Felix Maocho

Para quien le interese lo que a nosotros nos interesa

Huerto familiar – El fracaso de la agricultura orgánica

 

Hace unos 30 años nace un concepto nuevo, la agricultura orgánica, que tenía un objetivo primordial suministrar alimentos libres de contaminación de productos químicos.

Este concepto poco a poco se fue abriendo espacio en el mercado, hasta que recientemente está a punto de alcanzar su límite, debido a que los altos costes de producción, abren un foso de tal magnitud entre los productos de la agricultura moderna y la ecológica, que frustran cualquier posibilidad de ampliar su mercado.

Ante esta realidad, muchos de los expertos opinan que en gran parte, esta diferencia de precio es debida a la ignorancia de quienes desarrollaron y promocionaron la idea original.

Las normas adoptadas para calificar un producto como ecológico, no fueron realistas y convirtieron su agricultura en una utopía, cara y elitista.

Utopía, porque no hay cantidades suficientes de abonos orgánicos todo el mundo, para abastecer ni siquiera en parte, las necesidades del nitrógeno requerido por la agricultura imprescindible para alimentar mínimamente la población. Es cara, porque obliga al uso de fertilizantes orgánicos que resultan, muy caros y difíciles de aplicar, lo que encarece los productos hasta ponerlos fuera del umbral de lo que puede soportar el mercado. Estas condiciones hacen tener un mercado terriblemente elitista, pues solamente personas con un gran poder adquisitivo pueden adquirir estos productos de forma habitual.  

Considerando acertada la idea de tratar de asegurar la llegada al mercado de alimentos libres de contaminantes químicos Originado en la totalidad de los casos,  por el uso de peligrosos pesticidas,  que en muchos casos están siendo usados sin un control riguroso.

Pero esta prevención a productos fitosanitarios clorados y fosforados, se ha extendido absurdamente al uso de cualquier sustancia química producida en una fábrica,  inclidos los abonos inorgánicos, cuando todos sabemos que las plantas, solo pueden absorber en la forma de sales inorgánicas, los componentes que precisan para su desarrollo, independientemente que estas sales inorgánicas procedan de la degradacion de restos de origen orgánico o de síntesis química.

En vista de ello, lo sensato hubiera sido controlar y prohibir en la agricultura orgánica el uso de productos fitosanitarios, como ahora se está haciendo, pero no el uso de abonos inorgánicos, que en cualquier caso, incluso aunque se realicen excesos en su uso, pueden dar lugar a contaminaciones freáticas locales de los niveles freaáticos, pero nunca darán lugar a alimentos contaminados, pues la superabundancia de minerales no es absorbida por las plantas, y recordemos, que el llevar al mercado alimentos libres de cualquier contaminación es el objetivo de la agricultura orgánica y no otra cosa.

 Fueron posturas maximalistas poco meditadas y algo infantiles de los activistas ecológicos, las que llevaron a una reglamentación terriblemente rigurosa, que ha prohibido indiscriminadamente toda clase de insumos agrícolas, excepto aquellos de origen natural. Prohibieron con ello tanto a los fertilizantes como a los insecticidas, como si ambas cosas fueran iguales.

Pueden cultivarse productos del huerto a precios aceptables por el mercado, si solo se prohibe el uso de fitosanitarios como pesticidas químicos. Aun siendo menos efectivos, existen alternativas, como el uso de insectos benéficos y otros organismos, así cono el uso de fungicidas naturales y otros productos de procedencia biológica que puede combatir a las plagas sin necesidad de utilizar pesticidas químicos.

Son técnicas respetuosas con la naturaleza que poco a poco están mejorando y ya han alcanzado un alto grado de madurez. En cambio la sustitución al 100% del abonado inorgánico por abono orgánico es económicamente insostenible y fisicamente imposible de llevar a la práctica si la agricultura orgánica se generalizasa.

Quizá hiciera falta otra legislación menos restrictiva, que permitiera como lo hace la legislación de alimentos ecológicos, poner en el mercado a precios razonables alimentos, que con toda garantía aseguren que carecen de cualquier resto de contaminación química, pero que han sido cubiertas, al menos en una parte sustancial de sus necesidades, con abonos de procedencia inorgánica.

 Si ello fuera así, probablemente lleguemos a ver que una parte sustancial de los alimentos existentes en el mercado serían amparados por esta legislación más flexible, pues los consumidores podrían entonces elegir productos que a precios razonables competían con los alimentos que llegan al mercado sin más control que los que quieran y sepa ponerse a sí mismo el cosechero.

El consu,idor tendría asi tres tipos de productos los libres, los controlados y los ecológicos, y en función de sus, preferencias y su poder económico podría elegir entre unos u otros 

 Para mat yor informacion Horticon  – El desafortunado fracaso de la agricultura orgánica
Javier Castellanos

indice

 

28 agosto 2009 - Posted by | Horticultura | ,

15 comentarios »

  1. Otra forma de abaratar el coste final del producto ecológico sin tener que recurrir a abonos sintéticos puede ser evitando intermediarios innecesarios.
    Por ejemplo, en Alicante está funcionando desde hace 2 años la asociación Mercatremol que compra al por mayor directamente a productores y proveedores, a ser posible de la zona, y revende a sus asociados directamente a precio de coste.Los precios obtenidos suelen ser entre la mitad y la cuarta parte de los que se consiguen en tiendas de productos ecológicos.
    Para más información: http://www.mercatremol.org

    Comentario por Pablo | 5 septiembre 2009 | Responder

  2. Si por supuesto, una tienda suele tener un margen de un 30% que se pueden ahorrar comprando directamente a los mayoristas, pero eso suele suponer otros tipos de gastos y molestias, alguien tiene que llevar tu la contabilidad con cada proveedor, y las compras de los socios, se necesita un almacén donde recibir la mercancía y proceder al reparto, hay alguien que tiene que estar en el almecén para atender a los camiones que traen la mercancía de los proveedores, etc. etc.

    Claro está, que si eso lo hacen voluntarios y se consigue el almacén gratis, toda la gente paga sin problemas, se puede conseguirse un ahorro importante, pero eso supone no pagar una serie de servicios que hacen los voluntarios.

    Podemos llamar intermediarios a la cadena de distribución y acusarlos de especuladores, pero la realidad es que hace un servicio, que si es retribuido cuesta mucho dinero y que generalmente preferimos pagar que hacer, por eso existen las tiendas al por menos.

    La solución que tu das es aplicable a cualquier mercancía que compres a una tienda y se han intentado hacer cooperativas de compra pero casi todas han acabado en un fracaso. En Internet se hizo una cosa parecida, creo que se llamaba Frog o algo así, duró poco tiempo. Para alimentos ecológicos hay varias pero no tengo ni idea si funcionan o no. Dejo las direcciones que conozco.

    http://www.elbisaltico.es
    http://www.cestasdelcampoacasa.blogspot.com
    http://www.biofrutal.com

    y fracasó

    Comentario por felixmaocho | 5 septiembre 2009 | Responder

  3. […] orgánica de Javier Castellanos a la que accedí a través de esta otra en el blog de Félix Maocho El fracaso de la agricultura ecológica. No puedo estar más en desacuerdo con los razonamientos que se señalan hacia el supuesto fracaso […]

    Pingback por Zentolos » Blog Archive » El falso fracaso de la agricultura ecológica | 22 septiembre 2009 | Responder

  4. He tardado en responder por que mi respuesta es muy larga y me ha costado bastante escribirla. Sabes que toco el tema de agricultura en mi blog, finalmente me pareció interesante y esta respuesta la he publicado como anotación en el blog. En la siguiente dirección El falso fracaso de la agricultura ecológica, espero que no te moleste.

    No puedo estar más en desacuerdo con los razonamientos que se señalan hacia el supuesto fracaso de la agricultura ecológica, e intentaré dar mi visión al respecto de alguno de esos puntos ya que son argumentos utilizados frecuentemente.

    En primer lugar no comprendo cuál es el objetivo de estos ataques, en mucho casos furibundos y con pocos argumentos, que provienen de ciertos grupos de presión, algunos de los cuales están vinculados a la industria de la biotecnología. Siempre me ha sorprendido, por ejemplo, que los defensores de los transgénicos ataquen este tipo de agricultura.

    La agricultura ecológica no es una simple aplicación de unos principios y prohibiciones, conlleva también una forma de ver la vida que queda recogida formalmente en una disciplina científica que se denomina agroecología. Como su nombre indica, la agroecología pretende estudiar el fenómeno agrícola en su conjunto, desde el punto de vista ecológico, no confundir con el punto de vista ecologista, la ecología es una rama de la Biología que estudia los ecosistemas, es decir, estudia los seres vivos, sus relaciones, su diversidad, las interacciones entre ellos y con el ambiente, el medio físico y, sorprendentemente, incluye al ser humano y las variables sociales, económicas y medioambientales; el enfoque agroecológico considera a los ecosistemas agrícolas como las unidades fundamentales de estudio. En este sentido, la agricultura clásica busca la explotación de los recursos, la maximización de los beneficios, la atomización del cultivo como un ente productor aislado; por el contrario, la agroecología estudia cómo cambiar ese paradigma para hacer una agricultura holística y multisistémica donde todo está relacionado. La agricultura no puede estar separada de los bosques que la rodean, de los animales que viven en sus cercanías, del componente humano (social, económico, cultural), la agricultura debe estar integrada en el todo.
    El principal argumento esgrimido por Javier Castellanos es que la agricultura ecológica está basada en planteamientos equivocados desde el inicio, siendo el principal, la prohibición del uso de abonos químicos de síntesis. Esto acarrea una serie de lastres que hacen que la agricultura ecológica sea una panacea, cara y elitista.
    Intentaré rebatir estos argumentos:

    · La agricultura ecológica es una panacea, es una utopía.
    Según Castellanos “ni en todo el mundo, hay cantidades suficientes de abonos orgánicos para abastecer ni siquiera una parte del nitrógeno requerido por la agricultura“. Esta es la típica visión de la agricultura como un sistema independiente, alejado de otros sistemas, en el que lo que interesa es alimentar a cada planta como si estuviese en un medio aislado. La visión agroecológica es clara, integremos la agricultura en otros sistemas. Simplemente como ejemplo, ¿cuántas toneladas de residuos orgánicos se generan al día en las explotaciones ganaderas? ¿cuántas miles de toneladas de residuos orgánicos generamos cada día en nuestros hogares? Simplemente, debemos provocar un cambio de paradigma: algo que ahora llamamos basura, que en la mayoría de los lugares se entierra o se incinera, podría ser una fuente casi inagotable de materia orgánica; integremos la agricultura en los sistemas de reciclaje; la basura como materia prima; veamos la materia orgánica en sus diferentes estados como un todo. Desconozco si esa materia orgánica sería suficiente para abastecer a toda la agricultura, pero seguro que nos ahorraríamos toneladas de abonos químicos.
    Lo que no es una panacea son los abonos químicos, su uso indiscriminado provoca que el suelo pierda su estructura, pierda incluso su nombre y simplemente sea tierra que sirve de sostén a las plantas, carente de vida. ¿Cuántas hectáreas han sido abandonadas por la agricultura clásica por que ya non dan más de sí, aunque apliquemos más y más abonos? ¿cuántas hectáreas de tierras de labradío se han convertido en desiertos funcionales?
    La utopía describe una comunidad o una sociedad idealizada, mejor que la que nos ha tocado vivir. Que la agricultura ecológica busque la utopía de un mundo mejor nunca debería ser un defecto, ¿qué sería de un mundo sin utopías?
    · La agricultura ecológica es cara.
    “Porque prohíbe el uso de los inocuos fertilizantes inorgánicos y obliga a los agricultores a usar fuentes orgánicas que, en la práctica son muy caros, difíciles de aplicar y cuyo uso no es rentable para los agricultores“.
    El encabezado es cierto, los productos de la agricultura ecológica son más caros que la agricultura clásica. Sin embargo las razones son diversas, y la principal no es la carestía de la materia orgánica.
    Es más cara por que el agricultor ecológico recibe más dinero por su producto, no se encuentra sobreexplotado por las distribuidoras y comercializadoras de los alimentos que pagan precios ridículos en origen para poder mantener sus estratosféricos beneficios y unos precios relativamente bajos para el consumidor. Como decía, la agroecología también tiene en cuenta el factor humano, y en este caso se busca la plusvalía en el agricultor no en el intermediario. Los canales actuales de distribución son diferentes al producto convencional. Sin embargo, en los próximos años creo que este factor cambiará, y a la larga el productor ecológico se verá involucrado en el mismo sistema explotador que el agricultor convencional.
    Otro factor que incrementa el precio es la menor producción y mayor esfuerzo laboral de las explotaciones ecológicas. Este menor rendimiento obliga a aumentar los precios para compensar la diferencia. Sin embargo, lo producido presenta una mayor calidad que lo producido en agricultura convencional.
    Desde un punto de vista global, la agricultura convencional resulta mucho más cara para la sociedad en general, pues habría que incluir los gastos medioambientales que este tipo de prácticas provoca: salinización de los suelos, desertificación, aumento de la erosión, contaminación en la síntesis de los abonos químicos, el abandono del rural ante la presión de un sistema de producción altamente competitivo, los millones de euros en subvencionar la agricultura…
    · La agricultura ecológica es elitista.
    Este argumento no puede faltar nunca. Es el típico argumento repetido hasta la saciedad que acaba por creerse. Está en la misma línea de “el cazador es el que de verdad se preocupa por el medioambiente”, o “el toro no sufre porque es un animal bravo”…
    Es un argumento que intenta levantar una barrera invisible entre consumidores, estableciendo una categoría despectiva, cuando precisamente los consumidores de productos ecológicos suelen ser consumidores responsables, interesados en la procedencia del producto, en la forma de elaboración, etc. Para mí es elitista comer caviar, beber champán francés de 100€ la botella, cenar en un restaurante exclusivo de lujo, o conducir un Mercedes de 50.000€, la agricultura ecológica no es elitista.
    Admito que llevar una vida exclusivamente basada en el consumo de productos ecológicos es prohibitiva (nada que ver con elitista), sin embargo, eso no implica que podamos incluir numerosos productos ecológicos en nuestra cesta de la compra. De la misma manera que sabemos que hay automóviles que tienen diferentes calidades y por tanto diferentes precios, los productos de agricultura ecológica tienen una mayor calidad y un mayor valor añadido que hay que pagar.

    Para acabar estas reflexiones, Javier Castellanos, elogia el hecho de reducir la carga de fitosanitarios y se pregunta qué tan lejos hubiéramos llegado, si hace 20 años la agricultura orgánica hubiera promovido una agricultura libre de pesticidas químicos, en lugar de satanizar a los fertilizantes“. Sinceramente no entiendo a qué se refiere, la agricultura ecológica desde hace mucho más de 20 años ha promovido la agricultura libre de pesticidas. Da la impresión de que el señor Castellanos abogue por una especie de híbrido entre la agricultura ecológica y la convencional, una agricultura que permita un uso más racional de pesticidas y abonos químicos, pero eso ya existe y se denomina agricultura integrada, que tiene su propio consejo regulador y sus propios logotipos, eso ya está inventado.

    Muchas gracias Félix, por permitir este debate.
    Saludos.

    Comentario por Lughnasad | 22 septiembre 2009 | Responder

    • En primer ligar y ante todo no solo no me molesta que demuestres tu descuerdo con mi opinión, sino que agradezco que te hayas tomado el trabajo de responder detalladamente a ella.

      Quiero aclarar, no solo a ti, sino a mis lectores, que estoy jubilado y mi profesión principal fue la informática y que solo en mi juventud, estuve relacionado con la agricultura como labrador de fincas de herencia familiar, asunto con el que acabé hace más de 35 años cuando decidimos vender las tierras.

      Lo digo para que quede claro que no tengo ningún interés en la industria fitosanitaria, agrícola a biotecnológica, aunque si mucho respeto por los labradores y ganaderos, pues conozco lo sacrificado y frustrante que puede ser su profesión. Por contra tengo un hijo, que a veces interviene aquí con el nombre de Maocho, que participa en un huerto ecológico comunitario y que, lógicamente, también discrepa en este punto de mis opiniones.

      Lamento que consideres ataques a la agricultura orgánica mi escrito, pues yo coincido en muchos puntos con los principios de la agricultura orgánica y más aún aplicados a huertos familiares donde el objetivo principal no es el económico.

      Según tu dice ”La agricultura ecológica “…. es….”una forma de ver la vida” y yo aceptaría que es la correcta si me explicaran como podeos dar de comer con ella a 6.000 millones de personas, o en su defecto como hacemos, de la noche a la mañana, para reducir esa población a la sexta parte o quizá solo a unos cientos de millones que pueden comer siguiendo esos principios.

      Es por ello que más que ecología debería llamarse egología, pues si es cierto que quien quiera, (y tenga dinero para ello), puede seguir esos principios dentro de una gran comunidad que no los respete, igual que puede hacer fuego con leña de los bosques. Pero lo que unos pocos pueden darse el lujo de hacer, latotalidad de la población no podrá hacerlo nunca.

      Como te he dicho he sido agricultor y en un pueblo que no había recogida de basuras, todo absolutamente todo, basura doméstica, paja trillada, basura de los establos de mulas cerdos y gallinas iba a parar a un estercolero donde se transformaba en basura y se devolvia a los campos. Pues puedo asegurarte que esa producción de basura, ,as la procedente de un rebaño de obejas que cada noche dormía en un sitio diferente de una finca, era insuficiente para abonar unas tierras que labradas con mulas no era en absoluto esquilmada en las cantidades que se hace ahora.

      Un huerto ecológico sobrevive porque se hacen aportaciones de basura orgánica desproporcionadas, como digo en mi escrito se viste un santo desnudando otro, y eso es posible cuando el huerto ecológico es la excepción y no la regla. Ha bastado que se hayan extendido un mínimo, como ya ocurre hoy, para que sus principios salten y quien se dedique a ello como legítimo negocio y no como hobby clame por el cambio de principios.

      Es cierto que la agricultura provoca a veces la salinización del suelo, la zona del Eufrates y Tigris, donde la Bibilia coloca el Eden, resultó salinizada y desertizada, por culpa de un regadío mal efectuado, pero eso se hizo sin ayuda de productos fitosanitarios ni abonos minerales sino con una agricultura que posiblemente seguía las normas ecológicas. La agricultura por el hecho de empeñarse en obtener un solo tipo de plantas en una parcela es antiecológica por naturaleza.

      Comentario por felixmaocho | 24 septiembre 2009 | Responder

  5. En primer lugar, es un detalle que agradezcas este tipo de comentarios. Estoy un poco cansado de que en muchos blogs cuando se discrepa abiertamente, te machacan sin piedad.
    Considero más ataque la postura original del sr. Castellanos, tú simplemente haces eco de sus palabras, no te consideres atacado, no era mi intención.
    Está claro que tenemos diferentes puntos de vista y los respeto profundamente, pero como buen gallego te contestaré con otra pregunta, ¿acaso la agricultura no ecológica da de comer a 6000 millones de personas? La respuesta es no. Y es no, por que el objetivo actual de la agricultura no es alimentar a la población mundial, si no que unos pocos obtengan el máximo beneficio posible, es un negocio puro y duro. En ese sentido es mucho más humana la agricultura ecológica.
    En fin, que no nos pondremos de acuerdo, lo cual ni es mi intención ni creo que sea bueno: bendita diversidad.
    Saludos.

    Comentario por Lughnasad | 25 septiembre 2009 | Responder

    • Sabía que este tema iba a ser polémico. No creo exagerado opinar que es puro maximalista prohibir el uso de abonos minerales en la agricultura ecológica, cuando esta demostrado científicamente que las plantas absorben sales minerales, y que las sales minerales, venidas de la descomposicion de restos orgánicos o procedentes de la industria no se diferencian absolutamente en nada.

      Por otra parte, me parece erroneo afirmar que el objetico de la industria alimenticia sea enriquecer a unos pocos, cuando con toda sseguridad en el campo trabaja, por lo menos, 1/3 de la humanidad y no precisamente la parte más rica y gracias a su incansable trabajo se evitan las hambrunas en el mundo, salvo problemas puntuales, más causada por las guerras y y otros desastres sociales, que por fallos en el trabjo de los labradores.

      Sigo opinando, que es licito que quien quiera, (y pueda pagarlo), se alimente de forma absolutamente natural, como puede igualmente vestirse o curarse con derivados de plantas y animales. No obstante el poder hacerlo es posible, porque solo lo hace una escasísima minoría.

      Si cuando nos duele la cabeza, acudieramos todos a curarnos con cocimientos de corteza de sauce, no quedaría un sauce con corteza en el mundo, la mayoría tendremos por fuerza que curarnos con Aspirinas aunque sea un procedimiento menos natural. Igualmete unos pocos pueden tomar verduras que utilicen estiercol de oveja para crecer, pero es porque miles las toman abonadas con nitrato potásico o no habría estiercol suficiente.

      Comentario por felixmaocho | 25 septiembre 2009 | Responder

  6. Cuando hablaba de unos pocos no me refería a los agricultores. Los agricultores y ganaderos del mundo son para mi, auténticos héroes. Me refería a esos pocos que multiplican por 100 o más veces el valor del producto desde que sale de la tierra hasta que llega hasta tu plato.
    En cuanto a la necesidad de abonos químicos es así ahora. Hace 20 años también contaban los ingenieros, tan volubles a recomendaciones empresariales, que era imposible cultivar sin pesticidas. Si fuésemos capaces de integrar todos los sitemas de producción, consumo y reciclaje, creo que la falta de materia orgánica no sería tan problemática. Evidentemente, eso supone un cambio de paradigma, un cambio radical en cómo actuamos con el mundo y con nosotros. Miles de toneladas de materia orgánica no sería incinerada por motivos mercantilistas de unas pocas empresas eléctricas, ni enterrada para que no se vea en superficie.
    Tampoco creas que estoy en contra de los avances científicos, me gano la vida como tal, así que no voy a tirar piedras contra mi propio tejado, pero hay avances y avances, y no todos son buenos ni todos son malos.
    Saludos.

    Comentario por Lughnasad | 25 septiembre 2009 | Responder

    • Me refería a esos pocos que multiplican por 100 o más veces el valor del producto desde que sale de la tierra hasta que llega hasta tu plato

      Otro tópico, si fuera así los propios agricultores abrirían supermercados, pues no son tontos e igual que tienen cooperativas almacenistas pondrían tiendas al público.

      Indudablemente, la larga cadena de intermediarios necesarios para colocar una patata desde la tierra de cultivo a la mesa tiene ganancias, y algunas son mas grandes que las del agricultor. Esta cadena de distribución es necesaria como lo es para distribuir productos no alimentarios como ropa o televisores y sus márgenes en todos los casos son parecidos.

      Muestra de que es necesaria, es que las compras directas a agricultores a través de Internet no cuesta menos que en la tienda haz la prueba si quieres.

      Pero la patata que llega a tu mesa no es sino una de las 100 que por diversos motivos se quedan en el camino. Si tu tiene tu propio huerto, verás que de cualquier cosecha, por ejemplo de una de patatas, salen múltiples ejemplares pequeños con defectos, picaduras, golpes, deformes, manchas etc.

      Tu como yo, quitarás una porción de la patata y te comerás el resto. Sin embargo, los clientes de un supermercado no lo hacen, así que por el camino, esos frutos deformes desaparecen y solo llegan los perfectos. Claro está el que compra un patata perfecta, está pagando las perfectas y las imperfectas que quedaron por el camino.

      Si además llega un chef y la guisa, cuando tu te la comes estas pagando el sueldo del chef, del camarero, el alquiler del local, la calefacción y los impuestos no solo el maldita patata.

      Pero llamar especuladores a todos que de una forma un otra con mas o menos beneficio han sacado dinero de la patata, me parece absolutamente demagógico.

      Comentario por felixmaocho | 26 septiembre 2009 | Responder

  7. Conozcan el trabajo de Masanobu Fukuoka. Llego a superar en produccion de arroz a las tierras de los agricultores mas tecnificados en Japon. Masanobu Fukuoka es, sin dudas, una de las figuras claves en la agricultura alternativa mun­dial.

    Le llaman “El cultivo natural”. Unos de sus libros “la revolucion de un rastrojo”. Su sistema no labra la tierra ni utiliza compost preparado. El suelo de sus campos no ha sido arado por cinco décadas y sin embargo sus rindes son inmejorables.

    Su método agrícola requiere menos trabajo que cualquier otro. No crea polución y no requiere la utilización de combustibles fósiles ni agro-quimicos.

    he aqui un paradigma.

    Comentario por Ferso | 1 febrero 2010 | Responder

    • Conozco perfectamente el trabajo de Fukuoka, en estas mismas páginas he hablado de él https://felixmaocho.wordpress.com/2009/01/18/huerto-familiar-metodo-de-cultivo-de-fukuoka/

      Si bien estoy de acuerdo con parte de sus enseñanzas, ello no se extiende a todo lo que mantiene. Por ejemplo es evidente que si ni se podan los frutales, su rendimiento baja tanto en calidad como en peso. Es una prueba que está al alcance de cualquiera realizarla, basta s estudiar la produccion de un árbol frutal abandonado.

      Dicho esto, no quita que hay en su teoría hallazgos muy importantes y de utilidad práctica, como sus famosas bolas para recuperar campos baldíos, que no solo deben divulgados sino continuados y mejorados experimentalmente.

      Y volviendo al tema. En este post no se trata de estudiar si la postura de Fukuoka es utópica, o practica a escala de alimentar a la población, sino si las normas adoptadas para calificar un producto como ecológico, convirtieron su agricultura en una utopía, cara y elitista.

      Basta darse una vuelta por los mercados, para comparar los precios de los productos calificados como ecológicos, con los productos que no contienen esa denominación, para darse cuenta que hay algo que no funciona como debiera.
      Todos deseamos alimentos sanos, pero igualmente todo tiene un precio.

      Comentario por felixmaocho | 1 febrero 2010 | Responder

  8. A mi me gustaría comentar que el único objetivo de la agricultura ecológica no es el de comercializar alimentos sanos. Si no respetar el medio ambiente, preservar la fertilidad del suelo (por eso no se permiten los abonos inorgánicos además de por los problemas de contaminación de aguas que también son preocupantes)ya que se ha probado que llevando a cabo un manejo ecológica el indice de materia orgánica del suelo aumenta con los años, evitar la perdida de suelo, preservar las variedades locales que son las mejor adaptadas al entorno, aumentar la biodiversidad, contribuir a la disminución de las emisiones de efecto invernadero,….
    Por esta razón cuando realizamos agricultura ecológica todos salimos ganando y no solo por la obtención de alimentos sanos.

    Comentario por Mary | 16 febrero 2010 | Responder

    • Discrepo.

      Cuando un agricultor solicita el logotipo de agricultura ecológica, la razón que tiene es informar a su público de forma creíble, que sus productos han seguido una normas determinadas de cultivo, sean esas normas sensatas o absurdas.

      Cuando un consumidor elige alimentos con el marchamo de producto ecológico es porque quiere tener la garantía de consumir alimentos que han seguido esas normas, que supone que le dan mayor seguridad a la hora de consumir esos productos.

      Otras consideraciones, como salvar la tierra de la polución, evitar el cambio climático, o eliminar la contaminación freática y asuntos parecidos pueden ser preocupación, o no, tanto del agricultor como del consumidor, pues uno quiere hacer un negocio y otro pretende conservar mejor su salud, pero no pretenden conseguir esos objetivos con la produccion y consumo de productos ecológicos, pues ni siquiera esta probado que globalmente la existencia de huertos ecológicos sea beneficioso para la Tierra, pues su menor produccion de alimentos en unos huertos, han de ser compensados con la mayor produccion de alimentos en otro lado, bien haciendo cultivos más intensivos, o dedicando más tierras a cultivo, con lo que es el mejor de los casos quizá se equilibren los daños que recibe la Madre Naturaleza globalmente hablando.

      No tengo nada en contra de quien consuma productos ecológicos, yo mismo quiero para mi familia los mejores productos que pueda pagar, pero como indico en un comentario anterior, esta práctica no lo es, y repito lo escrito antes “pues si es cierto que quien quiera, (y tenga dinero para ello), puede seguir esos principios dentro de una gran comunidad que no los respete, igual que puede hacer fuego con leña de los bosques. Pero lo que unos pocos pueden darse el lujo de hacer, la totalidad de la población no podrá hacerlo nunca.”

      Es por ello más que “ecológica”, he bautizado la práctica de consumir alimentos ecológicos como “egológica”, o lo que es lo mismo “para mi lo mejor y los demás que se apañen como puedan”, que es un puro razonamiento capitalista, que es el que ha producido el agotamiento de los recursos naturales.

      Comentario por felixmaocho | 16 febrero 2010 | Responder

  9. queria comentar después de seguir los comentarios que la agricultura ecológica tiene como finalidad producir productos de alta calidad además de mantener los ecosistmas agrícolas, la fertilidad de la tierra y la interacción de la agricultura con el medio con el objetivo de perdurar lógicamente cuando se pide la certificación de producto ecológico, el objetivo es revalorizar su producto, señalarlo como producto de calidad pues lo es y estudios hay que demuestran que los productos ecológicos son más saludables.
    Que la agricultura ecológica no podria alimentar a la población mundial, bueno el problema no creo que sea ese, pues la agricultura química tampoco lo hace ya que sigue muriendo gente de hambre, el problema para solucionar el hambre del mundo es el modelo de producción, y aquí la agricultura ecológica si tendria algo que decir pues el modelo de producción ecológico en el cual la agricultura aprovecha los residuos que hoy endia tiramos a la basura nos ayudaria a ser más autosuficientes, además de los beneficios para el medioambiente que tiene la agricultura orgánica, puesto que fija carbono en el suelo através de la materia orgánica.

    Comentario por Vicent | 17 abril 2010 | Responder

    • No podra negarme que donde más muertos de hambre hay, es donde se practica la agricultura más ecológica.

      Comentario por felixmaocho | 17 abril 2010 | Responder


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