Felix Maocho

Para quien le interese lo que a nosotros nos interesa

Huerto familiar – La huella hídrica y los “huertos populares”

Fotografía de David P. Hughes P

Por Félix Maocho
9/11/2012

Cuando te bebes una taza de café aunque sea una tacita pequeña, estás consumiendo 140 litros de agua, para que digieras 500 gramos de queso se necesitan 2500 litros de agua para que tu puedas digerirla.

Naturalmente no digo que tu bebas 140 litros de agua cada vez que te tomas un café ni que tengas que beber 2500 litros de agua cada vez que tomas queso.De lo que hable es del agua que es preciso consumir para que tu tomes una taza de café o comas una paella, de la  “huella hídrica” de los productos que consumes,

“Huella hídrica” es un concepto introducido en 2002 por Arjen Hoekstra, del Instituto para la educación del agua de la UNESCO, como un indicador alternativo del uso del agua y se define como el volumen de agua dulce que se utiliza para producir los bienes y servicios consumidos por el individuo o comunidad.

Es por tanto la medida del agua que hay que gastar no solo en cultivar los alimentos sino todos los objetos que consumes desde el cemento, ladrillos y hierros de tu casa, al  que se consume en hacer la servilleta de papel e el plato en le que comes sumado el agua que inevitablemente se contamina hasta el reciclado de esos productos hasta volverlos a hacer aptos para otro proceso de producción, sea como fertilizante o como materia prima.

Este es un asunto en el que cada vez se investiga mas porque agua que es limitada es cada vez más demandada por ello necesitamos gestionarla más racionalmente, pues además de escasa está muy desigualmente repartida y en países como Holanda, las autoridades tiene que gastar para bombear al mar el agua dulce que les inunda, mientras que en otros países como España se gasta ingentes cantidades de dinero en un servicio de presas hidráulicas que en años de sequía se muestran aun insuficientes. Si a eso sumanos que en españa la lluvia se concentra en unos pocos meses veremos que el abastecimiento en España a las ciudades es un difícil problema a resolver.

Y el problema no es de hoy, basta ver las obras hidráulicas que hicieron los romanos para ver que el problema de suministrar agua a las ciudades viene de antiguo. Y estamos hablando de traer el agua, pero es que además hay que potabilizarla, es decir hacerlo pasar por filtros de decantación para eliminar los sólidos en suspensión más tratarla químicamente, habitualmente con cloro, para eliminar la posibilidad que en ella queden gérmenes perjudiciales para la salud.

La escasez del agua y lo costoso de su transporte en términos económicos y energéticos,  y por tanto también ecológicos, hacen del tener un grifo sin más limitaciones de uso que las económicas un lujo, solo posible en los países desarrollados, pero incluso en estos hay que hacer constantes campañas de concienciación para que nos mentalicemos en un consumo responsable de este bien imprescindible y escaso.

El concepto de huella hídrica fue introducido en 2002 por el catedrático holandés Arjen Hoekstra, del Instituto para la educación del agua de la UNESCO, como un indicador alternativo del uso del agua. Fruto de la cooperación entre las instituciones globales líderes en la materia se creó la Water Footprint Network, Red de la Huella Hídrica, en 2008, que tiene como objetivo coordinar los esfuerzos para desarrollar y difundir el conocimiento sobre los conceptos de huella hídrica, métodos y herramientas.

El profesor Hoekstra sostiene que los impactos en los sistemas hídricos se deben en última instancia al consumo humano y que temas como la escasez o la contaminación del agua pueden ser mejor entendidos y gestionados considerando la producción y cadenas de distribución en su totalidad.

La huella hídrica es un indicador de uso de agua que tiene en cuenta tanto el uso directo como el indirecto por parte de un consumidor o productor. La huella hídrica de un individuo, comunidad o comercio se define como el volumen total de agua dulce que se utiliza para producir los bienes y servicios consumidos por el individuo o comunidad así como los producidos por los comercios.

Se compone de tres tipos de agua: verde, azul y gris. El agua verde es la parte de agua de lluvia consumida en la producción, que suele ser lógicamente la parte mas la más grande en alimentos de productos del secano, como los cereales y productos forestales como la madera. La azul es la cantidad de agua extraída de las aguas subterráneas o aguas superficiales que no vuelve a la cuenca de la que fue retirada, fundamentalmente el agua de riego y el agua potable y el agua t utilizada en las fábricas, las hortalizas tienen la mayor parte de la huella hídrica de este grupo y finalmente, la huella hídrica gris es la cantidad de agua contaminada bien en los procesos de fabricación bien por la red de alcantarillado o en procesos de reciclado.

 

Lógicamente una hortaliza de huertos regados con aguas de un río. o con agua de pozos consume mucha agua, pero es agua de su misma cuenca fluvial y los excedentes del riego pasan a los freáticos de la cuenca, solo hay que contabilizar como perdida,(y ya es mucha el agua que se evapora y la que pasa a formar parte de los tejidos de la planta, pero si ese huerto lo regamos con agua potable, y esa agua se ha obtenido como es habitual de embalses situados a gran distancia, el agua que robamos a la cuenca fluvial es no solo la que se evapora, hay que sumar la que inevitablemente se pierde por evaporación en los pantanos y por fugas en las canalizaciones, cantidad que pese a las mejoras que se tratan de implantar, siguen perdiéndose una cantidad de agua que ronda el 20%.

Los huertosd ecológicos no existen
Por mucas y variadas razones “huerto” y “ecológico” son dos conceptos incompatibles. y uno de ellos y no el de menor importancia es el elevado consumo de agua que supone un huerto. Hemos de considerar la huerta, como un una actividad necesaria para el hombre, como puede serlo una acerería o una industria papelera, pero en absoluto una actividad ecológica, como alguien quiere indicar, Independientemente de que abonemos con un tipo de abono u otro el huerto no es ecológico se mire como se mire pues es axactamente lo contrario a la naturaleza.

Si además el huerto lo instalamos en un casco urbano y lo regamos con agua potable procedente de unos lejanos embalses, como concretamente ocurre en Madrid y otras muchas grandes ciudades, el huerto pasa de ser no ecológico a ser directamente contaminante, al robar aguas en unos lejanos terrenos para trasladar con mucho coste energético a otras cuencas.

Por ello entiendo que hay personas, como yo mismo, que deseen tener un huerto en la ciudad y que estén por ello dispuestos a pagar el agua potable necesario para regarlo, es una distracción muy divertida y sana y en cualquier caso menos “contaminante” que por ejemplo el golf, que exige inmensas planicies de césped.

Lo que no entiendo es que esta actividad se fomente desde los mismos municipios que luego te c aconsejan que cierres el grifo cuando te laves los dientes. Si además como por desgracia está pasando. dedican  para ello terreno público, que es de todos, para que unas personas determinadas y escasas practiquen su hobby, sinceramente no me cabe en la cabeza, pese a ser el huerto mi propia afición.

No puedo entenderlo, como no entendería que regalaran sellos a los filatélicos para que pudieran cubrir su ocio. Por otra parte, el espacio público es de todos y lo que hay que hacer es poner en ellos algo capaz de ser usado por todos, no es lo mismo montar en un solar unas canchas de baloncesto, que en un momento determinado utilizan en exclusiva unos señores, pero a continuación puede utilizar cualquier otro, que poner parcelas para el uso exclusivo de un solo individuo de forma permanente.

Lo razonables es que si alguien quiere tener un huerto que se lo pague, tanto el terreno como el agua para regarlo y que el terreno público, se deje para el disfrute de todos, como puede ser para  hacer un parque.

Dirán pues un parque también hay que regarlo, y si es verdad,. pero no es igual, un parque puede, (debía ser), ser  un xerojardín, un jardín seco, lo cual no quiere decir que sea un parque de cactus, es más, debe y puede tener estanques y fuentes, pero es un lugar que se gestiona el consumo de agua con el máximo aprovechamiento.

EL ejemplo más perfecto de Xerojardines son los jardines de la Alambra y el efecto que nos hace cuando los recorremos es que corre el agua por todas partes, pese a que el consumo de agua de los jardines es alto. pero no excesivo y además en caso sequía extrema puede dejar de regarse un verano y recuperarlo poco tiempo después de que la sequía pase. ¿Qué va a pasar coba todos esos huertos urbanos cuando llegue la orden taxativa de no regar que llega periódicamente en cualquier ciudad?.

Desgraciadamente nuestro políticos corren a ponerse la medalla allí donde se olfatean que algo va a tener el apoyo popular. Suena muy bonito sortear 200 huertos populares y “ecológicos” entre los jubilados, pero lo cierto que muchas de estas acciones son pura demagogia. Ni son ecológicos los huertos y ni el huerto es una demanda mayoritaria de los ancianos, ni es adecuado que un terreno, que pudiera por ejemplo servir para que todos los ancianos jugaran a la petanca, o simplemente se sentaran al sol y que a la vez  los niños lo utilizaran para montaran en bicicleta. se acote para el uso y disfrute de un puñado de ancianos.

Habrá excepciones, claro está y muy posiblemente me escriban sobre casos en que los huertos populares estan perfectamente justificados, tanto desde el punto de vista de consumo de agua, como desde un punto de vista social, pero en mi opinión la gran mayoría, solo responden al afán de los a alcaldes, de subirse al tren de lo ecológico sin tener ni idea que es lo ecológico, y la búsqueda del punto sensible de la población al concederlos a los jubilados, como si en las circunstancias actuales no fuéramos por desgracia para el pais una casta privilegiada dentro del desastre que vivimos.

Me recuerdan estos huerto a los cientos de “casas de la cultura” y “centros de interpretaciín” que en otros tiempos los munícipes construyeron con el aplauso de todos, y que hoy se observan como unos centros devoradores de impuestos con muy escaso rendimiento social que no son más que tapaderas imprescindibles, para poder enchufar a un montón de amigos de los munícipes, tanto antes en su construcción como ahora en su gestión y mantenimiento.

Félix Maocho

Fuente Waterfoot print

 

 

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9 noviembre 2012 - Posted by | Horticultura | , , ,

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