Felix Maocho

Para quien le interese lo que a nosotros nos interesa

El valor del original y de la copia

Por Félix Maocho
24/7/2013

Sin saber por qué motivo, de forma periódica, llegan a mi mente nuevas reflexiones sobre la vieja controversia sobre el valor del original y de la copia de una obra de arte.

Recientemente salió a la luz la controversia sobre el valor de una copia de la Gioconda que conserva el Museo del Prado, que yo recuerdo haber contemplado en mi niñez acompañado de mi padre, colgada de sus muros,  pero que posteriormente fue trasladada a sus almacenes, por considerarla los expertos una copia indigna de ser exhibida, por lo que probablemente fue sustituida por un original de la misma época ¡qué duda cabe!, pero de un pintor que con seguridad es menos interesante que Leonardo da Vinci.

Hace poco, esta copia nuevamente ha sido valorada por los expertos al descubrir en un proceso de restauración que fue pintada al mismo tiempo y en el mismo taller que la original, por un alumno de Leonardo y que incluso tiene subyacente los mismos cambios y correcciones que aparecen en la  y nuevamente vuelve a ser una pintura de interés que merece ser expuesta, esta vez.  En el Louvre junto al “original”, aunque claro está, la “copia”, según todos los expertos en arte, aun siendo valiosa, lo es muchísimo menos valiosa que el “original”,

Según cuentan, nadie sabe por qué se realizo esta copia simultánea, pues siendo habitual hacer copias originales, cuando la obra es de tema religioso, por ejemplo el Greco pintó varias veces los “retratos” de los doce apóstoles, para adornar diversos edificios religiosos, también es normal, la copia de retratos de personajes públicos de primera magnitud como reyes o cardenales, pues sus figura debía presidir muchas estancias oficiales, pero resulta sumamente extraño casos como el de la Gioconda, en principio una joven desconocida.

Más aun llama la atención de los expertos, que en este caso, la “copia” esta hecha  con materiales de primera calidad, que superan los materiales utilizados en la confección del  original. Por ejemplo, el soporte de la “copia”, es de tabla de nogal de 18 mm., utilizado solo en cuadros que se pensaban valiosos, mientras que la pintura “original” es de chopo de 16 mm. mucho más vulgar lo que tiene como consecuencia, hace que la “copia” se conserve en mucho mejor estado que el “original”.

Especulemos un poco

Imaginemos que quien encargó la pintura al Leonardo, se hubiera enterado, que la pintura que encargó a Leonardo, estaba siendo realizada por un discípulo aventajado del Maestro, se discute que su autor sea Francesco Melzi o Andrea Salai, o acaso los pintores españoles Fernando Yáñez de la Almedina o Hernando de los Llanos que colaboraron en el taller de Leonardo.

Entonces, como ahora, gran parte del valor crematístico del cuadro procede de su “firma”, algo que en si mismo nada tiene que ver con la calidad de la obra artística, pero si con su valoración comercial. Casi con seguridad, quien encargo la obra, hubiera exigido que la tabla saliera de las manos del Maestro, así que descubierto el cambio, Leonardo no hubiera tenido más remedio que “copiar” la obra, eso si, añadiendo a la imagen y a la composición su oficio, la maestría en el uso de los “sfumatos” que añaden un halo de misterio que el “original” no tendría.

Todo esto, por supuesto; no pasa de ser una especulación mía, sin la menor base científica, pero si el autor de la copia  fuera Salai, que era discípulo cundo se pinto la Mona Lisa, hubiera sido cronológicamente posible y quizá se explicaría otro rnigma que tiene la “copia”, por qué en la “copia” se utilizo el mejor soporte y carísimos pigmentos, mientras que en el “original” ahorro en lo que se pudo , que era el soporte.

Lagioconda de Leonardo

La

la “copia” del Prado

Tambien se explicaría la razón por la que en la “copia” la Gioconda aparece con finísimas cejas, mientras que en la pintura de Leonardo las tiene absolutamente depiladas. La depilación de las cejas es una moda que les llega  a las mujeres de forma periódica y el desarrollo de la moda es siempre el mismo, en un afán de que los ojos parezcan más grandes, primero se reducen las cejas a una finísima línea de bello , en un segundo estadio, se aumenta el entrecejo y la ceja se continua con un trazo de color que se separa hacia arriba del arco superciliar del ojo y por último la deja aparece completamente depilada y se sustituye por una línea que va por libre o sencillamente no hay tal línea.

La última ves que ocurrió esto fue por los años 30, si vemos una fotografía de la época de Marlene Dietrich, en las más antigua películas que hizo , El ángel azul, observamos que conserva sus cejas a un que eso si el proceso ha comenzado t las tiene finamente depiladas y con un separado entrecejo.

1930

1930 El Agel Azul

En posteriores fotografía la ceja ya es solo una raya que más o menos empieza donde la ceja natural para tomar una curvatura absolutamente anormal

1933

Y ya nunca mas vuelve a existir pues las cejas una vez depiladas difícilmente vuelven a nacer.

“Testigo de cargo”, una de sus últimas películas

¿Ocurrió ese cambio de moda en la época de la Gioconda, y la “copia”, pintada algo antes, conserva rasgos de las cejas mientras el “original” se adapta  a la moda del momento y la presenta totalmente desprovista de cejas? – Yo no estoy en condiciones de conjeturar, más que una posible solución al misterio y de afirmar que una mujer que se depila totalmente las cejas difícilmente le aparecen posteriormente, por lo que si en la “copia” de la Gioconda aparece con cejas, una de las siguientes causas es posible:

  • a)      La Gioconda no tenía cejas cuando la pintaron, Leonardo opinó que así era más atractiva y la pintó sin cejas, mientras que su alumno , pese haber seguido otros “pentimentos” del autor , decidió que era más estética presentarla con cejas.
  • b)      La Gioconda tenia cejas cuando fue pintada, a pesar de todo Leonardo la pintó sin cejas y su alumno pinto la realidad.
  • c)      La Gioconda tenia cejas cuando se pinto el “original”, pero se las depiló siguiendo la moda cuando se pintó la copia, Los pintores pintaron a la Gioconda en diferentes momentos, y quien pintó el original, la pintó con cejas, pero quien pintó la copia posteriormente, se adaptó a la realidad de la modelo en el momento de pintarla.

Si fuera cierta esta tercera hipótesis, (ninguna prueba tengo para confirmarla), la que tomamos por copia es el “original” mientras que Leonardo se limitó a copiar ese cuadro obligado por quien en definitiva pagaba el cuadro.

Tambien es razonable suponer que siendo considerada en el Taller una buena pintura la obra del colaborador de Leonardo, se conservara con la intención de venderla si se presentaba la ocasión, algo que realmente hicieron pues la “copia” llegó por caminos no descubiertos a las colecciones reales de Madrid.

Muy posiblemente si se demostrara de forma fehaciente mi especulación sin fundamento alguno, la cotización a la alta del “original” del alumno, se correspondiera con la cotización a la baja de la “copia” del Maestro, aun cuando todos siguiéramos aceptando que la mano del maestro era más hábil que la mano del alumno, pero un cuadro es mucho más que una hábil pincelada, es la composición, las proporciones, la luz, el discurso que transmite, …. e indudablemente esto pertenecería entonces al alumno y no al Maestro.

¿Es ello razonable?,

Parecería que el valor de una obra debiera depender de la belleza y arte que encierra y no de cualquier otra consideración, los toros de Altamira son una inmensa obra de arte lo haya pintado un autor desconocido en la época glaciar o un graffitero dominguero del siglo XX, el Guernica de Picasso es sobrecogedor, tanto si el auto es Picasso en persona, como si descubrimos que para realizarlo se ayudó de una cuadrilla de pintores de brocha gorda que fueron los que realmente realizaron la obra a partir de un boceto del pintor.

¿Es la autoría la ejecución de la obra, o su concepción? – Todos diríamos que su concepción aunque no estemos dispuestos a pagar gran cosa por obras que conservan la concepción del artista, pero que han sido realizadas por otros bien manualmente como por reproducciones mecánicas,

Sin embargo no ha sido es así siempre,.Había pasado el Tsunami de la Revolución Cultural Maoista y los nuevos dirigentes chinos habían optado por abrir China al mundo, con lo que iniciaron pasos para mejorar sus relaciones, primero con Estados Unidos, mediante una invitación para que el equipo americano de ping pong para enfrentarse al equipo chino, entonces indudables campeones mundiales.

A esos siguieron múltiples pequeños pasos y uno de ellos fue una invitación para que el entonces Príncipe Juan Carlos visitara oficialmente la China, Carlos Sentís fue uno de los  periodista español que acompañó al Príncipe en su cv viaje oficial.

Me contaba Carlos Sentís que le asombró que la gente, que aun sentía mucho respeto por el hoy olvidad Mao Set Tung vendía en los mercadillos haikus de Mao como si fueran originales de su puño y letra, cundo evidentemente tal cantidad de poemas idénticos no habían podido salir de su puño, pero cuando les preguntaban a los vendedores te aseguraban que si , que eran de Mao, pues ello no podían comprender que por el echo de ser una copia se perdiera la verdadera autoría que era la concepción de la obra y no su realización.

Los Haikus son cortos aforismos escritos en un papel, la gracia y belleza del haiku o esta solo en el texto escrito c en unos pocos ideogramas, s no que estos tengan un caligrafía original y que en conjunto formen una composición armoniosa.

Es difícil para nosotros comprender la belleza de un Haiku, posiblemente tan difícil como les pueda resultar a los chinos apreciar la belleza de un villancico, para disfrutar de ciertos placeres estéticos, tiene que tener una formación humanística que no solo se da en los colegios sino que te impregna del conocimiento procomún que inunda tu sociedad, quien no está inmerso en la sociedad que produce ese tipo de arte, difícilmente está  capacitado para gozarlo por eso Mao considerado un poeta entre los suyos es incapaz de decirnos nada a los demás, pues aparte de que ya de por sí ,le lírica del verso se pierde en la traducción, el mensaje armoniosos y agradable que formaban los pictogramas tambien se pierde

Ganso Salvaje 

Larga es la ruta del norte al mediodía,

hay diez mil arcos tensados sobre nuestro camino…

Por entre el humo y la bruma…

¿cuántos de nosotros llegaremos a Heng-yang?…

, .

¿Tiene esto sentido para un occidental?

Pues lo cierto es que la cultura oriental en general y la china en particular no tiene sobre la copia la misma valoración que nosotros.

Si un bolso de Louis Vuitton  es copiado perfectamente por un operario chino ese bolso es de Luis Vuitton, aunque se haya hecho en una fábrica de Cantón y no por ser una copia tiene menos valor que el original si realmente se ha hecho con la misma calidad y dedicación que el original.

De la misma forma un Haiku de Mao es un Haiku de Mao si la copia se realiza con la misma calidad de papel y los mismos trazos de tinta que uso Mao aun que la mano que empuñe el pincel no sea la de Mao.

¿Realmente añade tanto valor el que la mano que empuñó el pincel fuera la de Mao?.

Félix Maocho

24 julio 2013 - Posted by | Arte popular | , , ,

4 comentarios »

  1. ¿Te lo contaba Carlos Sentís?

    Comentario por Pedro | 29 julio 2013 | Responder

    • Si, durante la época en que viví en Barcelona, (hacia 1970, ¡hace ya medio siglo! ), tuve la oportunidad de conocer a Carlos Sentís, no puedo decir que fuesemos amigos, pues la diferencia de edad entre amnbos era muy grande, pero por motivos profesionales entré en contacto con él y ello dio lugar a cierta amistad superficial que nos llevó a tener diversos contctos personales, tanto en Barcelona, como en su Finca en la Costa Brava, que creo recordar estaba por Calella o Bagur. Como digo, motivos profesionales hiocieron que durante mi estancia de ocho años en Barcelona, contactara con personas importantes del ambiente cultural cátalan de aquel momento.

      Comentario por felixmaocho | 30 julio 2013 | Responder

  2. Reblogueó esto en Ciencias socialesy comentado:
    Consideraciones sobre el valor del original y copia

    Comentario por Juan F. Fernández | 10 mayo 2015 | Responder

    • Gracias por elegir este post para esa página

      Comentario por felixmaocho | 10 mayo 2015 | Responder


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