Felix Maocho

Para quien le interese lo que a nosotros nos interesa

El año del no autoengaño

20060511220216-superadasYa llevamos unas cuantas semanas de 2009. Ahora podemos empezar a mirar si todo aquello que nos prometimos el día 1 de enero se ha empezado a implementar. Hablo de las propuestas de año nuevo, esas grandes conocidas que todos nos planteamos por esas fechas pero que son como las promesas electorales. Se llevan a cabo si hay suerte y viene bien.

Cada uno tiene sus defectos y sus cosas que quiere eliminar de su vida. Y cada uno tiene sus deseos y propósitos que quiere incluir en ella. Pero hay propósitos que se pueden generalizar un poco, porque la raza humana tiene debilidades similares. Apuntarse al gimnasio -y luego ir- para estar más en forma, perder unos kilos, que suelen ser culpa de los atracones navideños, leer más, ser más paciente, viajar a un sitio al que siempre has querido, estudiar más, buscar un trabajo mejor, beber menos, dejar de fumar, dejar a la parienta/el pesao del marido si llevas años queriendo quitártelo de encima, aprender un idioma nuevo, dejar de dejar las cosas para más tarde, pintar de una vez esa pared, o cualquier otra cosa. Sea lo que sea, suele implicar intentar ser una mejor persona. ¿Por qué? Porque es lo que esperas de ti, lo que te va a recompensar en tu conciencia y te hará sentir mejor contigo mismo. Pero… ¿y si nos propusiéramos ser una persona peor?

Asumámoslo; no tenemos fuerza de voluntad para salir a correr al parque más cercano a las 6 de la mañana antes de ir a trabajar. No queremos renunciar a la comida que nos gusta, ni tenemos tiempo para aprender japonés en realidad. Son cosas poco factibles las que nos obligamos a intentar año tras año. Yo alguna vez he conseguido plantearme metas globales como “dedicar parte de mi tiempo libre a alguna causa noble” (año 2005), “comer de forma saludable” (año 2008), o “llevar las cosas de estudiar al día” (circa 1999) etc etc. Algunas las he conseguido hacer en pequeña o mayor medida. Otras son directamente planes y acciones que no van a ocurrir.

Así que este año, he decidido que me doy una tregua. Nadie empieza las dietas el jueves, ¿no? esperas al lunes, como dios manda. Ni nadie deja de fumar o se apunta al gimnasio el sábado. Poca gente decide empezar a realizar sus propósitos de año nuevo en noviembre. Piensan que ya que están se darán “un homenaje final” en diciembre y ya pasarán a la vida saludable en enero. Poca gente se propone empezar a ahorrar más dinero a día 18 y lo comienza ese mismo mes. Esperan al siguiente.

Pues estamos en 2009, y eso significa que es final de década. Si no nos planteamos nunca empezar los cambios a final de periodo sino que fijamos siempre los comienzos a principios de uno nuevo ¿Por qué no seguir con el mismo sistema? Así, 2009 es el “atracón final” de todo lo que quieras. Este año es como si fuera diciembre, domingo o la última semana de mes. Es la de poder desquitarse, es el carnaval previo a la cuaresma.

En 2009 las propuestas del año van a ser dormir más para ser más vaga todavía, estudiar lo menos que pueda y salir de fiesta siempre que apetezca, comer como Homer Simpson si me viene en gana, beber lo que quiera sin preocuparme de si las bebidas gasificadas envejecen la piel, coger el metro o el autobús a todos lados y andar lo menos posible (el abono de transporte hay que amortizarlo), ahorrar menos todavía si cabe (total, con la crisis y los tipos de interés ridículos que hay ahora, no me cubre ni la inflación mantener el dinero en el banco). Ya me sacaré el carnet de conducir el año que viene. Ya haré los exámenes oficiales de idiomas y el GMAT cuando me quepa en la agenda. Ya me plantearé las causas filantrópicas cuando no esté en modo hedonista. Y ya me pondré a pensar cómo arreglo el desaguisao de vida que puedo causar con todo esto, cuando se haya terminado. ¡Este es el año de pasarlo bien! En 2010 con la década nueva, me plantearé otra vez las metas imposibles. Ahora, carpe diem.

Y con todo el dinero que me ahorre de ese gimnasio al que no me voy a apuntar, me sobrará para pegarme unas vacaciones en Ibiza fiesteando como nunca. Con todo el tiempo que no voy a dedicar a intentar leer más o aprender ese otro idioma que en realidad no necesito, podré vivir con mucho más relax. Con toda la energía que no voy a gastar en tratar de dejar de procrastinar, quizá incluso lleve a cabo más proyectos. Sea lo que sea, el esfuerzo este año será en no hacer esfuerzo.

Y ahora que he hecho la lista, lo irónico es que creo que no seré capaz de cumplirlo.

[Inspirado en un artículo que leí por ahí este fin de semana. Quisiera saber el nombre de la autora y dar un link, pero no lo encuentro!]

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18 febrero 2009 - Posted by | Gente marca ESO, Psicología | , , ,

2 comentarios »

  1. Muy buena observación. Coincido en muchas cosas de las que comentas, sobretodo en eso de que las cosas importantes hay que empezarlas el día correcto. La dieta el lunes, a que lo que loco se le va a ocurrir amargarse un domingo empezando una dieta ese día, ni hablar.

    Comentario por Lughnasad | 19 febrero 2009 | Responder

  2. Que tal felix, llevo tiempo siguiendo tus apuntes, y realmente te felicito por el trabajo. Me gusta bastante. Me gustaría que añadieras mi correo electrónico para que tengamos una conversación vía Gtalk. Me interesa bastante discutir algunas cosas contigo.

    Saludos,

    Comentario por Francisco Espinoza | 19 febrero 2009 | Responder


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