Felix Maocho

Para quien le interese lo que a nosotros nos interesa

Hemeroteca – La Riada de Valencia

Por Félix Maocho
1/3/2011

Normalmente obtengo la información para presentar en esta sección del blog de viejos periódico y revistas, sin embargo cuando preparaba el material para este tema encontré una pagina perdida en el foro de arquitectura  Skyscrapercity escrita por alguien que firma como HAL9000, con una información tan buena, que no he resistido la tentación de utilizarla como guía principal en este escrito.

Es pues este escrito una adaptacion libre de su participación en el foro, asi como extraifo de el las ilustraciones del mismo quien prefiera puede leer directamente el documento original de Skyscrapercity que según indica la información se ha sacados principalmente del libro “Hasta aquí llegó la riada” de Francisco Pérez Puche.

Se une a demás a ello, el poseer yo información de primera mano sobre el asunto, pues por entonces, unos tíos míos vivían en Valencia en la Calle Salamanca, paralela al cauce del rió, a una o dos manzanas de la orilla, que padecieron la toda la inundación desde dentro, por lo que fueron espectadores, afortunadamente indemnes, (vivían en un tercer piso), aunque a punto estuvo de costarle la vida a mi tío, al que la segunda riada, le sorprendió de camino a casa, a una distancia de unos 50 metros de su portal y al que pudo llegar, gracias a haber utilizando la empuñadura de su paraguas, para engancharlo en unas rejas y ayudarse con ello para terminar con no poca dificultad. Los pocos metros que le faltaban por recorrer.

Conviene primero empezar diciendo que una inundación en Valencia no es nada que deba extrañar, No sé si seguirán, pero hace unos 30 años se observaban perfectamente en las paredes de la catedral unas marcas que indican la altura que en aquel edificio habían alcanzado las diferentes inundaciones habidas en la Capital del Turia. Hay inundaciones documentadas desde el siglo XIV: en 1321, 1328, 1340, 1358, 1406, 1427, 1475, 1517, 1540, 1581, 1589, 1590, 1610, 1651, 1672, 1731, 1776, 1783, 1845, 1860, 1864, 1870, 1897 y finalmente la de 1957.  Como puede verse que en un siglo solo haya una inundación ha de considerarse una rareza y es razonable pensar que Valencia padecerá otras inundaciones en el futuro.

La causa de estas inundaciones es la famosa “gota fría” que periódicamente, por regla general en el otoño, asola las costas levantinas unidas a que Valencia es una ciudad casi perfectamente plana que donde desagua una especie de embudo que rien su boca en la sierra que la circunda.

Así pues y a causa de una de estas “gotas frías” el sábado 12 de octubre de 1957 estuvo lloviendo intensamente. El día siguiente siguió lloviendo pero sin intensidad y por la noche dejo de llover, pero en los pueblos del interior llovía ininterrumpidamente desde hacía treinta horas. Lliria, Segorbe, Chelva, Requena y Buñol habían recibido precipitaciones de 500 litros en los últimos dos días. Los ríos Palancia y Mijares en Castellón, el barranco del Carraixet y los ríos Magro y Turia en Valencia estaban creciendo de manera alarmante aun que el periódico Las Provincias anunciaba “El cauce del Turia venía crecido, aunque no de modo alarmante”.

Existía un dispositivo de alarma preventiva  y los pueblos del interior tenían orden de llamar al Gobierno Civil para informar de las crecidas del río que observaban pues ello daba un margen de unas horas para tomar medidas de precaución en Valencia. A las 21’30 h del domingo 13, se recibieron en el Gobierno Civil, llamadas desde Pedralba y Vilamarxant anunciando la crecida del río. A las once de la noche se dio la voz de alarma a la Guardia Civil, Policía, vigilantes y serenos de Valencia para que estuvieran en situación de alerta esa noche.

Hacia las 24 h del lunes 14 de octubre, los troncos flotantes arrastrados por le agua empezaron a taponar los ojos de los puentes. Las alarmas empezaron a sonar y los guardias y vigilantes alertaron a la población. El agua empezó a desbordarse.

Comenzó a llover con furia y el río que crecía de forma amenazante. Al chocar con los pretiles de los puentes el agua hacia olas de mas de un metro de altura El caudal creció más de dos metros y medio.

El agua potable perdió presión y comenzó a manar sucia. La electricidad faltó en la mayoría de los barrios. Los teléfonos se colapsaron. Saltaban las tapas de las alcantarillas y se transformaban en surtidores de agua sucia. Gran parte Valencia quedó bajo el agua y la inundación se extendió desde el centro hasta el mar.

Hacia las 4h. el Turia llegó al máximo, a partir de ahí comenzó a descender. Valencia estaba incomunicada, excepto por una línea telefónica a través de Castellón. Faltaba luz eléctrica en casi todos los barrios y el suministro de agua potable se había interrumpido.

Las carreteras de Madrid, Barcelona y Albacete ofrecían serias dificultades de paso y no había ferrocarriles por el momento. Las escasas líneas de teléfono y telégrafos disponibles habían sido puestas al servicio de las autoridades. Algunos puentes habían desaparecido, junto con parte del pretil de piedra del río y gran parte de la ciudad había sido dañada.

La segunda riada

Pero lo peor aún estaba por llegar. El Gobierno Civil y  el Ayuntamiento sabían hacia la una de la tarde que se produciría una nueva inundación mayor que la primera, Lo aseguraban las informaciones que se recibían de la parte alta del cauce, desde Pedralba hasta Vilamarxant. El río iba mucho más alto que en la noche anterior.

La inundación tardó dos horas en recorrer los últimos treinta kilómetros. Sobre las dos de la tarde comenzó la segunda inundación, que pronto alcanzó 1.90 metros de altura en la calle Blanquerías. A las dos y media de la tarde gran parte del ensanche volvía a estar inundada. Y poco después comenzó a diluviar como pocas veces había sido visto. Más de cien litros por metro cuadrado en apenas media hora.

Según se cuenta, llovió con furia y el agua no permitía ver una fachada desde la fachada contraria. A las tres y media de la tarde el río alcanzó su máxima amplitud inundando de  barrios enteros que habían quedado libres de la primera riada, pues el agua alcanzó metro y medio más que la vez anterior, unos cuatro metros. Personas que se habían refugiado  en casas de una planta perecieron en el interior de su vivienda.

En la casa de mis tíos en la Calle Salamanca la planta primera estaba mas o menos a un metro del suelo pues debajo había un semisótano con ventanas a gras de suelo. Pues en esa planta un piano de cola flotaba por el salón de la casa como un barco a la deriva. Algunas casas no resistieron el embate del agua y se cayeron arrastrando a la muerte a sus habitantes

Curiosamente los únicos puentes que resistieron fueron los cinco puentes clásicos. Se calcula que el caudal del Turia sumado al del Carraixet superó los 6000 metros cúbicos por segundo. La zona inundada alcanzó las 2200 hectáreas.

Hacia las siete de la tarde el agua comenzó a remitir dejando tras de sí muertos, destrucción y montañas de barro.

Ayudas recibidas

La primera ayuda que llegó, en la mañana del 14 de octubre, fue un camión de pan procedente de Alcoi, al que luego se sumaron camiones de Sueca, Torrent, Gandía, Burjassot, La Vila Joiosa, Alzira, Altea y otros muchos, alcanzando un total de 40.000 raciones. Los primeros bomberos del exterior que consiguieron entrar en la ciudad fueron los bomberos de Cartagena, seguidos por los de Alicante, Castellón, Zaragoza, Madrid, Murcia, Barcelona, Teruel y Albacete.

La primera ayuda oficial llegó del buque de la Armada “Sarmiento de Gamboa”, que estaba atracado en el puerto desde el viernes anterior. A él se le sumaron otros seis buques de la armada: los cruceros “Canarias”, “Almirante Cervera”, y “Miguel de Cervantes”; el minador “Vulcano”; y los destructores “Almirante Ferrándiz” y “Lepanto”.

A petición del embajador de EEUU en Madrid, el “Lake Champlain”, un portaaviones estadounidense que navegaba entre Barcelona y Palma de Mallorca, puso rumbo a Valencia donde llegó la mañana del día 16. Los veinte helicópteros que portaba fueron los encargados de distribuir la ayuda.

A lo largo de los siguientes días, semanas y meses fueron llegando alimentos y medicinas del resto del país. El ejército se encargó de arreglar carreteras y restituir puentes. También instaló cien barracones para acoger familias que no tenían dónde dormir. También llegó ayuda de Holanda, Francia, Gran Bretaña, Italia y Portugal.

Poco a poco las donaciones y las recaudaciones solidarias se fueron multiplicando. La ciudad de Argel donó un millón de francos, y también llegó dinero de Estados Unidos, Suecia y Uruguay. En total se recaudaron unos 208 millones de pesetas: unos 120 procedentes de toda España, unos 67 millones en la provincia de Valencia y aproximadamente 20 millones de otros países.

Pero para recibir la ayuda oficial del Estado hubo que esperar hasta 23 de diciembre de 1957, cuando se firmó oficialmente el “Decreto de Adopción de Valencia” con una dotación de 300 millones de pesetas, destinados tanto a la ciudad como al resto de pueblos afectados por la riada.

Valoración de daños

Es difícil valorar de manera fiable el total de los daños producidos por la riada. Oficialmente se contabilizaron 81 muertos, 52 en la ciudad de Valencia y 29 del resto de la provincia. Extraoficialmente se considera que superó el centenar de fallecidos e incluso hay fuentes que aseguran que se alcanzaron los 300 fallecidos.

A mí, mi tío me contó que en el cauce del Turia, acampaban en chabolas una extensa población gitana de la que nunca se tuvo más noticia. Probablemente no aparecen en los censos oficiales de muertos pues por aquella época era tradicional que los gitanos no se inscribieran en los registros oficiales, por lo que su muerte pasó oficialmente desapercibida.

Igualmente me contaron que durante mucho tiempo las redes de los pescadores de esa parte de levante recogían con frecuencia el cuerpo de un cadáver que flotaba en las aguas. Sin embargo si es cierto que vidas humanas hubo menos que las que la inundación hace parecer pues las aguas subían rápido pero mansamente dando tiempo a las personas a ponerse a salvo y en general los edificios soportaron bien la inundación, con lo que los pisos altos ofrecieron un refugio seguro a los habitantes de las viviendas.

Se calcula que unas 800 viviendas fueron destruidas o tuvieron que ser derribadas y otras 300 sufrieron daños parciales. Las pérdidas económicas en la industria, el transporte, la agricultura, etc. tampoco son claras, pero las cifras rondan entre los 3.200 y los 4.400 millones de pesetas.

El agua y llega casi hasta la Plaza del Caudillo centro de la ciudad. Miles de tiendas que estaban en los bajos y con frecuencia con almacenes en los sótanos perdieron sus mercancías pues el agua arrastraba lodo que quemaba los tejidos y estropeaba los motores, mi tío que tenía una tienda de muebles cerca de la Plaza de Toros, salvó su negocio por poco, pues si las aguas suben diez centímetros mas se hubiera inundado es sótano de la tienda con seguridad. La superficie inundada fue de 2.211 hectáreas.

Pasada la riada llegó la “Batalle del Barro”, hubo que sacar de las calles y bajos de las viviendas de unos 11.2 kilómetros cuadrados de superficie  un promedio de 25 centímetros de barro. Cientos de soldados con maquinaria de obras públicas y a pico y pala, fueron arrancando la capa de barro. Se calcula que retiraron 1.131.000 toneladas de barro.

El barro se acumuló en mayor grosor a los lados del cauce del río muy cerca de la casa de mis tíos y mis primos recuerdan como ellos iban a ver el trabajo de los soldados y que de vez en cuando daban con un coche totalmente cubierto de barro, la mayoría de las veces estaban vacíos simplemente aparcados a los lados de la calle pero que también alguna vez se encontraron con coches llenos de gente.

El Plan Sur

Se recupero un plan para evitar que se repitiera la situación en el futuro de 1.946 diseñado por el Ingeniero de Caminos Eustaquio Berriochoa consistente en desviar el Cauce del Turia por el sur de Valencia y colocar las vías en paralelo al nuevo cauce, lo creaba una barrera de vías y agua que cercaba Valencia, por lo que se necesitaba una gran cantidad de grandes puentes que impidieran el estrangulamiento de la ciudad.

Este Obra se consideró en su momento excesivamente cara, pero las pérdidas de la riada hicieron que se reconsiderara la idea. La revisión del proyecto se encargó al Arquitecto Fernando Martínez García-Ordóñez y el ingeniero de Caminos Claudio Gómez Perreta, que acabaron el primer borrador en 1958, con un presupuesto estimado de 5.000 millones de pesetas por lo que el proyecto volvió a entrar en vía muerta, pero en junio de ese año, un nuevo temporal provocó una riada en la desembocadura del rió.

Muchos colectores y acequias seguían cegados por toneladas de barro. Ello provocó que el alcalde Tomás Trénor pronunciara un discurso muy crítico con el gobierno. Fue prohibida la difusión del discurso y algo más tarde fue cesado el alcalde. Pero un mes después de ello, Franco dio la aprobación al Plan Sur.

No obstante se tardo tres años en que el decreto del gobierno se aprobara en las Cortes, fue en 1961 cuando la Solución Sur se convirtió en Ley. Y se tardaron otros cuatro años 1965 en iniciar las obras, que no acabaron hasta 1972.

Con los años el Plan se había ido modificando, incluyendo una renovación de la red de alcantarillado y nuevos puentes sobre el nuevo cauce (por ejemplo, inicialmente estaba previsto que la carretera de Madrid y las vías de FEVE lo cruzaran en vado, con el caos que eso produciría en caso de riada). En 1969 terminó la construcción del nuevo cauce, pero toda la Solución Sur no acabó hasta 1972, con todos sus puentes, vías marginales y accesos ferroviarios. Y precisamente el 18 de junio de 1972, por primera vez una riada llenó el nuevo cauce de orilla a orilla.

Maqueta del Plan Sur.

En junio de 1958 un nuevo temporal provocó una riada en el Marítimo y otros barrios de la ciudad. Muchos colectores y acequias estaban aún cegados por toneladas de barro reseco. Esta situación provocó que el alcalde Tomás Trénor pronunciara un discurso muy crítico con el gobierno por su poca implicación. La difusión del discurso fue prohibida y tiempo más tarde el alcalde fue cesado y sustituido, pero tuvo su efecto. En julio Franco dio su aprobación al Plan Sur y el 28 de ese mes se aprobó por el Consejo de Ministros. Pero entonces vino un nuevo parón, hasta 1961 la Solución Sur no se convirtió en Ley aprobada por las Cortes Españolas. Y no fue hasta febrero de 1965 cuando comenzaron las obras. Con los años el Plan se había ido modificando, incluyendo una renovación de la red de alcantarillado y nuevos puentes sobre el nuevo cauce (por ejemplo, inicialmente estaba previsto que la carretera de Madrid y las vías de FEVE lo cruzaran en vado, con el caos que eso produciría en caso de riada). En 1969 terminó la construcción del nuevo cauce, pero toda la Solución Sur no acabó hasta 1972, quince años después de la riada y termino muy a tiempo pues el 18 j de junio de ese año precisamente una riada llenó el nuevo cauce de orilla a orilla por primera vez.

El coste de la obra ascendió finalmente a 6.067 millones de pesetas, el Estado corrió a cargo del 75%, el Ayuntamiento el 20% y la Diputación el 5% restante. La parte correspondiente al ayuntamiento fue pagada a lo largo de más de 20 años con la aplicación de impuestos especiales en la ciudad.

El más conocido es el recargo de 0.25 pesetas sobre los sellos de correos, pero hay que sumar el recargo de 0.50 sobre los telégrafos, el 25% sobre el consumo de alumbrado, el 100% sobre arbitrios extra, el 10% sobre el arbitrio de la riqueza urbana, el 15% sobre la rústica, el 40% sobre la licencia fiscal, el 3% sobre la estancia en hoteles, el 3% sobre la tarifa del servicio telefónico, el 10% sobre el impuesto de lujo y tasas especiales de aparcamiento y circulación de vehículos.

Apunto de acabar las obras del Plan Sur se decidió el destino del viejo cauce del Turia que por el momento era de propiedad estatal. Se decidió que lo ocupara una autopista de 28 metros de ancho que vertebrara el trafico de toda la ciudad, empalmaría la entrad de la carretera de Madrid con el puerto.

Ese plan dio lugar a muchas protestas, ( Ya el Régimen de Franco no era lo que había sido), y consiguieron que el cauce se convirtiera en una zona verde de la ciudad. Obras publicas cedió su propiedad al ayuntamiento

En  1981 el Ayuntamiento encarga a Ricardo Bofill por 12 millones de pesetas el plan urbanístico del viejo cauce. El proyecto fue presentado en 1982 y su realización se ha alargado hasta la actualidad, pues queda pendiente la conexión del ahora llamado Jardín del Turia con el Puerto y el mar.

¿Puede volver a ocurrir otra riada?

La Confederación Hidrográfica del Júcar considera que la capacidad del nuevo cauce es de 4000 m3/s. El caudal de la riada de 1957 fue de unos 3500 m3/s, pero se cree que tuvo picos de hasta 4200 m3/s. El cauce es por tanto un poco ajustado Por ello se han tomado medidas como la de prohibir grandes edificaciones en el antiguo cauce del río o seguir construyendo los puentes necesarios para cruzarlo, por si llegado el caso las aguas volvieran a su cauce natural, sin embargo poco a poco estas normas se relajan y aparecen construcciones que entorpecerán el paso del agua si se desborda el nuevo cauce, y la historia se repite, si antes acampaban con conocimiento de las autoridades gitanos mas o menos nómadas, hoy por un motivo o por otro son chiringuitos y negocietes de todo tipo los que proliferan en el cauce.

¿Qué pasará en la siguiente gran riada? – La historia nos demuestra una cosa, que nunca aprendemos de la historia.

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1 marzo 2011 - Posted by | General

4 comentarios »

  1. Es impresionante volver a ver esas imagenes, casi lo habia olvidado.
    Parece que fué ayer, y yó tenia 17 recien cumplidos; entonces no corrian tanto las noticias verdad?

    Comentario por colokasia | 1 marzo 2011 | Responder

    • Corrían muy poco yp he visitado el ABC de esos días y el esfuerzo por quitar importancia al asunto es impresionante. Estoy por escribir un post sobre ello.

      Comentario por felixmaocho | 1 marzo 2011 | Responder

  2. Felix has hecho un trabajo MUY BUENO!!
    Así es Valencia, mi padre vivió una riada cuando hacia el servicio militar en Valencia le pilló por la calle y se salvo por que unos amigos le tiraron una cuerda con la que le subieron hasta unas ventanas del cuartel.
    Yo vivi la de Tous. Aqui llego gente de Alzira, nos dejaron a sus hijos, que se quedaron hasta que sus casas estuvieron habitables y tuvieron una mínima normalidad.
    Vivo muy lejos y ni por asomo llego a afectarme, mi casa se lleno de amigos de Xativa de los barrios que evacuaron y sentí mucho miedo y pena de pensar que podían perderlo todo, se les veía tan indefensos y con tanto miedo que no quiero ni recordarlo…..

    Comentario por EMPAR | 3 marzo 2011 | Responder

    • Pues se “jartaría” de retirar barro, la gran mayoría del barro la sacaron a pico y pala los soldados.

      Comentario por felixmaocho | 3 marzo 2011 | Responder


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