Felix Maocho

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La Esfera – Retrato de Rubén Darío por Vázquez Díaz

Rubén Darío (1867 – 1916), nicaragüense, fue como poeta el máximo representante del Modernismo literario en lengua española. Es el poeta que ha tenido mayor y más duradera influencia en la poesía hispana del siglo XX, tanto al uno como al otro lado del Atlántico. Es por ello conocido como el príncipe de las letras castellanas.

 Su ascendiente el España fue inmenso, antes de pisar tierra española su libro de poesía Azul, fue muy elogiado por Juan Valera novelista famoso y crítico literario, que en octubre de 1888 publicó en El Imparcial de Madrid, dos cartas dirigidas a Rubén Darío, en las que, aun reprochando a Darío su influencia francesa (su “galicismo mental”, según  Valera), reconocía en él a “un prosista y un poeta de talento”.  Estas cartas de Valera, divulgadas por la prensa iberoamericana consagraron definitivamente a Darío, aun lado y otro del Atlántico.

 Ruben Darío DVDiaz

A partir de ese momento la influencia de Darío en los medios culturales españoles fue tremenda. Hizo su primer viaje a la península en 1892 como miembro de la delegación de Nicaragua con motivo del cuarto centenario del descubrimiento de América. En Madrid frecuento los círculos literarios entablando amistad con personalidades como los poetas Gaspar Núñez de Arce, José Zorrilla y Salvador Rueda, los novelistas Juan Valera y Emilia Pardo Bazán, el erudito Marcelino Menéndez Pelayo, y políticos como Emilio Castelar y Antonio Cánovas del Castillo.

 

Volvió años después como corresponsal del periódico La Nación para informar a los lectores argentinos de la situación en el país tras el desastre de 1898. Rubén Darío toma  una postura pro hispana en contra de los Estados Unidos acuñando la oposición metafórica entre Ariel (personificación de Latinoamérica) y Calibán (el monstruo que representa a los Estados Unidos).

 Aquí cumple su compromiso de enviar cuatro crónicas mensuales a La Nación sobre el estado de la nación española tras su derrota frente a Estados Unidos que supuso la pérdida de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y la isla de Guam.  Que se recopilan en un libro,  titulado España Contemporánea. Crónicas y retratos literarios. En ellas, Rubén manifiesta su profunda simpatía por España, y su confianza en la recuperación de la nación, a pesar del estado de abatimiento en que la encontraba.

 En España, Darío despertó la admiración de un grupo de jóvenes poetas defensores del Modernismo frente a los autores consagrados de la Real Academia Española. Entre ellos estaban Juan Ramón Jiménez, Ramón María del Valle-Inclán y Jacinto Benavente, y otros como Francisco Villaespesa, Mariano Miguel de Val, y Emilio Carrere. También entabla amistad con Antonio Machado, declarado admirador de su obra.

 En 1905 vuelve a España como miembro de una comisión nombrada por el gobierno nicaragüense para resolver una disputa territorial con Honduras, publicando en Madrid el tercero de los libros capitales de su obra, Cantos de vida y esperanza, los cisnes y otros poemas, editado por Juan Ramón Jiménez.

 En 1907 se reunió con Francisca Sánchez, con la que convivió durante o los últimos años de su vida y juntos fueron a pasar el invierno de 1907 a Mallorca, isla en la que frecuentó la compañía del después poeta futurista Gabriel Alomar y del pintor Santiago Rusiñol.

 Allí inició una novela, La Isla de Oro, que no llegó a terminar, aunque algunos de sus capítulos aparecieron por entregas en La Nación.

 Volvió en 1913, a Mallorca invitado por Joan Sureda, y se alojó en la cartuja de Valldemosa, en la que muchas décadas atrás habían residido Chopin y George Sand. En esta isla empezó Rubén la novela El oro de Mallorca, que es, en realidad, una autobiografía novelada. Pero su salud mental muy mermada por el alcoholismo le falla y  en diciembre marcha a Barcelona, donde se hospedó en casa del general Zelaya, que había sido su protector mientras fue presidente de Nicaragua. Allí dio a la imprenta su última obra poética de importancia, Canto a la Argentina y otros poemas. Su salud estaba ya muy deteriorada: sufría de alucinaciones, y estaba patológicamente obsesionado con la idea de la muerte.

 El archivo de Rubén Darío fue donado por Francisca Sánchez, su compañera en la vejez, al gobierno de España en 1956 y ahora están la Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid. Con Darío tuvo Francisca tres hijos -dos murieron siendo muy niños, el otro en la madurez, está enterrado en México. Muerto Darío, Francisca se casó con José Villacastín, un hombre culto, que gastó toda su fortuna en recoger la obra de Rubén que se encontraba dispersa por todo el mundo y que entregó para su publicación al editor Aguilar, de quien era buen amigo.

 

El retrato de Daniel Vázquez Díaz se basa en el viaje a Mallorca en 1913, cuando se hospedó en la Cartuja de Valdemosa, retiro romántico de Chopin y Jorge Sand, por ahí deambulaba Rubén Darío, vestido de cartujo,  anécdota que recoge el cuadro.

 Daniel Vázquez Díaz (1882 –1969) es un pintor a medio camino entre el cubismo y el realismo, utiliza la morfología del cubismo, sin embargos su pintura es tremendamente realista, caracterizada por el uso de colores sobrios y grises, y por lo recio de sus planos. Estas características transmiten una especial solemnidad a su obra, considerada algo zurbaranesca, Entre sus obras destacan los retratos de destacados artistas e intelectuales españoles del siglo XX, como Unamuno, así como los frescos que pintó en el monasterio de La Rábida en 1930 dedicados a Cristóbal Colón.

 Es por ello que este retrato de Rubén Darío puede considerarse como un exponente máximo del estilo de su obra. A Rubén Darío lo conocía personalmente pues él había publicado retratos en 1912 en la revista “Mundial” dirigida por Rubén Darío. Probablemente este retrato pertenezca a la serie que comenzó en 1910 denominada “Hombres de mi tiempo”, donde retrata a  Unamuno, Ortega y Gasset, Gutiérrez Solana, etc. sin embargo tiene que haberse pintado entre los años 1916, fecha a que pertenece la anécdota de Rubén Darío vestido de Cartujo y 1921 año en que este retrato aparece en la Esfera, Probablemente sean posteriores a 1918 cuando Vázquez Díaz es influenciado por el movimiento cubista que aparece en Francia.

 Es pues esta obra una muestra temprana del cubismo de Vázquez Díaz y del cubismo español en especial, aún contestado por la pintura académica oficial, pero que ya pronto triunfaría, dando paso a contratar a Vázquez Díaz como Profesor de Pintura Mural en la Escuela Superior de Bellas Artes de Madrid, donde formó alumnos como Salvador Dalí, Jorge Gallardo y Modesto Ciruelos. O después de la guerra civil a autores como Rafael Canogar y Agustín Ibarrola.

Extractado de la Wikipedia     y de Museo Vázquez Díaz 

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22 junio 2009 - Posted by | La Esfera | ,

1 comentario »

  1. […] «Retrato de Rubén Darío por Vázquez Díaz» (en español). Consultado el 8 de noviembre de 2009. […]

    Pingback por Daniel Vázquez Díaz « saracorbachoaragon | 17 abril 2012 | Responder


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