Felix Maocho

Para quien le interese lo que a nosotros nos interesa

Huerto familiar – ¿Qué son los transgénicos y cual es su peligro?

Por Félix Maocho
11/7/2012

Se denomina transgénicos los organismos que portan entre sus carga genética, genes que no estaba ahí  de forma natural, sino que han sido modificados genéticamente (OMGs).

Como el introducir artificialmente un gen en las hélices del ADN de un organismo, es algo muy complejo, normalmente se hace en un laboratorio, mediante la técnicas para implantar en una célula, genes que no pertenecen a su especie.

Sin embargo la introducción de genes en al ADN de un ser vivo tambien se produce de forma natural. Por ejemplo, hay virus que colonizan células a las que accidentalmente ceden al núcleo de la célula colonizada parte de su carga propia carga genética y si esa célula es reproductora, de esa forma pasa a las semillas y los hijos que tenga.

También, cuando se realizan injertos de variedades próximas, o por ejemplo distintas variedades de frutos de hueso, injertos que pueden ser tanto accidentales o provocados, (actualmente la mayoría de los frutales son injertados), puede ocurrir que excepcionalmente, en la unión del injerto crezca una rama que de frutos, con caracteres genéticas, tanto del portador como del injerto.

Por otra mulas y otros seres nacidos, nacidas de cruzar de dos razas próximas, como un caballo con un burro, deben ser considerados animales transgénicos, pues en sus células tiene mezcla de genes de ambas especies. Con todo ello quiero indicar, que los procesos transgénicos, si hoy se producen en el laboratorio, se producen tambien fuera del laboratorio, en la propia naturaleza, naturalmente o con ayuda del hombre, de siempre, siendo junto con, las mucho más frecuentes, alteraciones accidentales de un gen por razones físicas, como radiaciones naturales, fríos o calores intensos, intoxicaciones etc. los medios de que se ha valido la naturaleza para crear nuevas variedades de una especie, que poco a poco con cambios sucesivos, se trasforman en nuevas especies.
Quizá sorprenda todavía a algunos saber que el hombre y a mosca tiene en gran parte los mismos genes  y que solamente la evolución que los genes que nos diferencian por dos caminos diferentes, son las que han hecho de la mosca. un animalito pequeño negro de seis patas y grandes ojos y a al hombre un animal grande de sangre caliente, con solo cuatro extremidades y dos grandes orejas pero sin alas.

Esa es la grandeza y peligro de los cambios genéticos en todas sus facetas, tanto natural como artificiales, estamos iniciando a comprender los mecanismos que controlan el desarrollo en función de los genes, pero distamos mucho de dominarlos. ¿Por qué los mismos genes producen moscas y hombres? – No lo sabemos.

Por tanto un cambio genético, repito no importa si natural o de laboratorio, crea un ser imprevisible que solo posteriormente se puede considerar que sea un paso más en la evolución de las especies o un camino equivocado que hay que abortar.

Es más, en la naturaleza, donde estos cambios son totalmente aleatorios y ciegos, el ser que los padece cambios genéticos, suele ser un ser enfermo, generalmente incapaz de reproducirse, que perece prematuramente y solo un mínimo número de cambios son de poca consecuencia, y alteran cosas en principio poco importantes, como la longitud del pelo, la forma de las pezuñas o la agudeza (o falta) del olfato, y que si son ligeramente beneficiosas para el individuo, en poblaciones aisladas donde el cruce genético entre parientes es obligado por el aislamiento, a la larga produce una evolución en la raza, que con muchísimo tiempo, da lugar primero a una raza nueva, (por ejemplo la capra hispánica) y con muchísimo más, a una nueva especie (un nuevo rumiante).

Si el hombre interviene, con su sola capacidad de selección de sementales, puede reducir a unas pocas generaciones lo que la naturaleza le lleva siglos, por eso en especies vegetales cuidadas por el hombre y en animales domésticos proliferan las razas diferentes, y por ejemplo, existen cientos de variedades de tomates de todo tipo de formas y colores y solo en España existen casi tantas razas autóctonas de gallinas como provincias.

La diferencia es que para cada cambio en la naturaleza, hay que pasar por el crisol de la supervivencia y solo prosperan los escasísimos casos que un cambio es indiferente supone una leve mejora para la especie, mientras que cuando actúa el hombre, el éxito de una mutación se debe solo al capricho del hombre, que simplemente le agrada, como ocurre con la abundancia de razas albinas, o resulta más provechoso a sus intereses, como es que una gallina ponga huevos todos los días, aun que no haya sido fertilizada por el gallo, y por tanto no tengan ninguna utilidad reproductora.

En consecuencia el hombre tiende a reproducir “seres” que de ninguna forma tendrían capacidad de supervivencia en la naturaleza. Probablemente, si esparcimos simientes de  verduras se nuestra huerta por un monte, no podrían sobrevivir ni el 1 por diez mil de las simientes, pues hemos seleccionado verduras a nuestro capricho y conveniencia, sin tener en cuanta su capacidad de supervivencia, por lo que hoy dependen por completo de nuestro trabajo para sobrevivir.

Esto ha sido así, sin necesidad de que el hombre recurra a los últimos descubrimientos sobre la manipulación de los genes, sin necesidad de los llamados transgénicos, que no han hecho más que potenciar las posibilidades de crear “evoluciones” de seres que ya poseía, así por ejemplo una paraguaya es concretamente un “transgénico” del melocotón, obtenido mucho antes de que la técnica de laboratorio de traspasar genes específicos existiera.

La diferencia que estas cosas ocurrían antes de pura chamba, frutos diferentes a los normales, se producen prácticamente en cualquier finca de frutales, pero como en el 99% de los casos el hombre no ve en ello ninguna ventaja, poda las ramas que producen esos frutos, e incluso arranca el árbol si insiste en producir “frutos defectuosos”.

En cambio si por ejemplo, por un proceso natural se produce un fruto que el ve ventajas, como es las uvas sin pepita, cuida especialmente esa plata, injerta sus brotes en otras parras y en muy poco años el parral producirá exclusivamente uvas sin pepitas (sin semilla), que lógicamente silvestre no tiene forma de reproducirse.

La manipulación genética potencia esto que era pura suerte, comenzamos a saber que genes interviene en la producción de algún proceso que desde el punto de vista “humano” interesa potenciar, imaginemos que es un gen que potencia la producción de azúcares en la remolacha azucarera, si “el mercado” reclama zanahorias más dulces, habrá una presión sobre lo laboratorios, para probar a introducir el gen de la alta producción de azúcares de la remolacha azucarera, en la zanahoria. Con lo cual se obtendrán semillas, con una probabilidad mucho más alta de que produzcan zanahorias mucho más dulces.

Resulta, que aun no conocemos los mecanismos reales de cómo intervienen los genes, solo sus efectos, tal gen parece que interviene en aumentar los azúcares, porque si falta ese gen la remolacha no lo produce o produce menos. Pero resulta que las cosas no son tan sencillas y un gen no solo interviene en una sola cosa, sino en muchas y pues de ocurrir, que en efecto intervenga en la producción de azúcares, pero tambien en la forma de la raíz o en su color o en su resistencia a las bajas temperaturas, o vaya Vd. a saber en qué. En total que posiblemente hayamos creado un a zanahoria más dulce pero que tiene cambiadas otras propiedades para bien o para mal y ni siquiera sabemos cuales son las que han cambiado.

Pongo un ejemplo y en este, aun no han intervenido los transgénicos, sino solo los métodos de selección de semillas tradicionales. Duarte más de cuarenta años los hortelanos han deseado tener plantas de tomates que creen tomates todos a la vez, del mismo tamaño, ni muy grades ni muy pequeños, que sean muy duros de carne para que aguanten el manipulado y transporte y que cortados verdes, (que aun están más duros), enrojezcan posteriormente incluso dentro de los embalajes y en ausencia de la luz, para que al llegar a las fruterías tengan un rojo rabioso.

Pues tuvieron éxito, han conseguido plantas que producían tomates con todas esas cualidades y que hoy los científicos han descubierto que dependía del gen que denominan GLK2. Lo malo, es que tambien han descubierto que ese mimo gen era el que regulaba la producción de sustancias aromáticas de los tomates y hoy tenemos tomates que son maravillosos de aspecto y en aparente perfecto estado de madurez, pero que no saben absolutamente a nada.

Claro, ahora que sabemos la causa de que los tomates del supermercado no saben nada, cabe solucionar el entuerto, bien vía natural, desandando mediante cruces de variedades el camino andado y volver a tener en una mata, tomates de diferentes tamaños y grados de maduración, pero con buen sabor, o huir para adelante e introducir en el laboratorio el gen GLK2, en el tomate “comercial”, con la esperanza, que está por ver si se consigue, de conservar todas las “ventajas” que desean los hortelanos y el “sabor” que exige el consumidor.

Bien, ahora que espero que tengan más claro que son los cultivos transgénicos y que han visto que, primero, no son 100% productos de laboratorio, sino que tambien se dan en la naturaleza y segundo, no es el único medio que tiene el hombre de generar plantas “no naturales”, en el sentido de que cualquier proceso de selección humana de semillas o sementales ya es un sistema “antinatural” de evolución de una especie, creo que estamos en condiciones de llegara tener un criterio personal sobre los transgénicos fuera de los clichés al uso, tanto de defensores a ultranza, como detractores a muerte.

Habrá ya centenares de organismos transgénicos en este momento. Los más abundantes, son seres muy simples como levaduras que se han modificado con un objetivo muy concreto, como producir una determinada proteína o sustancia de interés comercial a partir de una “sopa” que contiene materias primas para su alimentación. A veces los procesos en los que hay involucrados transgénicos, son tan beneficiosos para el hombre, como puede ser descontaminar los lodos de una mina de los metales pesados que contiene, librando el medio de una peligrosa contaminación y por otra parte, permitiendo extraer de una inmensa cantidad de ganga, un producto con una alta concentración de mineral.

Como esto ocurre dentro de tanques o en piscinas de fermentación y en procesos muy fáciles de controlar, no preocupan excesívamente a nadie, aunque existe y es un riego cierto que aumenta proporcionalmente con el paso del tiempo y con el numero de instalaciones que se dediquen a ellos, que esos seres modificados, escapen de su encierro y contaminen espacios no acotados, como ríos, embalses o el mismo mar, con consecuencias difíciles de evaluar a priori, pues al haber sido modificados, puede ser que sean muy vulnerables a sus depredadores naturales, (es lo mas probable), o improbable, pero no imposible, que al contrario, les haya modificado de tal forma, que sus depredadores naturales no puedan con ellos y en vista de ello colonicen su entorno transformándose en una plaga.

Olvidando estos, que son la gran mayoría de los transgénicos pasamos a otros tipos de que siendo menores en número, han alarmado mucho más. Por ejemplo semillas transgénicas de cultivos como maíz, soja y algodón. Estas semillas han sido manipuladas, fundamentalmente para reforzar sus defensas contra los depredadores naturales y en segundo lugar para aumentar su producción de aquello que las hace interesantes desde el punto de vista económico, más cantidad de semillas, de mayor tamaño, con más proteínas etc.

No voy a centrar en un producto que es un poco un ejemplo tipo, una semilla de algodón genéticamente modificada para que produzca en mayor medida a toxina Bt (Bacillus Thuringiensis), que la defiende de un gusano que provoca estragos en cultivos con semillas tradicionales.

Claro está, como el humano no come algodón, en nada le importa que la planta del algodón sea toxica, algo que además no es extraño en la naturaleza sino al revés, lo normal, la mayoría de las plantas salvajes son tóxicas de una u otra forma, precisamente para defenderse de sus depredadores y cada depredador, por su parte, se especializa en la ingestión de un número limitado de plantas, que son las que por evolución puede comer. pese a ser tóxico para otros muchos animales.

¿Que pasa cundo a una planta de algodón la hacemos segregar una toxina que antes no tenía? – Que su enemigo natural, en este caso el gusano del algodón, que ingiere esa planta muere y por unos años, esos cultivos florecen sin enemigos y dan espléndidas cosechas, lo cual desde el punto de vista del hombre no es malo.

Solo que, la naturaleza reacciona y su tradicional enemigo el gusano, comienza a ser inmune contra esa toxina y en un relativamente corto espacio de tiempo, la treta que tendimos comienza a fallar y el gusano comienza a zampar algodón, con toxina o sin toxina como antes. Esto ya ha comenzado a ocurrir, hemos retrasado un problema, pero no lo hemos vencido, solo se puso un parche, la guerra contra el gusano continúa.

¿Es esto una perdida de tiempo?. Bueno, en parte si, pero no todo es malo, para combatir el gusano con las semillas tradicionales, se las impregnaba a las plantas algodón con una nebulización de un insecticida, que indiscriminadamente mataba tanto al gusano del algodón, como a cualquier otro gusano que se topase, contaminando con ello a los pájaros que se alimentan de ellos y a la pirámide trófica correspondiente, a la vez que los restos lavados por la lluvia pasaban a los ríos y freáticos. Durante unos cuantos años no ha sido necesario impregnar los cultivos de insecticidas y no se han producido por tanto esos destrozos. Adicionalmente esos potentes insecticidas eran manejados por gente inculta, mal pagada y peor preparada y protegida, lo que generaba inevitablemente, intoxicaciones “accidentales”, que enferman y a veces  mataba a seres humanos. No hablamos ya de gusanos y pájaros, sino de seres humanos y eso nos hemos ahorrado. Como ven todo tiene su parte negativa y todo tiene su parte positiva.

Dicho esto, paso a indicar cual es mi propia postura sobre el asunto. Ecléctica, ni estoy con los fabricantes de semillas transgénicas, que solo quieren ver lo bueno de su uso, ni estoy con los ecologistas radicales, que solo quieren ver la maldad de los avances tecnológicos.

Sigo pensando que el mayor mal de el planeta, es que el ser humano mediante el uso de su inteligencia, ha conseguido vencer a dos de sus enemigos tradicionales que son la peste, el hambre, en cierto grado ha reducido la “eficacia” de los otros dos, muertos en guerras, sigue habiendo y por miles, pero no por millones como produjeron la I y II Guerra Mundial, y hoy parece más improbable un conflicto de tal magnitud y sobre todo, ha retrasado la muerte inevitable, tanto la mortalidad infantil como prolongando la longevidad. Todo magnífico pero que con ello nos hemos transformado en una autentica plaga universal formada por más de 7.000,000.000.000 seres y es el es el auténtico problema.

Si no encontramos la forma de reducir sin traumas esa cifra y no solo reduciendo la natalidad, sino diezmando todas y cada una de las diferentes plantas de la pirámide, para conservar una población armónicamente repartida en todas las edades, estamos abocados, lo queramos o no, con transgénicos o sin transgénicos, a un desastre inevitable a medio plazo y no hablo de siglos sino de decenios como mucho.

Sin embargo creo que todos estos avances tecnológicos, pueden darnos un margen mayor de tiempo, para atrasar la fecha del inevitable desastre y quizá consigamos en ese paréntesis encontrar la forma de eludir el fin que yo veo como inevitable, bien porque encontremos el medio limitar no traumáticamente la población, bien porque una parte sustancial de la humanidad, pueda escapar de este planeta a colonizar nuevos mundos, consiguiendo con ello ganar mayor espacio de tiempo para ver como resolvemos el problema de dejar de ser una plaga estemos donde estemos.

Sin embargo, aplicar una tras otra “soluciones tecnológicas” tampoco es la solución, retrasan lo inevitable pero no lo anulan y todas tiene riesgos ciertos. Se nos vendió que la energía atómica era la solución a nuestra inagotable necesidad de energía, se nos habló de márgenes de seguridad asombrosos en el funcionamiento de una central nuclear, que habrían de pasar 25.000 años antes de que se dieran las coincidencias para un accidente grave. Sin embargo Chernóbil, en 1986,  la Three Mile Island en 1979  . Vandellós en España  1989  y por último Fukushima en el 2011 hacen que sea imposible creerse los años que los técnicos dicen que tiene que pasar para que ocurra un desastre nuclear los hayan calculado como los hayan calculado.

Los técnicos dicen aquí, que los cambios que introducen son inocuos, pero lo cierto es que nadie sabe que es lo que realmente ocurre cuando se introduce un cambio de este tipo en un ser vivo, ni saben que consecuencia puede tener cuando ese cambio se propaga de forma incontrolada por la naturaleza. No digo que vaya a ocurrir una desgracia, sino que nadie nos puede dar a seguridad del tipo que nos daban para las centrales de la energía nuclear y ya hemos visto los resultados.
Por ello. sin pensar en absoluto que tengan razón, es más. pensando que son unos talibanes, con los que no se puede razonar, me alegro que exista y de la matraca, la fauna ecologista, porque cumplen su papel de Pepito Grillo que quizá sea imprescindible en estas sociedades “avanzadas” que hemos construido.

 Félix Maocho

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11 julio 2012 - Posted by | Horticultura | , ,

4 comentarios »

  1. Monsanto es el líder absoluto del grupo porque sus variedades cubren más del 90% de la superficie total sembrada con cultivos transgénicos (datos 2003). Comenzó a aumentar su producción del pesticida Round Up en la década de los 90, a pesar de que la patente de este herbicida a base de glifosato expiraba en el año 2000. Gracias a las semillas transgénicas resistentes a este producto tiene garantizada su venta. El resto de las empresas implicadas han adoptado el mismo método.

    Comentario por gold price | 11 julio 2012 | Responder

    • Monsanto tiene una patente y la explota. ¿que tiene de raro ello? – Lo hacen todas las patentas que son poseedoras de patentes.
      Nadie está obligado a comprar sus semillas de Monsanto. Si se las compran, será porque son rentables, digo yo.

      Comentario por felixmaocho | 11 julio 2012 | Responder

  2. Quizas en la “ingenieria transgenica” este una de las claves para abastecer de alimentos a la humanidad sobre todo al tercer mundo , el cual padece de unas tierras de cultivo muy deficitarias en cuanto idoneidad para ello

    Comentario por Ernesto Garcia | 13 julio 2012 | Responder

    • Como todo, creo, y espero que así haya quedado expresado en el blog, que los avances tecnológicos tiene dos caras. Una positiv , como la que tu indicas, poder alimentar a más gente y otra negativa, un coste ambiental indudable. Hagamos lo que hagamos e independientemente de como lo hagamos, favorecer a una determinada especie, como en este caso el maíz y el algodón e indirectamente el ser humano, va en detrimento del resto de las especies, pues la Bioesfera es un delicado equilibrio entre especies.

      Por eso digo, que con estos avances ganamos tiempo para solucionar el verdadero problema, que somos muchos. Si por tener más alimentos vamos a ser capaces de alimentar a más africanos, y en vista de ello no damos pasos en solucionar el auténtico problema que es la superpoblación, retrasamos el problema pero no lo resolvemos, solo lo aplazamos e inevitablemente lo agravamos.

      Comentario por felixmaocho | 14 julio 2012 | Responder


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