Felix Maocho

Para quien le interese lo que a nosotros nos interesa

Videojoyas – Los largos viajes de nuestra infancia

Quizá hayamos olvidado lo largo que se nos hacían los viajes de niños. Si tenemos hijos, habremos sufrido eso de meter la familia en el coche y antes de haber recorrido cinco kilómetros oír desde el fondo del coche la terrible pregunta ¿Cuanto falta?, seguido por otra frase no menos terrorífica, ¡Quiero hacer pis!, para acabar poco después con la última y definitiva, ¡Me mareo!.

Estoy seguro que no seré el único que he viajado de noche, alternándonos en el volante mi mujer y yo, cundo  el sueño nos vencía, con el fin de recorrer, la distancia entre Madrid y el Cantábrico, (cuando mis hijos eran pequeños, cinco horas sin parar), con los tres niños dormidos como troncos en el asiento trasero.

Y es que no nos queremos dar cuenta, que para un niño siempre activo la inmovilidad del coche es una tortura imposible de sufrir. Claro está, que hay niños que consiguen encontrar distracción dentro de la inmovilidad del coche, como por ejemplo, pelearse entre ellos por el lado del coche en que se sientan, o porque uno atraviesa, (a posta, ¡por Dios!), un milímetro la frontera con su hermano, o en los casos de los más pacíficos, leyendo en voz alta las matrículas de todos los coches con los que nos cruzamos. 

Eso sí, hagan lo que hagan los pobrecitos, terminarán enervan a sus padres, sobre toda al conductor, pues por alguna razón, mientras que los niños encuentran distracción en repetir sicóticamente, una y otra vez lo mismo, sea lo que sea, a los adultos, la repetición de algo nos pone de los nervios, o si no, atrevanse a contar el mismo chiste, ocho veces durante una reunión de amigos y verán a que velocidad se quedan solos en esta vida. (es mi amenaza favorita para evitar que mi mujer me arrastre a donde no quiero ir, aunque nunca me he atrevido a ponerla en marcha.

Les invito a ver el juego que descubre esta niña para aguantar, más o menos, el viaje en coche. La niña es bastante graciosa, si fuera un cursi, diría que es una criatura adorable, pero cuando pienso lo que puede ser un viaje de Madrid a Sevilla, con una niña semejante en el asiento de atrás, me dan ganas de cortarme las venas.

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5 junio 2009 - Posted by | Videojoyas |

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