, (somos senderistas, no montañeros), que en una u otra ocasión no hayamos recorrido.

Por suerte, como Madrid está enclavado en el medio de un páramo, una vez que consigues atravesar la cada vez mas extensa zona urbanizada, donde vivimos amontonados el 15% de la población española, en la dirección que vayas, llegas a sitios escasamente poblados muy adecuados para practicar el senderismo.

Si lo haces en dirección noreste, tomando como eje la N-1 dirección Burgos tienes, la zona este limítrofe con Guadalajara, donde te encuentras los maravillosos Pueblos Negros, de la llamada Sierra Pobre o el Hayedo de Montejo, y la zona oeste limítrofe con Segovia, te encuentras la encrespada Sierra de la Cabrera, que tiene a sus pies, magníficos lugares para el excursionismo, como la zona de Sepúlveda, con las hoces del Duratón, (maravillosas sobre todo en esta época de Otoño)

.

En esta ocasión elegimos un sitio de la parte central, situada entre estas dos, un sendero que rodea el Embalse del Atazar, amplio embalse, el más grande de la comunidad de Madrid, hecho para garantizar, (dentro de lo que cabe), el suministro de agua a Madrid y una buena parte de su entorno urbano. Concretamente hicimos una pequeña etapa de la Senda de Genaro, (GR-300), que con sus sus 70 km, de recorrido, es la de mayor longitud dentro de la Comunidad de Madrid.

La Senda de Genaro debe su nombre, no a una persona real, sino a un monigote azul, como el que se ve en la fotografía que abre el post. que pretende ser un senderista y que hace muchos años, pusieron para señalizar el sendero. Alguien bautizó como Genaros a esos momigote y el nombre cayo en gracia y fue pasando de unos excursionistas a otros, hasta llegar a ser el nombre oficial de todo el recorrido.

Sobre todo el recorrido encuentras abundante información en Internet en especial en su pagina web mantenida por la Mancomunidad Embalse del Atazar, en lineas generales es un recorrido suave, excepto las etapas alrededor del Patónes de Arriba en la que los desniveles son de bastante importancia, pero a cambio es muy largo, por lo que quien quiera hacerlo completo tendrá que dividirlo por etapas, , pero en general al bordear el pantano, el recorrido es llano, salvo en las contados ocasiones donde el monte cae a pico sobre el embalse y no queda más remedio que tener que remontarlo para seguir rodeando el embalse. hay zonas de caminos y zonas de sendero pero en general puede hacerse perfectamente a pie y solo te tendrás que desmontar en algún momento de la bicicleta. Yo no le he hecho completo pero si he recorrido aruios trozaos del mismo. La temporada mejor par hacerlo es en primavera y otoño pues es un sitio tanto de hielos en el invierno como de sol tórrido en verano,

Nosotros, que ya somos personas de edad avanzada ya buscamos recorridos con reducidos desniveles y no demasiado largo, lo suficiente para recorrerlos con paso reposado en unas tres/cuatro horas, más o menos de las diez de la mañana a la hora de comer. El camino que hicimos parte del pueblo de Mangirón hacia la presa del Villar, para recorre el alto de la presa y tomar un sendero que sube por la montaña que sirve de estribo a la presa, hasta llegar a un alto desde el que se divisa el final de las colas del embalse del Atazar, y si tienes suerte, como tuvimos nosotros, ver el planear de los buitres que abundan aun por esos valles.

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En conjunto fue un recorrido de ida y vuelta de algo más de nueve kilómetros de longitud por senderos, que te permiten andar sin excesivos cuidados de mirar donde pones el pie y que te dejan resuello suficiente para hablar con los otros excursionistas, porque nosotros, no pretendemos “castigar al cuerpo” sino por el contrario, disfrutar del paisaje, la fauna y la flora del lugar y socializar entre amigos, algo que requiere cierta tranquilidad y comodidad.

La presa del Villar es una presa sumamente interesante, es la más antigua del complejo del Canal de Isabel II, que en su tiempo llevaba la insuperable agua del Lozoya a la Capital, Construida en en el rio Lozoya, fue la segunda presa del complejo, tras la presa del Pontón de la Oliva, que nunca llegó a funcionar del todo, por un fallo de diseño que permitía excesivas pérdidas por filtración. Está situada al norte de un antiguo puente, que un se conserva que llevaba a un poblado desaparecido llamado el Villar del que tomó el nombre.

20141018_113229La presa se construyó entre 1869 y 1873, y lo ingenieros fueron los catalanes Elzeario Boix y José Morer, en honor a los cuales se conserva una placa de bronce como agradecimiento del pueblo de Madrid, a los que también dedica una calle con su nombre, como otra dedica otra a su hijo Felix Boix, que también fue ingeniero e hizo muchas obras hidráulicas y de ferrocarriles por Madrid.

La presa fue revolucionaria en su tiempo, por un lado, en el momento de su construcción, fue la presa más alta hecha en España y además es una presa de gravedad de planta curva siendo la primera de este estilo construida en todo el mundo y prueba de su calidad es que sobrepasado el siglo de antigüedad, sigue prestando servicio, tanto como reguladora de agua de que llega al pantano del Atazar, mucho más grandes, como generadora de energía eléctrica, la energía limpia por excelencia, que ademas puede ponerse en funcionamiento y paralizarse a voluntad y no cono el resto de las energías limpias, que entran en funcionamiento, no cuando se necesitan, si no cuando la naturaleza tiene a bien permitirlo, lo que obliga a tener en reserva centrales térmicas.

20141018_115742El canal del Villar traía en tiempo las agua de una inmejorable calidad a las viviendas de Madrid, algo que hoy hemos perdido, al tenerlas que mezclar con agua de diversas procedencia, para tener el volumen necesario para dar de beber a la sedienta urbe. Se me ocurre que El Canal de Isabel II, podría colocar a pie de presa, una planta embotelladora que permitiera vender como agua embotellada la acreditada agua de Lozoya, a aquellos que aun quisieran beber en la mesa un agua de calidad.

Como digo pasada la presa continúa el sendero trepando por el monte que sobre de estribo derecho a la presa y donde desde el alto, se ven las últimas colas del embalse del Atazar, que hoy es el que da de beber a los Madrileños. En ese alto y con esas magnificas vistas hicimos el alto para el bocata, a la vez que veíamos a tres buitres planear por la otra vertiente del valle.

Al cabo de un rato iniciamos el mismo camino de vuelta. Los organizadores ha nos reservaban una pequeña sorpresa. Tradicionalmente nuestras excursiones la terminamos comiendo todos juntos. A este último acto. a veces se suman los que la edad les ha vencido y ya no les apetece. (o por desgracia en algunos, ya no están en condiciones), hacer el corto y fácil recorrido que preparamos.

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Así pues, la comida, dentro del rito de la excursión, es una parte fundamental, pues es en ella y en la larga sobremesa, donde volvemos a recargar las pilas de nuestra amistad, por eso, todos los que organizamos una salida cuidamos mucho este punto. No quiere decir que seamos de exquisito paladar, pero nos gusta la buena mesa, la comida bien hecha, sean lentejas con chorizo, o lenguado meunière.

Y he aquí que los organizadores eligieron una agradabilísima comida de fusión de gastronomía española y japonesa. Eran platos típicamente españoles, pero pasados ligeramente por la cocina asiática, que les daban unas notas nuevas y diferentes, sin que por ello no dejaras de comer aquello que has paladeado siempre y que estás acostumbrado.

El restaurante Saika, esta situado en un complejo que además del restaurante, tiene unos cuanttos apartamentos como casas rurales y otras instalaciones turisticas, reartidas entre un amplio jardín, está situado en la última calle de Mangitrón en la calle de la Eras, 4 y lo regenta un matrimonio español y un hija casada con un cocinero japonés que es el que pone unas pocas y delicadas notas a la cocina tradicional española.

El comedor no es muy extenso, el dia en que estuvimo , nosotros eramos diez y seis y habia otra famila de n unas seis u ocho personas  y entre ambos grupos practicamente copabamos casi todo el comedor.

Aparte de su toque japones, su carta se caracteriza por apostar por la cocina de temporada por lo que su carta se completa con platos que varían según la estación. Por supuesto én esta carta no muy extensa no faltan los tipicos platos japoneses más conocidos como tempuras y sushis, no obstante salvo que seas amante de la comida asiatica yo aconsejo más por elegir platos de fusión de ambas culturas gastronómicas.

Nosotros comimos unos entrantes y segundo plato, (ya nuestros estómagos no aguantan lo que aguantaba) y un postre, si sumamos los cafés que tomamos antes de iniciar la excursión mientras nos agrupábamos y las cervezas que tomamos al volver, las bebidas con las comidas, la mayoría tomó un buen tinto de Crianza de Ribera de Duero, llamado Villa Sastre, a lo que hay que sumar los cafés y alguna copa de después de la comida. En total salimos a 34 € por cabeza incluida propina, lo que para nosotros está más o menos en la media de lo que nos cuestan las comidas que nos damos en esto casos.

Comenzamos con unos pinchos, formados por una tostada con boletus (estamos en la época de setas), con una salsa oriental, suavemente y algo gelatinosa de sabor difícil de describir, pero que a lo que mas se asemeja, es la salsa chopsuei, china, pero mucho mas suave y de sabor más delicado, que le iba a los boletus de maravilla. A continuación sacaron unos pequeños rollitos de primavera acompañados de una ensalada de reminiscencias asiáticas con verdura cortadas en finísima juliana en las que no faltaba el pepino crudo, acompañada de algo de granada, también en la época, que se sazonaba con una muy buena salsa agridulce.

20141018_160012A continuación sacaron el bocado más puramente oriental de la comida, un tartar de migas de salmón acompañado con salsa de ciruela, que pese a ser pescado crudo, venía tan bien marinado, que a todos, incluso a los que en principio este tipo de platos no les atrae les encantó. Para compensar la balanza el último pincho fue típicamente español, unas deliciosas croquetas de boletus de finísima bechamel en la que si mi paladar no me engaña, habían sustituido la sal ccomún por sal ahumada, pues tenían un sabor que no solo procedía de los boletus,

Para los segundos platos cada cual pidió lo que quiso entre lo que ofrecía una carta no excesivamntee extensa pero si muy bien equilibrada, Yo por eso que era un lugar japones, pedí salmón y me trajeron unos lomos de salmón en su punto de horneado acompañados de una salsa con reminiscencia orientales de suave sabor que acompañaba bien al salmón sin matar su suave sabor, Lo acompañaba una guarnición de verduras. Mi mujer eligió una carrillera de cerdo que trajeron guisada de la forma a habitual pero aromatizada con una salsa

Otros tomaron cordero estofado con arroz y hortalizas, con una salsa de curry suavisimo que no resultaba nada empalagoso, pues el curry tiene un sabor tan excesivo que aburra a poco que domine, algo que a mi me ha pasado cuando he tomado platos asiáticos por ahí.

En los postres volvimos a la comida tradicional, pues según el metre los postres japonenses no pueden competir con los de aquí, fueron dos postres supongo que hechos en la casa, un muy buen Strudel de manzana y una no tan conseguido tarta de almendra, cuyo componente principal se queda a medio camino entre el turrón de jijona y el mazapán, que aunque muy sabrosa, queda un poco mazacote.

Después de comer y aprovechando este otoño tan templado que hemos tenido toma,os el café en una techado que tiene en medio del jardín, un ligar idílico que te sitúa lejos del mundanal ruido.

El complejo tiene habitaciones que no he visitado pero que supongo que están acorde con el resto del establecimiento . Mi mujer y yo hemos pensado que puede ser un d sitio cerca de Madrid para escaparse a pasar un fin de semana.

 

Felix Maocho

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3 noviembre 2014 - Posted by | General

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