Felix Maocho

Para quien le interese lo que a nosotros nos interesa

Los Papeles de Torre – El anticuario

Por Félix Maocho 20/6/2014 He comentado en otro sitio. que no es fácil la vida del sicario. En los papeles que copio hoy, explica algo de su doble vida, pues algo tiene uno que hacer para justificar su vida y aunque esa faceta no sea mas que un disfraz.

Parece ser que por fuerza el sicario tiene que tener otra profesion normal y corriente, pero compatible con sus andanzas. Logicamente no se puede ser empleado normal y corriente, tienes que ser alquien que pueda desaparecer del mapa lo que dure una mision sin que se te eche de menos. Supongo por ello que serán señores con profesiones liberales, que tengan justificados viajes de trabajo de vez en cuando,

Personas como viajantes de comercio, o  pintores a domicilio y cosas por el estilo, que con viajes c onvenientemente planificados,  puedan dejar días en blanco de su vida diaria, incluso para sus familias, con la escusa de algún viaje profesional, que sea fácil de ocultar hasta la propia familia, pues, recordemos, que esta gente oculta su auténtica u profesión hasta a la pareja con la que cohabitan., y precisamente esa presión moral, es la que ha llevado a Torre a escribir estos papeles, como forma de desahogo.

Lo que pasa es que , se quiera o no, el hábito termina haciendo al monje. Al cabo del tiempo , el disfraz se trasforma en una segunda piel con la que se cubre el personaje y termina siendo una forma de vida más que para bien o para mal hay que arrastrar junto a la otra día tras día.

Un saludo * * * * * *   Por Torre

Los que nos dedicamos a este oficio, por fuerza tenemos que tener otro que nos sirva de coartada. El mío es el de anticuario. Lo elegí hace ya un montón de años. Unía en él una afición personal, con la necesidad de tener una ocupación adecuada al principal objetivo, proporcionar una buena tapadera.

Tomar la decisión de hacerme anticuario ha demostrado con los años ser un magnífico disfraz. Con un buen empleado, que cuide de la tienda, andas libre de horarios y siempre tienes una buena excusa para justificar una ausencia o un viaje, salidas para la  exploración y búsqueda de objetos para la venta, entrevistas secretas con personas que pasan un mal momento económico, etc etc. Si además eres el jefe no te van pidiendo que hagas un diario en tus andanzas con dejar caer voy a visitar a un posible cliente, no necesitan ni quieren saber más.

En un anticuario la discreción es fundamental, los clientes son personas conocidas ponen en tus manos piezas de arte y muebles con los que cubrir una deuda o un bache económico. Esperan que no reveles nunca sus dificultades económicas, ni la procedencia de la obra. Por tanto, una pregunta sobre tu actividad, debe ser contestada siempre con evasivas y generalidades, y entre tanto sigilo profesional, resulta sencillo intercalar tus propias evasivas y mentiras sin llamar la atención

Otra ventaja es que en un momento puedes adquirir a cualquier chamarilero o anticuario de segunda fila, unas cuantas piezas que justifique plenamente un viaje de varios días. Como en este oficio todo es dinero negro, nadie puede saber si se hizo una buena o mala operación. A mi tienda en Madrid llegan cargamentos de artículos de variados orígenes, que mi encargada cataloga y pone a la venta a precios, que según su entender, son los adecuados para conseguir el equilibrio entre un buen precio y una venta rápida, con independencia de lo que me haya costado su adquisición. Supone que yo por mi parte ya me he preocupado de pelearme bravamente por obtenerlos al mejor precio.

También resulta útil tener la variedad de cachivaches que se van acumulando el almacén de un anticuario, desde un amplia caja fuerte donde guardar las piezas de valor, a todo tipo de herramientas de carpintería y metales, pasando por productos químicos como disolventes, pinturas, barnices, necesarios para la restauración, aparte de aparatos de todas las procedencias, luz ultravioleta, máquinas fotográficas, embalajes de todos los tipos y formas y todo un mundo de libros, papeles, tablas, bronces y otros chismes de difícil clasificación. Si uno tiene algo que ocultar, el desordenado almacén de un anticuario es el sitio ideal donde dejar cualquier cosa sin llamar la atención, por rata que sea.

Otra ventaja adicional es que a través de esta profesión entras en contacto con personas que bordean el mundo de la delincuencia. Aunque por una elemental prudencia, yo nunca me he implicado en operaciones con mercancía de dudosa procedencia, en el trabajo de anticuario, siempre te encuentras con personas que son o están en contacto con falsificadores, estafadores, peristas y ladrones, que pueden proporcionarte discreta ayuda en algún trabajo donde necesites expertos en las mas variadas artes, capaces de hacer su trabajo a la perfección con discreción y sin preguntas.

Lo malo es que elijas el trabajo que elijas, acaba liándote y lo que debía ser solo un disfraz hace que termines llevándote los libros de contabilidad y las facturas a casa y te pases el domingo calculando lo que te va tocar pagar de IVA.

 

 

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20 junio 2014 - Posted by | Papeles de Torre

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