Huerto familiar – Banqueta de huertano
En un pueblo de La Coruña, tengo un amigo, Anto Correa, que no solamente es un buen aficionado al huerto, sino que sus inquietudes le llevan tanto hacia la investigación y conservación de técnicas hortícolas tradicionales, y a la conservación de semillas autóctonas, como a la introducción y difusión en su ámbito local, de maquinas y técnicas, que siendo respetuosas con las prácticas de toda la vida, faciliten el trabajo en el huerto y ayuden a mejorar las calidades y rendimientos obtenidos.
El fue él quien me puso en la pista de la tijera de podar de novedoso diseño, evoluciónadas de las tradicionales, que ya enseñamos en este blog y es él quien hoy me enseña otro práctico complemento del huerto, una banqueta o escabel de huertano, que pese a su sencillez facilita y dulcifica el trabajo en el huerto.
Se trata la pequeña banqueta que mostramos en la fotogrtafía superior, especialmente pensada para hortelanos y jardineros. Un aparato de plástico rígido, de poco peso pero robusto y de fácil de transportar, que permite realizar mucho más cómodo, las abundantes labores que hay que realizar en el huerto y el jardín a baja altura, lo que para los entumecidos músculos de quienes nos ganamos la vida trabajado en una oficina, supone una gran dificultad y esfuerzo.
Raro será el oficinista, mas si ya está entrado en años, que pueda como los auténtico huertano, permanecer por tiempo indefinido en cuclillas y muchos serán los que sentados en el suelo, les resultará difícil volver a ponerse de pié sin ayuda de un apoyo. Si perteneces a este grupo, este complemento te será de mucha ayuda.
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Como vemos se trata de un pequeña banqueta o escabel que permite realizar sentado a baja altura, labores como la poda de arbustos e injertos, pero si incluso esta altura fuera excesiva, dándole la vuelta se transforma en un apoyo plano y algo mullido para trabajar de rodillas, como vemos en las siguientes fotos.
Si te fija bien en la foto siguiente, observarás que de un lado tiene unos laterales que sirven de refuerzo a las patas, mientras que del otro lado carece de ellos para poder introducir las rodillas. Con la ventaja adicional es ofrecer un punto de apoyo tanto a la hora de arrodillarte, como a la de ponerte de pié como se vé en la siguiente foto. Naturalmente también ofrece un sólido y estable lugar donde encaramarte cuando solo necesitas un poco más de altura para alcanzar esa fruta o podar esa rama.

Además el asiento es una útil caja donde guardar los chismes que siempre has de llevar encima, aunque para eso yo prefiero el tradicional mono de jardinero, lleno de amplios bolsillos complementado con un cinturón porta herramientas, o como la prenda que porta Anto, un chaleco lleno de inmensos bolsillos.
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