Felix Maocho

Para quien le interese lo que a mi me interesa

Malos pensamientos – Odio a Steve Jobs

Publicado por felixmaocho en 7 Diciembre 2008

España es un inmenso solar donde florece la envidia, esa hierba rala y amarga que incapaz de producir un fruto digerible, lanza en todas las direcciones correosas semilla llenas de ganchos que como las ladillas se nos enredan entre los pelos y no nos las podemos quitar, si no es a base de arrancarte el mechón de cabello.

 

 

El español que diga que no siente envidia miente, lo que si ocurre, es que algunas veces  nos damos cuenta de que nuestro rencor, no vienen de fuera, sino que se destila en nuestras propias entrañasr y racioalizamos nuestos sentimientos reconociendo nuestras culpas..

 

 

 

Recientemente he asistido a un desagradble episodio de envidia colectiva. Un emprendedor que pasaba un duro apuro económico tuvo osadía de pedir una contribución a su público para salir del bache. Este hecho, en sí ni bueno ni malo, pues nadie obligaba a ayudar, dio lugar a una bliosa y multitudinaria respuesta que supera cualquier cosa que haya leido en la blogosfera española.

 

 

Este suceso vino precedido por otro, que tambien demostraba el comportamiento biliar de la sociedad española. Hace unos dos meses,fue invitadoa  Zaryn Dentzel, fundador de Tuenti, a dar el discurso de la Ceremonia de Apertura de Curso de IE Universidad en Segovia. Zaryn es un joven, no llega a la teintena, que ha montado en españa una red social que ha conseguido resonancia mundial, por ese motivo se le invitó al discurso de apertura del Instituto de Empresa, dedicado a la formación de posgrado, que entre otros objetivos tiene la formacion de jóvenes emprendedores.

 

 

 

Buen hasta ahí normal, lo anormal fue la reacción que en los lectores del blog de Enirique Dans produjo esta noticia. La mala bilis de la envidia se revolvió ante una persona joven que ha tenido un exito. Todo ello no me extraña, desde hace años que noto en el ambiente la mala bilis que abunda en este país. Por ello creo ooportuno actualizar un texto que escribi hace años, que con el paso del tiempo se ha quedado desfasado en los nombres y circunstancias, pero no en su esencia. Creo que describe, para nuestra desgracia, a muchos conciudadanos que nos rodean.

 

 

Continua con mi relato 

 

 

Odio a Steve Jobs

 

 

Como buen español, percibo la envidia dentro de mí. Al menor motivo, una bilis amarga me sube a la boca desde lo más profundo de mi hígado, hereditariamente lesionado por generaciones y generaciones de antecesores enfermos de envidia crónica.

 

 

La envidia es una rara pasión. Me consta que la reina de Inglaterra, los Agnelli, el rey Fahd de Arabia, o los españoles Botín y Koplovics tienen ingentes fortunas, pero no siento envidia de ninguno de ellos. Son ricos de familia, lo saben, y si bien viven magníficamente, como corresponde a un rico, tratan por todos los medios de que ello no trascienda, como pidiendo constantemente excusas a los demás por su abundante riqueza.

 

 

Me empiezan a molestar aquellos personajes, como la Duquesa de Alba, que baila sevillanas en la feria de Abril, veranea en Marbella, cundo la parece bien, se echa un novio y no tiene el menor reparo en decir lo primero que se la viene a la cabeza, cada vez que un paparazzi le acerca un micrófono.

Me molestan los que hacen de sus mangas capirotes, sin pedir permiso a nadie, y no guardan las debidas formas que todo millonario deben tener, de tratar de hacerse perdonar, con una vida discreta y decorosa, sus múltiples millones.

 

 

Me desagradan aún más, quienes “a la sombra de los políticos”, han amasado grandes fortunas como “El Pocero de Sonseca” o Luis del Rivero que amasaron grandes fortunas bordeando en muchos casos la ley. Ellos arrastran su pública indignidad y aunque piensen “ande yo caliente, ríase la gente”, se ven obligados a vivir entre el asco y el desprecio de los demás mortales.

 

 

Envidia clara, me producen los Nadales, Alonsos, Penélopes, y Bisbales que aprovecharon un único don que la naturaleza les regalo con algo más de generosidad que al resto de los mortales, para montarse en el dólar de una forma asombrosa.

 

 

Quien ya verdaderamente me molesta a nivel insoportable es mi vecino, que haciendo el mismo trabajo que yo, gana bastante más, tan sólo porque se supo vender mejor en su trabajo, o porque se subió a un tranvía que yo dejé pasar por mi lado… Más que mi corta estatura, me duele lo esbelto que es mi colega…. No es ligar menos que los gases nobles lo que me mata, es que mi hermano se enrolla con más facilidad que el carbono…..

 

 

Pero quien verdaderamente me enferma es Steve Jobs. El tío monta un negocio de chichinabo en un garaje, inventan un PC y se forran. Luego le echan y aprovecha para hacer unas peículas que te cagas. Le tenien que volver  llamar para que invente el iPod y saque la empresa a flote, mientras tiene un cancer y se cura como si no fuera nada. ¿Y todo para qué?.

¿Para  seguir usando una ropa que parece comprada en el “Todo a 100″? ¿Para trabajar 12 horas como si fuera un teleoperador atado a su puesto con un contrato basura? ¿Para continuar con la misma mujer y el mismo coche?. ¿Para seguir luciendo una mal corte de pelo y una ridíícula barbita, cortada por el mismo peluquero de barrio que tenia cuando estaba soltero? ¿Para qué quiere el dinero….?

 

 

¿Pero que se ha creído ese tío…?. ¡Viva Windows!, ¡Viva Linux!, ¡Muera iTunes!.

 

 

Otros Malos pensamientos

 

 

 

 

 

 

 

 

Escribe un comentario

XHTML: Puedes usar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <pre> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>