Felix Maocho

Para quien le interese lo que a nosotros nos interesa

La universidad de hoy.- Parte II: memoria vs. práctica

casslectSiguiendo con el post anterior en el que comentaba cómo la universidad se adapta poco a poco a los tiempos que corren, continuaré aquí hablando de cómo se está acomodando la educación terciaria a las necesidades de hoy. O al menos, cómo debería ser este proceso.

Se supone que el Plan Bolonia tiene que modernizar en parte la universidad tal y como la hemos conocido hasta ahora. Debería no sólo homogeneizar los títulos y otros aspectos, sino también cambiar los métodos lectivos que se utilicen en las aulas. Independientemente de este plan, que se basa en los sistemas educativos que vienen siendo utilizados desde hace mucho por algunos países europeos, quisiera poner en relieve las diferencias que he visto entre las distintas universidadesd en las que he tenido el honor de estudiar.

Creo conveniente comparar el método docente escolar de hace medio siglo, con el equivalente académico universitario. Por como me lo han descrito los mayores, era costumbre hacer estudiar a los alumnos, trozos de obras literarias de memoria. También listas de dudosa utilidad práctica en la vida diaria como pueden ser los Reyes Godos. A mi me quedó un pequeño reducto de esas costumbres, puesto que alguna poesía tuve que memorizar (creo que todos nos hemos aprendido aquello de “Con diez cañones por banda…”) También me hicieron recitar al más puro estilo papagayo el atlas. La geografía, parece ser, sólo se puede aprender aún a día de hoy, metiendo en la cabeza de sus estudiantes toneladas de información sin casi procesar, donde lo importante es saber cada río con sus afluentes, cada cordillera con sus montes y cada país con su capital y fronteras.

El mismo sistema se sigue llevando hoy en la universidad, sobre todo en ciertas carreras. Parece ser un lugar donde aprender equivale a memorizar, donde la práctica sigue siendo más teoría y donde la teoría es incuestionable. Hablaré de lo que conozco en primera persona, pero estoy convencida de que no hay mucha difierencia en otras licenciaturas.

Por lo que respecta a mi carrera de Derecho, puedo afirmar, ahora que la termino, que el 80% (y creo que me quedo corta con la cifra) consiste en recordar cosas, datos, artículos, fechas, o cualquier otro material que se encuentra en los libros. No se valora pensar, sino que se puntúa únicamente por la capacidad memorística del alumno. Quizá el 20% restante consista en saber relacionar unos conceptos aprendidos con otros, o en el mejor de los casos, con la vida real, pero en el fondo, sigue siendo la misma historia sin sentido. Memorizar los Reyes Godos, me llegó a mí en la universidad, y fue tan estúpido como si lo hubiera hecho en el colegio. Pues como eso, casi todo lo demás.

Además, no se esfuerzan en enseñar unos conceptos básicos que se queden grabados a fuego en la mente del alumno. Da igual que lo que haya que memorizar sea el detalle más estúpido o insignificante o que sea uno de los pilares del conocimiento de la carrera en cuestión. Están al mismo nivel a la hora de valorar a fin de curso al pobre disco duro andante. Por eso, la mayoría de la gente sale al mundo laboral con la impresión de no tener ni idea, de no haber aprendido nada, porque tan pronto como pasaban un examen memorizado sin ganas, olvidaban el contenido para ponerse con el siguiente. (recuerdo: el plan de estudios de la Facultad de Derecho de la UCM data de 1953 y desde entones, la innovación pedagógica ha sido testimonial)

Sin embargo, habiendo asistido a clases de Derecho en el mundo anglosajón, puedo comparar y ver que, aunque obviamente, también hay que tener buena memoria, las clases no consisten en dictar los mismos apuntes año tras otro, sino que son debates, casos prácticos, cosas útiles al fin y al cabo. De tanto usar los conceptos, se acaban quedando mucho más fácilmente en las cabezas de los futuros practicantes de la materia. En lugar de dar una recomendación bibliográfica que se convierta en un “te lo comes”, y dedicar las clases a aburrir al personal, lo que ví en UK fue un tratamiento del alumno como persona, valorando su capacidad de razonamiento, argumentación y sabiduría en general. Y el método no sólo es más placentero, sino más eficaz. Ya lo decía Confucio: Me lo contaron y lo olvidé, lo ví y lo entendí, lo hice y lo aprendí.

Respecto al lado de Administración y Dirección de Empresas, me temo que es más de lo mismo. Los métodos de hoy en muchas universidades son los mismos que hace muchos muchos años. El instrumento por excelencia en las materias que requieren cálculo es una triste calculadora (ni siquiera financiera). ¿Os imagináis ir al banco y que el de la mesa se ponga a calcular la cuota de tu hipoteca con un lápiz y papel? Tardaría más de 20 minutos, y encima el dato sería probablemente incorrecto o poco preciso. Pues eso es lo que aprendemos en “Matemáticas de las operaciones financieras”. La hoja de cálculo entra años más tarde, para hacer como que estamos avanzados, pero como ningún alumno está acostumbrado ni sabe manejarla, tampoco se le dedica más que un par de días en total.

Para asignaturas de contabilidad: exactamente lo mismo. En toda la carrera, jamás vislumbré ni de lejos, ningún programa informático. Hoja, calculadora, y lápiz (para ir borrando los errores y hacer las cosas a lo cutre del todo). Que un balance cuadre es pura casualidad, como podéis imaginar. Pero se considera que es lo que pasa, y así andamos.

También he dedicado perdido tiempo en memorizar temas escritos, por supuesto, para luego soltarlos tal cual en los exámenes. Algunas veces, había parte práctica: le poníamos nombre a la empresa de la que soltaríamos el rollo teórico. Pero nada más. En ningún caso se valora si el alumno es capaz de tener sus propios pensamientos, si genera estrategias o si sabría reaccionar con los utensilios obtenidos a la vida real. Se lo decía a una amiga que está de Erasmus en mi facultad y se quejaba de que ella había hecho un examen muy bueno, pero no lo habían valorado así: “No quieren que pienses”. ¿Por qué? No lo sé, pero quizá si piensas puedes demostrar que sabes más que ellos, o que su vida consisten en la desgracia de transmitir conocimientos de manera absurda. (para lo que hacen en clase, me cojo un libro y me lo leo, que no tendrá tantas erratas y estará más estructurado que sus divagaciones)

Sin embargo, como decía, he tenido la suerte de estudiar en tres universidades más, en Europa (dos en Londres y una en París). Están consideradas de las mejores escuelas de negocios del mundo, por los rankings del Financial Times y similares. ¿Memorizar? No. De hecho, hacíamos los exámenes con el portátil, o con “cheat sheets” permitidas. Es decir, nos dejaban apuntarnos todas las fórmulas y toda la teoría que quisiéramos en un papel, y usarlo en el examen.

¿Y sabéis qué? recuerdo mucho mejor lo que escribí en pequeñísima letra en ese folio por las dos caras hace dos años que lo que memoricé para el último examen de febrero de una asignatura similar. ¿Por qué? Porque el examen consistía en poner en práctica aquello que estaba ahí escrito. Lo que no nos dejaban escribir en la chuleta eran ejemplos prácticos, ejercicios. Así, es como copiar la receta de un plato muy complicado e ir siguiendo los pasos. Al final, si haces el plato muchas veces, te sabes la receta. Pero si nunca llegas a cocinar ese plato y lo que intentas es memorizar la receta “a pelo”, probablemente en dos días ya no seas capar de recitarla, no sólo en cuanto a sus ingredientes, -las fórmulas financieras o econométricas- sino a los pasos a seguir.

Al final, en la vida, no vamos a confiar en lo que esté en nuestra cabeza, porque si son decisiones importantes, no podemos correr el riesgo de no comprobar la información en un lugar escrito. Por eso, hacer exámenes pudiendo usar el portátil, con un montón de información guardada en él, lo que da es la capacidad de encontrar los datos necesarios en un corto espacio de tiempo y bajo presión. Y eso es precisamente lo que será necesario tras licenciarse: saber buscar y procesar la información para actuar en consecuencia. Memorizar datos hoy, 23 de marzo de 2009, no me sirve para actuar dentro de 10 años, por dos motivos: primero que seguramente los datos almacenados hoy en mi cerebro, se hayan quedado totalmente obsoletos. Y segundo: que si mis esfuerzos se han concentrado en memorizar, no he podido tener la oportunidad de aprender a usar esos conceptos, y sin aprender la práctica, la teoría no sirve para nada.

En conclusión, espero que algún día, los métodos europeos lleguen a España (e Italia, que están en las mismas) y dejen que la universidad sea un lugar donde prepararse para el mundo laboral y no un sitio donde lo único importante sea ser capaz de reproducir los libros en formato manuscrito, durante dos horas para cada asignatura. Es decir, que los estudiantes aprendan a usar el cerebro, para pensar, razonar, que usen la memoria RAM en lugar de la del disco duro.

Por cierto, la foto es de una de las aulas de la Cass Business School, donde tuve el gusto de estudiar. Se nota que invitan al diálogo con la disposición de los asientos en semicírculo, ¿verdad? Pequeñas, acogedoras… bien equipadas. Echo de menos eso, al volver a aulas masificadas donde el profesor puede estar tan lejos que ni se ve  y donde no hay ni siquiera un ordenador y un proyector donde poder exponer, tanto el profesor como el alumno. Snif…  😥

23 marzo 2009 - Posted by | Zona Euro | , ,

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