Casas de especulación oficial
Es el tema de conversación de la semana entre muchas de las personas que conozco. Nieve y frío aparte, lo que ha traído el comienzo de año para el 100% de los amigos que tengo que viven en Las Rozas y que hayan solicitado viviendas de protección oficial es lo mismo: todos dicen “me ha tocado un piso en el sorteo de hace unos días”. ¡Vaya regalo de Reyes! Pero no. Cuando entran a explicar los detalles, la cosa tiene otro color.
Lo curioso es que siempre había oído que los pisos de este estilo se daban a dedo en el municipio vecino, Majadahonda. Era muy sospechoso que a cuatro hijos del mismo matrimonio les diesen a cada uno, uno de ellos, sobre todo cuando no eran precisamente pobres, necesitados o con discapacidades físicas o psíquicas. Gente joven, soltera y sin ninguna carga o problema, con ingresos altos y ningún motivo aparente por el que no se pudiera permitir comprar una casa en el mercado normal, por lo privado, estaban recibiendo estos pisos de protección oficial a pocos metros de la casa de sus padres, en uno de los municipios más caros de Madrid. Difícil de explicar, como muchas otras cosas que ocurren en Majadahonda. Por ejemplo, me han dicho que cierto restaurante paga al ayuntamiento para que no ponga multas durante la hora de la comida y la cena a los clientes aparcados a su alrededor. No sé si será verdad. Pero cosas como esas se oyen a montones.
El caso es que en Las Rozas sé positivamente que no hay tongo. Una amiga a la que le han concedido un piso (y a su hermano otro) me decía que le daba rabia que la gente pensara que en su caso había algo turbio. Otra me explicaba que los criterios de asignación eran basados en los años que llevaran empadronados en el municipio, y no tenía nada que ver con que realmente necesitasen esas casas o no. Así que ¿por qué ahora resulta que hay casas para todos?
La respuesta es triste: porque no están pensadas para quienes no pueden pagar una vivienda “no protegida”. Los precios de los pisos de una habitación con 55 metros cuadrados útiles (70 construidos incluyendo terraza etc.) llegan a los 700 euros de alquiler, y la opción a compra es de 30 millones (IVA incluido). La diferencia con los precios de mercado está entre el 10% y el 15%. ¿Eso es protección oficial? ¿Quién se ha lucrado por el camino para que se construya en suelo público una aberración así? Más bien parece que el ayuntamiento se haya convertido en una promotora inmobiliaria más, y lo de “te concedo un piso” sea tan ilusorio como ponerlo anunciado en el periódico.
Los que se apuntaron a las listas para recibirlos no tenían ni idea de que esos serían los precios. De todas formas, el criterio para repartirlos no ha sido la capacidad económica de los agraciados desgraciados. Si no, no me explico que hijos de familias con dinero, ganando ellos ya cifras cercanas a los 30.000€ al año, solteros y sin cargas familiares, reciban ayudas para comprar pisos. Si ellos no pueden comprarlos ¿los que ganen el sueldo mínimo qué harán? Desde luego, esos últimos no se pueden permitir un alquiler de 700 euros para vivir ellos solos en pisos de ese tamaño. Así que sólo cabe pensar que esos pisos están pensados directamente para gente que sí que tiene dinero, amparados en un nombre que no debería dársele y para cubrir las cifras que luego llenan la boca a los políticos cuando las citan en sus discursos. ¡Así claro que se pueden hacer cientos de miles de VPO!
Mientras tanto, la burbuja ya ha empezado a desinflarse, la crisis del crédito paraliza la posibilidad de financiar esas u otras casas y el mercado inmobiliario sigue teniendo exceso de oferta de casas (vacías), exceso de demanda y exceso de precio. Si las medidas para solucionarlo están siendo tan estúpidas como en Las Rozas, no me extraña que continúe el asunto cada vez a peor. Por otro lado, lo que la oposición denuncia en este caso, es justo lo que hace a nivel estatal. Mi politicofobia se basa en hechos… yo no me invento nada.
Eso de “Protección Familiar” se ha convertido en un TIMO con el que las promotoras venden pisos a precios ligeramente rebajados a personas sin demasiados problemas económicos y engañadas que piensan que les ha tocado la lotería. Los que de verdad están necesitados siguen sin poder acceder a una vivienda y seguirán así mientras no estalle de una vez la burbuja de precios, mentiras y corrupción en la que nos encontramos
No en todos los casos, yo conozco una familia que han podido acceder a una vivienda en ptopiedad en Sanchinarro (un barrio de Madrid), de una forma limpa y a un precio razonable. Lo que no se, es si ellos son la excepción que confirma la regla o no, pues también conozco un caso claro de favoritismo.