Felix Maocho

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Huerto Familiar – El abonado en verde

Abonar en verde es destinar al sacrificio un cultivo de vegetación rápida con el fin de mejorar las propiedades físicas del suelo, enriquecerlo con nutrientes minerales y reactivar la población microbiana del suelo, potenciando sus efectos beneficiosos para la fertilidad del terreno. .

 

El abonado en verde no satisface la totalidad de nutrientes del suelo, puesto que los nutrientes que aporta son los mismos que ha tomado de el, salvo que se trate de una leguminosa, que si produce un aporte real de elementos nitrogenados, pues sus raíces se asocian con microorganismos capaces de fijar el nitrógeno del aire, pero ni estos ni otros cultivos, añaden al terreno los otros elementos básicos. fosfatos, potasas y sulfatos, salvo la pequeña cantidad que pueden liberar de la lixivacíón del suelo más profundo, a llegar hasta ellos con las largas raíces de algunos de estos cultivos. Sin embargo tampoco empobrecen el terreno, puesto que la totalidad de la planta está destinado a ser devuelta a la tierra, los nutrientes tomados del terreno retornan en forma de materia orgánica.

 

Si fuera necesario corregir las carencias del suelo, añadiendo estiércol o abono mineral, conveniente hacerlo coincidiendo con el abonado en verde, con el fin de que sea este cultivo, el que absorba e incorpore los nutrientes al ciclo de la materia viva.

 

Las ventajas del abonado en verde no acaban con la mejora nutricional de las plantas, sino que tiene otras ventajas adicionales que alcanzan a todos los microorganismos involucrados en la fertilidad global del suelo, estimulando su actividad biológica y mejorando la estructura física del suelo, mediante la acción mecánica de las raíces, y con ayuda de los exudados radiculares que facilitan la proliferación de las células microbianas y de los hongos.

 

Impiden la pérdida de nutrientes que sufre el suelo no cultivado por acción del lavado con el agua de lluvia y aseguran la renovación del humus, mediante el aporte de nueva biomasa. Plantado después de un cereal, mejoran la descomposición de la paja, (con el consiguiente abonado de la tierra), al retener mejor la humedad del y equilibrar la relación C/N, lo que facilita la acción de los microorganismos encargados de la descomposición. Protegen la el suelo contra la erosión del agua y el viento y crean un hábitat adecuado para la proliferación de lombrices y otros invertebrados benefactores del terreno, la a la vez que mejoran la circulación del agua y reducen el desarrollo de malezas, por la competencia que se establece entre las plantas y porque ciertos abonos verdes, como el alforfón (Fagopyrum esculentum), o la facelia (hacelia tanacetifolia),tienen poder desherbante.

  

Continúa

   

Hay dos formas de utilizar el abono verde, segarlo y picar el rastrojo y enterrar los restos en surcos hechos para ello, o llevar los restos a la compostera para transformarlos en “mulching” o compost. En el primer caso la reposición de los nutrientes al suelo es inmediata, (aparte de las raíces que quedan en el terreno), mientras que en segundo el la reposición se difiere en el tiempo.

 

Elegiremos una u otra, según deseemos aumentar la cantidad de biomasa en el terreno, o aumentar el “mulching “ o el humus, según convenga. En cualquier caso, el abono en verde no es de efecto inmediato, pues no está lo suficiente degradado para poder ser absorbido directamente por las plantas, pero a medio y largo plazo mejora el rendimiento de la tierra, al alimentar los microorganismos que terminan por descomponiendo la materia viva en sales minerales, absorbibles por las plantas.

 

El abono verde se debe realizar siempre que por razones de calendario, una parcela finalice su cosecha y haya que esperar cierto tiempo hasta la siembra de la siguiente hortaliza. Se elegirá en estos casos semillas de crecimiento rápido, con el fin de que haya el máximo de biomasa a la hora de segar las plantas para dar preparar la siembra de la nueva cosecha. También puede sembrarse para larga duración, dentro del plan de rotación de cultivos. En este caso elegiremos entre cosechar las semillas llegada a la madurez o sacrificar la totalidad del cultivo. Se le trata como un cultivo más, y llagando a la madurez, o se cosecha o se entrega íntegro en la compostera.

 

Tanto si el abono verde se utiliza en periodo corto, como si no se piensa aprovechar las semillas, se debe utilizar una mayor densidad de siembra, entre un 20% y un 50% de lo aconsejado para la siembra destinada a su aprovechamiento para grano, con el fin de conseguir el máximo de biomasa.

 

Solo hay un pero a la siembra de abono verde, debe tenerse en cuenta que estas plantas compiten con el resto de los cultivos por el agua, la luz, o las sales minerales, por lo que de padecer la parcela escasez de estos elementos, debe tenerse en cuenta para situar el abono en verde convenientemente alejado de los cultivos principales para que no les afecte.

 

Especies utilizadas como abono verde

 

Se utilizan tres familias de plantas como abono en verde, las leguminosas, las crucíferas y las gramíneas.

 

Dada su capacidad para fijar el nitrógeno atmosférico, las más utilizadas son las leguminosas. Además las raíces de las leguminosas tienen más de 1 m. de longitud, por lo que llegan a penetrar en el suelo profundo más duro mejorando el terreno. Se emplea trébol blanco enano (Trifolium repens), trébol violeta (T. pratense), veza vellosa (Vicia villosa), habas (Vicia faba), altramuces (Lupinus sp.), meliloto amarillo (Melilotus officinalis), serradella (Ornithopus sativus), etc.; además de otras leguminosas tradicionales de interés como los yeros (Vicia ervilia), las algarrobas (Vicia monanthos) y la almorta (Lathyrus satirum), esta última siempre que se utilice sin aprovechar el grano, excepto como semilla, pues la harina de su semilla contiene una toxina natural que con un consumo continuado causa enfermedades como el “latirismo” que provoca parálisis muscular irreversible, por lo que actualmente esta prohibida por ley para humanos y no se aconseja para la alimentación de animales.

 

Es frecuente cultivar de leguminosas con cereales u otras gramíneas: Veza+cebada; veza+avena; tréboles+raygrass; guisante forrajero+veza, etc. arveja (Pisum sativum L.) y la vicia (Vicia atropurpurea) etc. La razón de ello es que mejoran el terreno, al combinar las raíces profundas de las leguminosas con las cortas y abundantes de los cereales facilitando la circulación del agua a la vez que la formación del humus al generar una mezcla con mejor proporción C/N. Las gramíneas mejoran el terreno ablandando la superficie. En particular el centeno (Secale cereale), estando indicado para siembra otoñal asociado a algarroba o habas. La avena (Avena sativa) está indicada para siembra de primavera, asociada con algarroba y guisante.

 

Las crucíferas tienen un desarrollo muy rápido, proporcionando un buen abono verde cuando se dispone de poco tiempo entre cultivos. Son capaces de utilizar las reservas minerales mejor que la mayor parte de las plantas gracias a la longitud de su sistema radicular, acumulando importantes cantidades de elementos en sus partes aéreas que luego serán devueltos al suelo. Como especies más utilizadas está el nabo forrajero (Brassica napus var. Oleífera), la mostaza blanca (Sinapis alba), el rábano forrajero (Raphanus raphanistrum), etc. Se dice que la acción de las raíces de las crucíferas, hacen asimilable a otras plantas el fósforo presente en el terreno en estado insoluble.

 

Otras consideraciones

 

El abono verde ideal debe poseer tres características, un crecimiento rápido, abundante y suculento follaje y capacidad de crecer bien en suelos pobres. A más rápido crecimiento, mas posibilidad de utilizarlo entre cultivos consecutivos, el follaje abundante y raíces poderosas son deseables, pues a mayor contenido de humedad, más rápida es la descomposición del abonado en verde, antes se reciben los beneficios. Por otra parte, donde mas necesarios es este abonado es suelos empobrecidos por una mala práctica agrícola, el cultivo que crezca mejor en estos terrenos sera el mas útil.

 

A igualdad de condiciones es preferible el uso de leguminosas en el abono verde, pues añaden nitrógeno al suelo. Para aprovechar este efecto con toda su potencia, conviene añadir algo de abono nitrogenado al terreno.

 

Si tenemos ganado podemos aprovechar el abono en verde dándolo a comer como forraje pues incluso la paja de las leguminosas tiene alimento para los herbívoros. Lógicamente al terreno de cultivo, irán a parar los excrementos que estos animales produzcan.

 

Algunas semillas de legumbres son aptas y muy apreciadas para el consumo humano, guisantes, garbanzos, alubias, lentejas, etc. El resto de la planta, volverá al terreno de una u otra forma, y sin ser completo el abonado verde, sigue siendo muy conveniente para el terreno.

 

Cada abono verde, tanto si es como cultivo principal como si es cultivo asociado, tiene unas características específicas definidas por su masa vegetativa, su rapidez de crecimiento, la cantidad de residuos que aporta, la incompatibilidad con el cultivo anterior o siguiente en la rotación, diferentes requerimientos nutricionales, de pH y su rusticidad, su capacidad desherbante, etc. lo que habrá que tener presente a la hora de elegir un abono verde adecuado en cada caso.

 

Es aconsejable también la práctica de la siembra intercalada, también llamada “sobresiembra”, que consiste en sembrar una leguminosa, o una mezcla de leguminosas de porte bajo, generalmente trébol, entre las lineas de cereales ya crecidos. Con ello se protege el suelo y controla las malas hierbas y recogido el cereal enterrar los restos triturados son una buena mezcla como abonado en verde.

 

Se necesita que el abonado en verde germine rápido, y que sea de porte bajo, no mayor de 30 cm de altura, para que no interfiera el desarrollo del cultivo principal. La sobresiembra ha tenido gran éxito en el cultivo de maíz, sembrándose ésta, cuando el maíz presenta un desarrollo próximo a un 1 m de altura.

 

En el cultivo de corta duración, aprovechando el abono en verde entre cultivos que han dejado libre el suelo tempranamente. hay que escoger variedades de rápido crecimiento generalmente crucíferas.

 

El cultivo de larga duración, puede utilizarse en dos casos, como parte de la rotación como un cultivo más, o intercalado con cultivos no anuales como frutales y viñas. En el primer caso se utilizan leguminosas o mezcla de leguminosa+crucífera, mientras que para el intercalado se suelen sembrar “mezclas” de distintas plantas que imitan las mezclas que de manera natural, se da entre la vegetación silvestre de la zona.

 

 

 Direcciones de interés

 

ABC Agro Abonos verdes  Muy extensa információn

Wikipedia – Abono verde – Parecida a la anterior

Abonos verdes y su aplicación  pdf

 

 

 

  

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30 diciembre 2008 - Posted by | Horticultura

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