No Cussing Club: la liga anti palabrotas
Los americanos son como son. Ya los conocemos. Fueron pioneros en poner pitidos tapando las palabras malsonantes en los programas de televisión. Son “el país de las libertades” que más censura, de entre los que juegan en la misma categoría de democracia. Por un lado proclaman a los cuatro vientos su gran tolerancia y su libertad de expresión, basándose en su primera enmienda:
El Congreso no hará ley alguna con respecto a la adopción de una religión o prohibiendo el libre ejercicio de dichas actividades; o que coarte la libertad de expresión o de la prensa, o el derecho del pueblo para reunirse pacíficamente, y para solicitar al gobierno la reparación de agravios.
Pero por otro lado, al ser descendientes de los emigrantes más puritanos del viejo continente (Europa, para el que ande algo perdido…), tienen la manía de meter la religión en todos lados. Su himno, sus costumbres, y mucha parte de su política se basa en temas ideológicos religiosos.
Por eso, utilizan muchos más eufemismos para hablar de ciertos temas, como es el sexo. Todos hemos visto alguna vez en la televisión o el cine como alguien, hablando de lo “lejos” que ha llegado con otra persona a ese respecto, dice que ha llegado a “segunda base”. No tenemos nosotros, ni siquiera tras décadas de dictadura casada con el catolicismo, tantos miramientos al hablar del tema. Y los eufemismos americanos además complican las conversaciones, al no saberse muy bien qué quieren decir con ellos. Los chicos (y supongo que también hay chicas) de xkcd lo intentaban explicar, a su manera, con el gráfico de este cómic.
Pues dentro de todo ese lío de “decimos lo que queremos pero nos sonrojamos cuando alguien dice caca, culo, pedo, pis” ha surgido un grupo rebelde que intenta que la gente deje de decir palabrotas. Algunas personas estaban preocupadas por el nivel del lenguaje que se podía escuchar en las canciones de rap y otros mensajes que les llegan a los jóvenes, pero ha tenido que ser un joven el que dé el primer paso.
McKay Hatch, a sus 14 años, decidió que estaba cansado de escuchar a su alrededor a todos sus compañeros y amigos soltar burradas por la boca. Por eso fundó el “No cussing club”, el club de la gente que se negaba a hablar con palabrotas. Sorprendentemente, caló bastante bien entre la gente de su edad, que pronto empezaron a controlar su lenguaje y a difundir la -buena- palabra.
A día de hoy, el pueblo en el que comenzó la iniciativa ya se declara libre de palabrotas. Además, el club ha conseguido miembros en todo el país e incluso ha traspasado las fronteras acogiendo a gente de todo el mundo. Así, la semilla que se plantó en el instituto de South Pasadena ha ido creciendo muy rápidamente, contando ya el club con más de 30.000 miembros en enero de este año.
El club cuenta con una página web, donde están bastante bien organizados, merchandising, vídeos explicativos y de tipo un poco más propagandístico, canciones, etc. La repercusión en los medios ha sido muy alta en los últimos días además, siendo objeto de reportajes en las principales cadenas nacionales de Estados Unidos. Todo un fenómeno de masas, sin duda.
Ahora, lo que me lleva a pensar a mí es: perfecto, una idea que ha conseguido mover a la gente y que no daña a nadie, sino en muchos casos, todo lo contrario. Se ayuda a que no se insulte a la gente, a erradicar vocabulario hiriente en general (racista, sexista etc). Pero ¿eliminar TODAS las palabrotas?
Eso es otra historia. En mi opinión, las palabrotas deben estar totalmete erradicadas en ciertos ámbitos. Hay situaciones en las que uno debe comportarse con educación y las palabrotas no tienen cabida en esos casos. Además, evitar que se increpe a las personas con insultos y demás apelativos peyorativos es sin duda, un buen resultado.
Pero más allá de eso, no creo que deban prohibirse, ni censurarse, ni siquiera auto-censurarse las palabras que se consideran políticamente incorrectas. Están ahí por una razón. El lenguaje es más rico con ellas, proque expresan cosas que con otras palabras no se puede decir lo mismo con la misma intensidad. Si yo quiero quejarme muy duramente de una persona, no voy a coger sólo las palabras que se an “aceptado” socialmente como adecuadas para hablar. De hecho, esas palabras en muchos casos, en su día no fueron aceptadas, y ha sido a través del tiempo que se han introducido en el lenguaje común.
Sinceramente, me niego a llamar a una persona “gaznápiro” o “zamacuco” si lo que se merece es “gilipollas”. No pienso usar “muérgano” por “cabrón” etc. Y no me callo un “joder” un “mierda” o lo que sea si me tropiezo con algo y me hago daño o se me caen todas las monedas del monedero. Si dijese “córcholis” parecería Zipi o Zape…
Hablar como en el siglo pasado no quita que se esté insultado a una persona, así que, puestos a hacerlo, mejor que sea con un vocabulario que no parezca sacado de una película de piratas.
Por si acaso tú eres de los que quiere unirse al clan de los biensonantes y te propones desterrar de tu cabeza y lengua todo lo que los señores de la RAE no hayan decidido aún que merece la consideración de español correcto, aquí dejo una lista blanca de palabras que sí podrás encontrar el el diccionario y que, como tales, no deberían considerarse palabrotas, sino, dicho de manera tiquismiquis, simples adjetivos.
De todas formas, he de reconocer, que es divertido insultar a la gente, y al mismo tiempo a su inteligencia y cultura, con palabras que ni siquiera conocen o con expresiones que suenan totalmente lejanas. Hace poco tuve esta conversación medio en broma con alguien y lo dejé todo roto:
Yo – ¡Anda y que te ondulen!
Persona que no conoce la zarzuela de Pichi – ¿Quéee?
Yo – Sí, que te ondulen, con la permanén
Persona – Tía, estás fatal, blablabla
Yo – Pues si te sofocas, tómalo con seltz
abobado, da
abombado, da
adoquín
arracacho, cha
asnejón
atropellaplatos
autómata
babanco
babieca
babilón, na
baboso, sa
bambarria
barbitonto, ta
bato
bausán
bausano, na
beocio, cia
besugo
bobalías
bobalicón, na
bobarrón, na
bobatel
bobo, ba
bobote
borde
boto, ta
botoso, sa
bruto, ta
bucéfalo
calilo, la
calzonudo, da
camote
cantimpla
capirote
capullo
cazurro, rra
cebollino
celestial
cenutrio
ceporro
cerrado, da
cipote
cojudo, da
cretino, na
cutama
chango, ga
chorra
desorejado, da
dundo, da
enorme
estulto, ta
estúpido, da
falto, ta
fatulo, la
fuñique
ganso, sa
gaznápiro, ra
gilí
gilipollas
gordo, da
guaje
guajolote
guanaco
harón, na
idiota
insensato, ta
lerdo, da
leso, sa
lila
lipendi
madero
mamacallos
mameluco
mastuerzo
melón
melona
memo, ma
mendrugo
menguado, da
menso, sa
mentecato, ta
mentecapto
merluzo
minguado, da
molondro
moscatel
múcura
mudo, da
muérgano
noneco, ca
obtuso, sa
opa
otario, ria
panarra
papirote
pavisoso, sa
pavitonto, ta
peal
pendejo
percebe
porro
poste
premioso, sa
puto, ta
salame
salamín
samarugo
sanano, na
simple
simplísimo
simplón
soca
suato, ta
tarado, da
tardo, da
tarugo
tocho, cha
tolete
tolondrón, na
tontarrón, na
tontera
tontiloco, ca
tontivano, na
tonto, ta
tontón, na
tontucio, cia
tontuelo, la
tontuna
tordo, da
torgado, da
torpe
torpón, na
trompo
tupido, da
yegua
zamacuco, ca
zamarro
zángano, na
zolocho
zompo, pa
zonzo, za
zonzorriar
zopenco, ca
zoreco, ca
zorimbo, ba
zote
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