Felix Maocho

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Manuel Barbadillo, artista cibernético

Por Félix Maocho
30/10/2012

Manuel Barbadillo, (Cazalla de la Sierra, Sevilla, 1929 – Málaga, 2003). Fue un pintor español que se caracteriza porque su trayectoria  artística padece bruscos cambios, motivados por la súbita influencia de su entorno.

Iniciado como pintor figurativo basado en estudios del natural, una estancia de dos años en Marruecos, le provoca el primer cambio, la influencia del arte el arte Magrebí. cambia su trayectoria de pintor figurativo a abstracto. De figurativo pasa a una corta fase impresionista para acabar en un expresionismo estructurado, basado en texturas de gran variedad cromática.

No he podido encontrar en Internet obra de Barbadillo de esta época temprana, pues el esplendor de su época posterior, ha eclipsado esta época pictórica de Barbadillo,  no obstante, más adelante muestro  tres obras del arte magrebí, una decoración de escayola policromada, una mustra de caligrafía y una muestra de azulejos, que de alguna forma señalan los cambios en el estilo de la posterior pintura de Barbadillo.

Agradeceré quien me pueda suministrar imagen de la obra en esta primera etapa de su vida artística.

Un viaje posterior a Nueva York, ciudad en la que vivirá hasta el otoño de 1962, supone otro giro en su estilo influenciado por el expresionismo abstracto de la Escuela de Nueva York, en especial de Jackson Pollock. Ello le lleva a derivar su estilo a un hacia un expresionismo abstracto de reducido  color en el que abundan los cuadros monocromos, densos en materia pictórica y de un acentuado carácter experimental, dominado por simetrías.

Mural de jackson Pollock

En esta época le preocupa no solo el color y la forma sino los materiales y en sus lienzos entran a formar parte resinas y látex, creando  collages y de cuadros-objeto, todavía poderosamente influido por el hechizo y la magia de la ancestral cultura norteafricana y su formas repetitivas y simétricas de mosaicos y artesonados.

Manuel Barbadillo, Rosetta 1967 Reina Sofia

Poco a poco va agotando las posibilidades que le ofrece el expresionismo y abandona la experiencia informalista, para dar comienzo de otra etapa caracterizada por una obra abstracta «estructurada.

A partir de 1964, su incesante búsqueda de una expresión racional y equilibrada, le llevan a dividir el lienzo en dos zonas, una con textura y otra lisa y experimentar en ellas con un solo dos módulo básicos, un cuadrado y un cuarto de círculo, con los que forma macromódulos que utiliza repetidamente en sus cuadros, explorando los ritmos y aplicando simetrías. La etapa finaliza con construcciones puramente geométricas, se observan composiciones cada vez más pronunciadamente simétricas alrededor de unos ejes muy visibles.

Barbadillo lo explica de la siguiente forma

Mi primera solución a esto [al carácter «muerto» y «vacío» de las composiciones, a su aspecto de diseño] fue jugar a capricho con los módulos para hacer vibrar la composición. De esta manera, más como ilusión o efecto óptico que como representación, hizo su introducción el problema del movimiento. Esta solución, sin embargo, me dejó pronto insatisfecho, por resultarme inconsistente con el grado de objetivación que ya había alcanzado mi obra. Pero sirvió para confirmar en mi propia experiencia […] que en una obra abstracta el dinamismo es el verdadero determinante del «contenido» […] Mi próximo objetivo fue dotar a la obra de dinamismo sin detrimento de su coordinación; de ser posible, con composiciones totalmente sistematizadas. Así di con el módulo con que experimento en la actualidad

Inmerso en esta etapa en 1968, se le invita a participar en un curso de ordenadores en el Centro de Cálculo de la Universidad Complutense de Madrid (CCUM) y posteriormente es asiduo de los Seminario de Generación Automática de Formas Plásticas del CCUM, comenzando una relación con la computadora que yo no abandonara nunca.

Una declaración del propio Barbadillo explican la razón de su pintura,

aunque fuesen la expresión de mis experiencias africanas, fueron también mis pasos iniciales hacia la cibernética. La división de sus superficies en dos elementos contrastados, opuestos, estableció ya las bases del lenguaje binario que después, una vez sustituidos objetos por símbolos, habría de desarrollar en mi pintura

Comienza pues a experimentar las posibilidades pictóricas de la cibernética, haciendo frente a nuevos retos:

El primer problema con que me encontré después que mis cuadros se convirtieran en conjuntos de formas idénticas, alineadas unas junto a otras, fue la redundancia, la inexpresividad. Los cuadros resultarían «muertos», a menos que la redundancia se rompiera con la variedad formal. Como por alguna razón, que he comprendido después, me sentía compelido a no emplear más de una forma, el problema parecía no tener solución. La salida de esta tesitura fue la introducción de la versión negativa de dicha forma (negativa en el sentido fotográfico: con los colores invertidos; yo trabajaba en blanco y negro exclusivamente). Este paso me hizo comprender la naturaleza binaria de la forma

La experimentación con computadoras la llevara hasta 1972, donde padece una crisis personal que le mantuvo alejado durante un tiempo del ordenador, hasta que en 1979, con la aparición de los ordenadores personales le permiten la autonomía que consideraba imprescindible para su creación.

En esta etapa, los módulos que caracterizan su pintura, giran, invierten sus posturas y su color reagrupándose en un renovado repertorio de módulos, que producirá unas obras con un carácter más orgánico.

En la última etapa, se añade a los módulos un círculo interior de color opuesto. El sistema modular, por tanto, con el que el pintor ha trabajado hasta el final de su vida, estaba constituido por diez módulos generados a partir de cuatro formas básicas.

Estudio para un linezo de Manuel Barbadillo

Barbadillo ha sido miembro hasta su desaparición de la Computer Arts Society, ha formado parte del Consejo Artístico de la Gesellschaft für Computer Grafik und Computer Kunst, de Munich, ha expuesto individualmente en Sevilla, Tánger, Tetuán, Melilla, Málaga, Madrid, Barcelona, Bilbao, Buenos Aires, Caracas, Filadelfia, Berlín y Nueva York, así como en gran número de colectivas en España, Estados Unidos, Canadá, Bélgica, Francia, Brasil, Croacia, Reino Unido, Austria, México y Japón.

Su obra está representada en numerosas colecciones públicas y privadas de Europa y América, y en España, entre otras, en el Centro de Arte Reina Sofía y en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo.

Habrá quien no valore en exceso este arte aparentemente mecánico. La solución es bien sencilla,  con el Photoshop podemos fácilmente, duplicar, rotar y girar los elementos básicos de Barbadillo, así como cambiarlos de color, textura, etc. Basta que tomemos esos elementos de una de sus obras y que juguemos con ellos para ver si somos capaces de conseguir un imagen tan armoniosa como las que conseguía Barbadillo. Una vez realizado el intento, quizá estemos más próximos a valorar la obra de Barbadillo.

Felix Maocho

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30 octubre 2012 - Posted by | Arte Digital | ,

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