Felix Maocho

Para quien le interese lo que a nosotros nos interesa

Libros – El lector de Julio Verne, nos da luz sobre lo que fue la postguerra

La Librería de Javier
30/12/2012
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Almudena Grandes (Tusquets Editores)
418 Páginas – 19,95€

Almudena Grandes es quizás la escritora con mayor bagaje literario de este país. Sus obras que rozan la docena, son sinónimo de calidad y entretenimiento. Y, cómo no, de exquisita escritura y perfecta construcción. Es por ello que, cada vez que uno de sus textos ve la luz, no hay crítico que no vierta sus palabras –de halago y agradecimiento siempre- ya que, una tras otra, se ha consolidado como la prosista fundamental de las letras hispanas.

Por eso, cuando leí su obra a comienzos de primavera me pregunté qué podía aportar que no se hubiera dicho ya por plumas más preparadas que la mía. Y la obra, que me encandiló desde la primera página, se quedó sin la correspondiente crítica en esta página.

Ahora, con la reciente tertulia de la librería con la genial escritora me he decidido a publicar esas palabras que se quedaron en la memoria (del ordenador) y que creo que debía a Almudena Grandes y a todos los lectores de esta página.

El proyecto que comenzó Almudena Grandes con “Inés y la alegría”, que continúa con la presente “El lector de Julio Verne”, y del que quedan otras cuatro que están en la mente de la escritora es uno de los más magnos trabajos sobre la reciente Historia de España contada para gente sencilla. Y si bien “Inés y la alegría” era una carga de profundidad, más espesa y compleja que “El lector de Julio Verne”, la autora ha dado una vuelta de tuerca y nos ha deslumbrado con una obra de corte sencillo (por fuera, para el lector), pero con una estructura perfectamente calibrada y que nos enseña la pobreza de los años 40 dentro de una trama de misterio, costumbrista y con límpidas notas de amor, ternura, amistad y lealtades.

Y es que la elección de un niño como protagonista de la novela y narrador de la misma procura que la implicación del lector sea más intensa y desinteresada. La voz de un chaval de 9 hasta los 11 años, que son los años que tiene cuando acaba la obra, constituye una baza muy importante para dar credibilidad a sus palabras y sus pensamientos, y nos hace estar más abiertos a sus propuestas y desvelos.

Hace poco nos recordaba el gran escritor Antonio Orejudo como, hace siglos, a todo aquel que escribía se le llamaba poeta. Y a todo escrito, poesía, Así, estaba la poesía lírica, que es la denominada “poesía” de nuestros días, junto a la poesía épica, que es la novela o narrativa actual, entre otras cosas. Esas definiciones circulaban incluso cuando era yo un niño, hace más de cincuenta años. Unos cuantos años, pero no muchos, después de los hechos de esta novela.

Hechos que plagan una obra llena de detalles bellos, sencillos, pero muy importantes para que cale el texto en nuestra alma. Detalles tan insignificantes como la piedra ardiendo en el bolsillo para tener las manos calientes y que, con el paso a la pubertad y una mayor responsabilidad pasa a ser una botella –de gaseosa, recuerdo-, con una funda tejida a aguja para no quemarse, calan al lector de ciertos años muy hondo.

Almudena Grandes tiene la gran suerte de ser una poeta con una soltura y destreza impresionante, en cuyos párrafos es difícil sustituir una palabra suya por otra equivalente, so pena de perder fuerza o musicalidad la frase, como de la misma manera goza de la difícil sabiduría de hilar toda una página barajando en el mismo párrafo acción, descripción y diálogo en una mezcla increíble, propia de escasos malabaristas de la lengua y con un gran peso de tejido literario a sus espaldas. A ello hay que añadir algo que, personalmente le agradezco en gran medida.

Su labor de “historiadora” a la hora de enseñarnos la intrahistoria de esos años, algo que no se aprende en los sesudos libros de ensayo. Porque, ¿quién de los presentes es capaz de ponerse a leer 20 ó 30 libros para adentrarse en el verdadero sentido de la vida y obra de los maquis en España? Salvando además la peculiaridad de tener que estudiar bien al autor de tal ensayo, para equilibrar su magna opinión al respecto y retornarla más veraz. Esa labor de adentrarse en tal cantidad de libros, que son los que usualmente toman los novelistas para documentar sus obras, nadie en su sano juicio o con tiempo más que escaso lo haría.

Por ello, la labor de novelistas como Almudena Grandes es esencial en este sentido. Nos facilita el trabajo, nos abrevia tanto ir y venir por una y otra obra de ensayo buscando datos aquí y allá, y nos adereza la “Historia” con aventuras y tramas muy fáciles de seguir por la complicidad del lector con el protagonista. Una autora que crea personajes con claros y sombras y que, por ello, por esa faceta de tornar claroscuros en sus vidas nos los acerca como ninguna otra.

¿La novela histórica puede suplir a los ensayos de Historia? Evidentemente no. Pero el trabajo de Almudena Grandes a los largo de esta bella obra nos da luz sobre lo que realmente fue la postguerra, el verdadero sentido los maquis, de la Guardia Civil y de esos “años de paz” en pequeños pueblos de la España profunda. Por otra parte, “El lector de Julio Verne” es una canto al amor y a la amistad, es una loa al amor a los libros y a la convivencia, una llamada a la dignidad del ser humano y al respeto a los muertos, sean del color que sean, y al verdadero sentido de la Memoria Histórica sin partidismos ridículos ni revanchismos y, desde luego, un homenaje bien sentido a esas literaturas que son el germen de la obra de Almudena Grandes, al fantástico Julio Verne que tanta imaginación proporcionó a la escritora y a don Benito Pérez Galdós, su padre literario, y al que nos recuerda su prosa, línea tras línea, página tras página.

Almudena Grandes (Madrid, 1960) se dio a conocer en 1989 con Las edades de Lulú, XI Premio La Sonrisa Vertical. Desde entonces el aplauso de los lectores y de la crítica no ha dejado de acompañarla. Sus novelas Te llamaré Viernes, Malena es un nombre de tango, Atlas de geografía humana, Los aires difíciles, Castillos de cartón y El corazón helado, junto con los volúmenes de cuentos Modelos de mujer y Estaciones de paso, la han convertido en uno de los nombres más consolidados y de mayor proyección internacional de la literatura española contemporánea.

Varias de sus obras han sido llevadas al cine, y han merecido, entre otros, el Premio de la Fundación Lara, el Premio de los Libreros de Madrid y el de los de Sevilla, el Rapallo Carige y el Prix Méditerranée. Su novela más reciente, Inés y la alegría, ha merecido el Premio de la Crítica de Madrid, el Premio Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska y el Premio Sor Juana Inés de la Cruz. Con ella inauguraba la serie Episodios de una Guerra Interminable, cuya segunda entrega es El lector de Julio Verne.

El lector de Julio Verne” es ese tipo de obra que hace amantes de la lectura a aquellos que nunca se han atrevido a coger un libro en su vida. Sencilla, poética, romántica, íntima y apasionante, es una obra de lectura obligatoria para todo tipo de lectores.

La Librería de Javier

Presentación de la novela por la propia autora

https://www.youtube.com/watch?NR=1&v=txidQzlbOQA

Ficha técnica

Título: El lector de Julio Verne
Autor: Almudena Grandes
Editorial: Tusquets Editores
ISBN: 978-84-8383-388-9
Lengua: CASTELLANO
Pais de edición: España
Fecha de publicación: Marzo 2012
Páginas: 418
PVP 19,95€

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30 diciembre 2012 - Posted by | Libros | ,

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