Felix Maocho

Para quien le interese lo que a nosotros nos interesa

Los papeles de Torre – El seguimiento

Por Félix Maocho
5/8/2014

Hoy la cosa no va de asesinatos, que no siempre por fuerza tienen los sicarios que matar a alguien, también hacen otro tipo de “trabajos”. Aunque no seáis asiduos a la prensa del corazón, supongo que los nombres de Marta Chávarri, el Marques de Cubas y Alberto Cortina son lo suficientemente conocidos por todos para que no tenga que daros más explicaciones.

Amores y negocios, intereses y sexo, se mezclan una y otra vez los mismos protagonistas de un de las mas negras historias de las finanzas en España, la lucha por el Banco Central.

Aquella historia acabo como el Rosario de la Aurora, El Banco Central conservó su independencia para terminar siendo fagocitado por el Banco Hispano Americano que a su vez termino comprado por el Banco de Santander. De los protagonistas de esta historia, a los “los Albertos”, se le descubrieron públicamente sus infidelidades matrimoniales, sus matrimonios resultaron rotos y con ello resultó hecha añicos la fuerza que tenían en las finanzas españolas. Hoy tanto las Koplowich como los Albertos no suponen por separado ni con mucho la mitad de lo que supusieron juntos, y unos y otros se han “eclipsado”, al menos para los periódicos.

Enfrente estaban dos personajes de peso, tanto o más que los Albertos. Alfonso Escámez y Mario Conde.

Escámez, la persona que entro de botones en un banco y terminó siendo su presidente, estaba curtido en cien batallas financieras, de la crisis del 29 a la guerra civil española pasado por las sucesivas crisis que pasó la España de Franco y siempre salió de ellas reforzado, pero era un banquero tradicional y cometió el error de asociarse con Mario Conde un tiburón financiero que era capaz de cualquier cosa para conseguir sus intereses, como destapar un asunto de faldas de un contrario y para ese tipo de batallas. Escámez, no estaba preparado para mantener esos combates y además ya tenía muchos años, así que aunque vencedor de la contienda se vio obligado a vender el banco al Hispano Americano y al año de aquella operación fue mandado al retiro.

Mario Conde aparente vencedor, segura su alocada carrera hacia adelante se quedo con el Banesto al que saqueó hasta reventarlo y acabo con sus huesos en la cárcel, aunque por poco tiempo, como ocurre en este país con los delitos de cuello blanco, Curiosamente para terminar de hundirle se le relacionó estrechamente con una mujer que atendía por el extraño nombre de Violy de Harper

Y en ,edio de todo el embollo un monton de muyeres que se vieron envuetas en la batalla sin que ellas tuvieran nada que ver en esas ambiciones,

Las hermanas Koplowich a las que las b gustara o no metidas en el escándalo se vieron obligadas a divorciarse, para verse desde entonces con mucho dinero y poder pero absolutamente solas,

Y la protagonista de nuestra historia Marta Chávarri  cuyos amores adúlteros fueron pregonados por las páginas rosa de revistas y televisión y que recibió la puntilla por algo que si lo vemos sin prejuicios no fue más que lo que fue, una tonta solución a un problema que muchas mujeres sienten , que cuando van con ropa ajustada las bragas se las marquen en los glúteos. La solución de la Chávarri, si se me notan las bragas. ¡pues voy sin bragas!.

 

Todo aquel embrollo la valió caer en una profunda depresión y aunque consiguió casarse con su nuevo amor Alberto Cortina, la supuso  renunciar a la custodia del hijo tenido con el Marqués de Cubas, duro precio para una madre, por un matrimonio que sólo duró cuatro años, A partir de entonces, solo se laa conocen cortas relaciones, nunca h vuelto a encontrar la estabilidad sentimental, pero eso si, lejos de la prensa, Algo en lo que han coincidido todos los protagonistas de esta historia.,

Solo una observación más, se puede ser a la vez un frío asesino y un perfecto caballero, como lo demuestra nuestro amigo Torre. Se nota que Torre pertenece a una generación en proceso de extinción.

Un saludo

* * * * * *

El seguimiento.

 Por Torre

.

Lo mejor de nuestro trabajo es sin duda el momento de culminar la acción encomendada. Entrar en una vivienda para robar, raptar o eliminar a una persona, provoca un enorme estrés, pero a la vez se siente a tope la descarga de la adrenalina en la sangre. Solo los toreros o los corredores de coche pueden sentir lo que sentimos nosotros. Controlar tu cuerpo, exigirle la perfección, cuando, una por una, todas tus células te piden la huida, es un placer reservado a unos pocos que solo los que lo han sentido pueden entender. Años en este oficio y sigo temiendo y amando, como el primer día, ese momento glorioso que supera con mucho el mayor orgasmo que uno pueda sentir.

A cambio de ese fogonazo de luz, cuanta monotonía y aburrimiento acumula este oficio. La preparación de una misión es cualquier cosa menos interesante. Recolectar y leer todo tipo de documentos, movimientos bancarios, recortes de prensa, declaraciones de la renta, informes médicos, extractar todo tipo de documentos … Grabar y escuchar pesadas llamadas telefónicas. Interceptar el correo. Rebuscar en la basura cualquier resto revelador, colillas de tabaco, embalajes y etiquetas de productos. Seguir entre atascos de tráfico y problemas de aparcamiento las idas y venidas del sujeto por toda la ciudad. aguantando entre viaje y viaje largos plantones sin nada que hacer ni que pensar, esperando aburrido, pero alerta la salida del sujeto en cualquier momento y cualquier otro dato que pueda llegar a de interés.

Y con todos los datos e indicios, construir un retrato de tu víctima que te permite llegar a conocerla mejor que ella misma, llegar a conocer lo que piensa y como actúa, cuales son sus costumbres, sus debilidades, sus gustos, sus vicios, conocer a sus amigos, sus negocios, sus puntos débiles y fuertes, y con todo ello decidir por fin de que forma y en que momento vamos a dar el golpe.

En una de estos trabajos preparatorios a mí me tocó seguir a un curioso personajes. Se trataba de mujer joven de la alta sociedad que aparecía con frecuencia en las revistas del corazón. Tonta y superficial, pero de familia conocida aunque muy venida a menos, había conseguido casarse con un aristócrata con cierta fortuna, que resultó insuficiente para calmar sus ansias de lujo, así que para redondear sus ingresos comenzó vendiendo exclusivas a revistas del corazón y terminó vendiéndose ella misma a ricos y maduros empresarios que se prestaran a financiaran sus caprichos y extravagancias.

Cuando iniciamos su control ya practicaba esta doble vida. Al principio nos llego a sorprender con sus artimañas un par de veces. Salía de su casa y se dirigía a un parking del centro de Madrid. Dentro del parking, con una peluca, un pañuelo o unas gafas, cambiaba rápidamente su aspecto y abandonaba el garaje en otro coche, que previamente alguien había dejado abierto y con las llaves puestas.

Al principio esta sencilla maniobra fue suficiente para despistarnos, pero solo tuvimos que esperar que volviera al parking a recoger su coche, para descubrir, con solo averiguar de quien era el coche de repuesto, quien era su amante. Más adelante, interceptando sus llamadas, sabíamos por anticipado, en donde cambiaría de coche y a donde iría después. Así que directamente nos íbamos al lugar de la cita y esperábamos su llegada.

Pronto esa faceta de su vida dejó tener secreto para nosotros, y dejamos de interesarnos por el tema. Pero sus correrías no ocupaban mas que una parte de su tiempo, así que también investigamos los demás aspectos de su vida. Apostamos cámaras discretas que a distancia enfocaban todos y cada uno de los balcones y ventanas de su casa. Cuando detectan movimiento en el área de donde apuntan, estas cámaras se ponen a graban automáticamente. De modo que cada día recibía los videos de cada una de las cámaras instaladas, y con paciencia iba reconstruyendo desde la mañana a la noche el deambular de la protagonista por la casa.

Equipos dotados de potentes sistemas mejoran las imágenes, eliminan reflejos de los cristales, gradúan la iluminación y amplían la imagen filmada, haciendo que quede a la vista lo ocurrido detrás de las ventanas con bastante claridad, incluso permiten ver con bastante precisión lo que ocurre detrás de los visillos. Así día a día se iban siguiendo los movimientos de la mujer por su casa desde que se levantaba por la mañana hasta que se acostaba por la noche.

Durante días interminables continué revisando videos y mas videos y escribiendo datos u mas datos en el dossier, su vida quedó registrada hasta en los más mínimos detalles, hasta que un día, igual que recibimos la orden de vigilarla, sin más explicaciones, recibimos la orden finalizar la vigilancia. Recogimos el material desplegado, dimos por acabado el trabajo y como tantas otras veces olvidamos del asunto.

Normalmente rara vez llegamos a enterarnos del porqué de nuestro trabajo, y así hubiera sido una vez más si los acontecimientos posteriores no hubieran afectado a protagonistas de la prensa del corazón. Primero fue un incidente en una discoteca, un fotógrafo había obtenido, aparentemente por casualidad, una fotografía que probaba que la chica no acostumbraba usar bragas. Aquel escándalo fue la comidilla de toda la gente durante algunos días, lo suficiente para quedar desacreditada totalmente ante el público.

Para todos fue una mala fortuna, o una casualidad, pero para mí no, yo mismo había escrito en el dossier esa rareza. Desconozco como se hizo llegar la noticia al paparacci, pero sabiéndolo solo tuvo que hacer fotos con flash en el ángulo y altura adecuada para fotografiar lo que sabía que se iba a encontrar.

Cuando pocos meses después apareció esa misma chica acompañando de un conocido financiero en Suiza, la jugada quedó al descubierto por completo. Se trataba un trabajo realizado en dos fases, primero se trataba de crucificar a mujer ante la sociedad, para después sacar a relucir su relación sentimental con el financiero con el fin de dejarlo en la posición más desairada posible.

El final último era romper el matrimonio del financiero, y con él, todo el entramado de alianzas economico-familiares que eran su fuerza y se consiguió de pleno, la mujer, me refiero a la legítima, que muy posiblemente en otras circunstancias posiblemente hubiera mirado hacia otra parte, no pudo menos, por vergüenza torera, que romper tanto las relaciones matrimoniales como las financieras, aún que para ella tampoco supusiera un buen negocio.

He dicho en otro lugar que no somos quien para juzgar si lo que hemos hecho está bien o no, que sólo somos piezas de un engranaje que empujado por otro engranaje no pueden más que girar a la velocidad y en el sentido que nos marquen, por otra parte he superado muchas veces cualquier sentimiento de culpabilidad. No entiendo pues, por qué, si no me siento culpable de asesinatos cometidos a sangre fría, me remuerde la conciencia por haber escrito en un dossier algo que no pasa de una ser una manía de una mujer.

Quieras o no, después de seguir largo tiempo a tu víctima, se despierta un sentimiento, que no llamaría afecto, pues no lo es pero se parece. Es una mezcla de curiosidad, interés y ternura que no sé expresar con palabras. Solo sé, que la notas, tan desprotegida, tan vulnerable, que te corroe una extraña sensación de desasosiego. Sabes que algo malo la va a ocurrir y que tu no solo no haces nada para evitarlo sino todo lo contrario.

Este sentimiento es algo sabido y por ello siempre se elige para dar el golpe a otro distinto de quien hizo el seguimiento. De modo que siendo como soy, normal, ni insensible ni morboso, he de reconocer que no me siento especialmente orgulloso de haber intervenido en este caso.

Los capituops de los Papeles de Torre lo encontrará aquí

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5 agosto 2014 - Posted by | General, Papeles de Torre |

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