Felix Maocho

Para quien le interese lo que a nosotros nos interesa

Arte Popular – El amor a la música de la comunidad valenciana

centro culturalSi algo caracteriza al antiguo Reino de Valencia, es el amor de sus gentes por la música. Es raro el pueblo que no tiene su propia banda de música y abundan los pueblos que no tiene una, sino varias bandas.

Una fiesta popular como, oestas de San Juan, Moros y Cristianos o las Fallas exigen que cada “filae”, “casal”,  o cualquier otro término que indique agrupación o peña, necesita su propia banda para desfilar, y claro está, las muy grandes y económicamente poderosas, pueden contratar una banda. pero las pequeñas, tiene que montar ellas mismas sus propia banda a partir de la participación de los propios socios.

No se si este ha sido el motor o la consecuencia del por qué, en aquella zona, es casi obligado que cualquier niño acuda a clases de música y que después muchos de ellos se queden participando como músicos de una banda. Antiguamente, cuando era habitual que los niños abandonaban las escuelas para trabajar en el campo o como aprendices en talleres artesanos, era corriente encontrar personas que no sabían leer y escribir y en cambio sabían leer partituras musicales, porque en la banda de música les habían enseñado solfeo.

Hoy que las cosas han cambiado y ya es muy raro el que nadie no acabe sin estudios, continúa la tradición musical heredada de sus mayores y los jóvenes sin deistinción de sexo siguen incorporandose  a las distintas bandas de música, y a actividades relacionadas estrechamente con el mundo de la música como son los coros o la danza, lo cual tiene como consecuencia que pequeños ayuntamientos, tengan buenas escuelas de música, auditorios y otros centros de formación musical, que no es fácil de encontrar en pueblos equivalentes en población y riqueza, fuera de la comunidad valenciana.

 Este verano he tenido la ocasión de asistir a dos espectáculos sorprendentes, uno fue la representación en el auditorio de Altéa de nada menos que la ópera Carmina Burana dada por la Societat Filharmonicà Altranense y posteriormente en Alicante escuchar la zarzuela “La del Soto del Parral” montada por la Agrupación Lirica del Centro Excursionista Eldense

carmina buranaLa representación de “Carmina Burana” en Altea, organizada por la Societat Filarmónica Alteanense , reforzada con el Orfeó Valencia Navarro Reverter y en Ballet de Inma Cortés, fue para mí, que no soy en absoluto melómano, me pareció francamente buena. Una buena orquesta, un buen coro, magníficos los solos de la soprano y el barítono, y de buena factura el cuerpo de baile, así como el vestuario, iluminación y otros elementos teatrales.

Claro está, que el decorado y vestuario no alcanzaba ni de lejos la calidad y sobre todo la riqueza que puede tener una ópera dada en el Liceo de Barcelona o en el Teatro de la Opera de Madrid, pero no lo es menos, que en cambio la entrada era gratuita y las subvenciones, salían fundamentalmente de arcas municipales de un pequeño pueblo como es Altea y no de fondos estatales.

Puesto a criticar algo podían haber mejorado unos videos que se proyectaron durante la representación, no porque técnicamente dejaran de desear, algo que es disculpable entre amateur sde escaso medios, sino por ser a mi juicio pretenciosos y un poquitín horteras, algo que los grupos de aficionados pueden superar ejercitando mayor  sensibilidad y algo de autocensura.

Repito que yo no soy un melómano por tanto solo doy la impresión de un simple oyente, a mi me la cantata me sonó bien, salvo quizá que la percusión de los timbales, que quizá sonaba excesivamente alta en relación al resto de la orquesta, también se notaba un poco la necesidad, lógica por otra parte de dar papel a todos los componentes de la institución, hubo una participación de la voces infantiles en el escenario y de los aprendices de valet por los pasillos del teatro que se veían un poco metidas con calzador y el foso rebosaba con la abundantísima orquesta. A ojo de buen cubero a pesar de estar lleno el auditorio municipal diría que hubo tantos participantes en el espectáculo como audiencia. Pese alguno aspectos susceptibles de mejora,, en conjunto el espectáculo ofrecido, fue de un nivel inesperadamente alto, para tratarse de grupos de aficionados.

Me acompaño en la audición una amiga catedrático de instituto, que además tiene acabada la carrera de piano y es una gran melómana y habitual a los conciertos. Ella consideró que había habido dos fallos, el primero que el coro entraban un poquito tarde, lo que achacó que al ser un texto en latín, los componentes estaban mas atento a la partitura, que al director de orquesta. La otra crítica se derivaba del echo que la orquesta provenía de una banda de música, por lo que a su juicio, tiene exceso de instrumentos de viento, clarinetes, obóes,  fagots, etc., mientras que se aprecia la falta de instrumentos de cuerda, violines, violas y contrabajos, lo que genera un sonido excesivamente metálico.

 A mi juicio este es consecuencia que querer, yo creo que acertadamente, dar participación en el espectáculo a todo aquel cuyo nivel artístico lo permite, independientemente de si su participación es necesaria o no al evento. A pesar que con ello se resienta un poco el espectáculo, comprendo que se de paso a la ejecución de la obra, a todos los que a lo largo del curso se han esforzado en la actividad musical. Hemos de comprender que lo que veíamos de forma gratuita, mas que un espectáculo, que lo fue, era sobre todo el premio final a todo un grupo que ha tenido una callada labor de formación musical a lo largo de la temporada,

zaruela Alicante 2Respecto a la zarzuela “La del Soto del Parral”, representada al aire libre en un jardín “Lucentun” entre los restos arqueológicos de los primeros asentamientos de Alicante,  era solamente uno de los espectáculos musicales programados por la Diputación de Alicante que comprendía Teatro clásico, conciertos de música popular, danza y zarzuela.

Mientras que el resto de los espectáculos eran dados por compañías profesionales, las zarzuelas se encomendó a agrupaciones de aficionados de la región, con lo que se vuelve a resaltar no solo la afición de los levantinos a la música, sino el cuidado que de esta afición ponen los ayuntamientos de la zona. Participaron en esta ocasión la Coral Crevillentina con “La Revoltosa”, la Coral Ilicitana con “Los Gavilanes”. la Peña Lírica Alicantina con “La Zarzuela del Maestro Chapí” y por último  la Agrupación Lírica del Centro Excursionista Eldense con “La del Soto del Parral”, única representación a la que yo asistí.

 A una velada amena y divertida, en la que el público acompañó con su canturreo  en las oberturas de los conocidos coros, acompañó un tiempo con una temperatura exquisita, por lo que la noche no pudo ser más placentera. Nuevamente vimos una orquesta y coro muy dignos, con unas voces protagonistas muy cuidadas. En este caso no me acompaño nadie del que me fíe como crítico musical, por lo que solo tendrán mi modesta apreciación personal.

Nuevamente volvimos a ver tanto en el foso, como en el coro, una riqueza de participación que quienes vamos normalmente espectáculos de pago echamos siempre de menos. Considero que la representacion  tuvo un muy buen nivel, con unas voces protagonistas de voz potente y cálida, y un corro muy armonioso. Desgraciadamente el sonido aparecido algo distorsionada por una pobre megafonía, imprescindible para poder oír cantar en un lugar  abierto carente calidad acústica. 

Curiosamente obras que hoy exijan un gran elenco, solo pueden admirarse hoy realizadas por compañías de aficionados, de forma gratuita o casi gratuitas, pues un espectáculo de esta naturaleza solo se podría dar con profesionales mediante generosísimas subvenciones. Gracias a estas compañías se puede asistir fuera de los grandes “circuitos de la cultura” a óperas, zarzuelas, y grandes obras de teatro clásico.

 Por ello que creo que las Diputaciones, como en este caso la de Alicante, deben de alguna forma ayudar y promover la aparición de agrupaciones artísticas de aficionados, quizá sea suficiente sufragar el pago de los profesionales imprescindibles par cubrir los puestos de directores musicales y artísticos del grupo, pues del resto de los gastos se encargan los propios socios. Con eso y establecer un circuito de locales donde de una forma u otra se puedan celebrar estos eventos, puede llevarse Cultura con mayúscula a los lugares más recónditos, aprovechando las fiestas patronales o semanas culturales que organicen los ayuntamientos de esos lugares.

Otro aspecto que me llamó la atención del coro de la zarzuela, era la edad de sus componentes, la mayoría habían cumplida largamente los cuarenta años. El arte en cualquiera de sus facetas es una actividad adecuada para las cada vez más extensas áreas de población de la envejecida ciudadanía española y puede ser la participación en agrupaciones culturales de cualquier tipo, lírica, teatral o de danzas regionales, la que mantenga estas actividades culturales que necesitan la participación de un grupo y quienes puedan  dignamente representar fuera de los circuitos comerciales estos espectáculos, con lo que esas personas aparte de tener una actividad lúdica, crean un reservorio cultural para toda la población.

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30 septiembre 2009 - Posted by | Arte popular, Música

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