Tarot – La Rueda de la Fortuna
La Rueda de la Fortuna es la imagen del Tarot que representa los Cambios del Destino y el eterno ciclo de Regeneración de la Naturaleza.
Presidido en lo alto por un diablo alado, con corona y una espada, unos extraños seres aparecen agarrados una rueda que en su giro hunde a unos y eleva a otros. La rueda se apoya sobre dos patas que no están sobre tierra firma, sino como flotando en un mar de olas.
Una de las dos patas y parte del eje de la rueda se vuelve invisible cuando quedan del otro lado de la rueda, que no es maciza, como demuestra el hecho de que los seres se encuentren entrelazados con ella. Ninguna mano maneja la manivela prevista para hacer girar la rueda, así pues el giro de la misma es debido a los desequilibrios que los propios seres produzcan al tratar de trepar por la rueda.
La rueda alude al eterno proceso de destrucción y creación que es la esencia misma de la vida. Los animales que la rueda sube y baja representan los instintos más primarios del ser humano. El triunfo es algo que todos pretendemos. lo reconozcamos o no, aunque nos lleve a nuestra autodestrucción.
El diablo observa impasible como unos suben y otros bajan. Es el ángel caído, pero también es el maestro de las profundidades, el rey de los reinos subterráneos donde abundan cuevas y cavernas oscuras a donde no llega la luz, pero que pueden escondes tesoros y gemas preciosas, que están a nuestro alcance, si el rey de las tinieblas tiene a bien enseñarnos como llegar a ellas. Por bajo que caigamos, siempre existen riquezas a nuestro alrededor que nos pueden ayudar a salir de la situación.
Todo lo que sube, acaba por caer, todo lo que baja termina ascendiendo. El Sol, alcanzado el zenit, no le queda mas remedio que comenzar a declinar, llegando a lo más bajo comienza a ascender. La rueda es una imagen del movimiento, no solo referido al sol sino al cosmos. La rueda es un círculo, de forma perfecta que mantiene un punto fijo cunado todos los demás se desplazan, es sinónimo de cambio continuo, de evolución, en una palabra del ciclo de vida y muerte.
Las monedas, los oros de la baraja, son ruedas que hacen moverse al comercio, unidades universales de cambio, que a unos dan fortuna y a otros ruina. Dos manifestaciones opuestas, y complementarias, que como otras, la guerra y la de la paz, la risa y el llanto, o el placer y el dolor, son manifestaciones duales que no tiene existencia por separado, lo que uno se enriquece, es a costa de que otro se empobrezca.
No aparece la mano que maneje la manivela que hace girar la rueda. Así pues, el giro de la rueda nace del desequilibrios que los propios personajes producen tratando de trepar. Ninguna posición es inmutable o se sube o se baja, debemos saber en que punto de la trayectoria nos encontramos. Pero hemos de saber, que el giro de la rueda lo provocamos entre todos, con nuestro alocado deseo de trepar. Debido a ello, debemos estudiar tanto el paso que pensamos dar nosotros, como los pasos que están dando los demás, con el fin de aprovechar el movimiento de la rueda para encumbrarnos, a costa de que se hundan otros mas alocados.
Con todo, debemos saber que la rueda tiene una manivela, que permite en última instancia a una mano, que es lo imprevisto, o el Destino si así preferimos llamarlo, que ahora se muestra invisible, pero que en cualquier momento, pude girar la rueda, independientemente de las esfuerzos que nosotros realicemos y que con ese movimiento, colocarnos en una posición absolutamente impensable e inesperada.
Esta situación de inseguridad viene reforzado por el hecho de carecer la rueda de cimientos sólidos, sino que flota sobre un mar, expuesta al vuelco, en el momento que la situación de bonanza cambie a la de las galernas, que periódicamente asolan los mares. Por otra parte, aunque el mecanismo de la Rueda de la Fortuna aparenta sencillez, solo una parte de él es invisible, la otra parte se muestra invisible al ser humano, lo que denota la importancia del oculto sobre la fortuna que encumbra a unos y hunde a otros, sin que el intelecto del hombre pueda influir sobre ella en exceso en un sentido o en otro.
Con frecuencia, la Rueda de la Fortuna aparece en algunas barajas el Tarot sustituida por el Cuerno de la Abundancia. A mi juicio esta sustitución es incorrecta, pues hace hincapié solamente, en una parte de la Rueda de la Fortuna, aquella que de la nada crea riqueza y abundancia, pero olvida la otra, tan fundamental como la primera, que por un camino u otro la riqueza acaba hundiéndose en el fango y desapareciendo para siempre, riqueza y ruina son dos caras de una misma moneda..
Se asocia el Cuerno de la Abundancia a la diosa Ceres o Cibeles, diosa de la Tierra, capaz de arrancar de la tierra de forma misteriosa cosechas de cereales, riqueza, para los hombres. Tiene pues concomitancias este Arcano con el Carro, pues Ceres también es paseada en un carro arrastrado por dos leones, lo que muestra que la riqueza es una de las caras del triunfo.
El diablo que corona la Rueda, relaciona este Arcano con el dedicado al Diablo, con el que tiene en común el juego de premio y castigo con que los diablos amaestran a los súbditos que caen bajo su influencia, la diferencia más importante es que en el Arcano del Diablo, los discípulos aparecen encadenados, pero contentos de su destino, mientras que aquí, no están atados, son aparentemente libres, aunque no puedan bajarse de la Rueda, sin embargo no se conforman con su situación y luchan para cambiar de posición.
A continuación incluyo el mito del Rey Midas relacionada con la Rueda de la fortuna.
Mito del Rey Midas
La habilidad de transformar cualquier cosa en oro se aplica con frecuencia a personas sumamente afortunadas en los negocios, que tienen éxito allí done muchos tropiezan, Esta expresión proviene de el mito griego del rey Midas.
Según el mito griego, El dios Dionisio (el Baco romano), dios del vino y de las fiestas, llegó a la región de Frigia junto a sus habituales acompañantes, los sátiros y las bacantes. Por el camino, uno de ellos, su educador, Sileno, viejo un sátiro borrachín, el exceso de vino le hizo tambalearse y caer al suelo, de donde fue recogido por unos habitantes y conducido ante el rey, Midas, que cuidó de el.
El rey Midas, era hijo de Grodinas, un campesino que había llegado al trono de Frigia por voluntad de los dioses, creció obsesionado por la riquezas. El dios Dionisio, agradecido por haber ayudado a Sileno le concedió un deseo diciéndole:
- Lo que me pidas te concederé.
- Quiero que se convierta en oro todo lo que toque – dijo Midas.
- ¡Qué deseo más tanto!, Piénsalo, Midas, piénsalo.
- Eso es lo único que quiero.
- Así sea, pues – dijo el dios.
Gozoso, el rey probó el don otorgado por Dionisio con una verde rama de una encina; al instante ésta se convirtió en oro; mientras caminaba, repitió lo mismo con una piedra, un pedazo de tierra, unas espigas del camino, la fruta de unos árboles, el agua de un riachuelo cercano al camino; obtuvo el mismo resultado: todo adquiría el color dorado. Su alegría era cada vez mayor, era el más rico del mundo.
No obstante , su alegría no duró mucho; tan pronto como intentaba comer manjares o fruta de los árboles, éstos se convertían en oro, igual pasaba con el agua cuando quería beber. Espantado por las consecuencias de su elección, quiso escapar de sus riquezas; lo que antes había anhelado ahora lo odiaba. Salió corriendo espantado en busca de dios.
- Te lo dije, pero puedo librarte del don que te di. Ve a Sardes, ciudad de Asia Menor, sube hasta el lugar de nacimiento del río Pactolo, sumerge tu cabeza en el manantial y lava tu cuerpo con su agua.
El rey penetró en el agua, conforme a lo ordenado por el dios, luego salió temeroso. Las ramas del árbol que tocó siguieron verdes y frescas. ¡Midas era libre! Reconociendo que la riqueza no le había dado más que soledad, desde entonces el río tiene color dorado por la existencia de arenas auríferas.
De este modo Midas se vio privado del antiguo privilegio, que le había hecho tan desgraciado, Recapacitando el rey Midas, abandonó sus ricos palacios y se trasladó a una choza en el bosque donde habitaba el dios Pan, dios protector del ganado, frecuentando las cuevas de los montes cercanos. En estos lugares Pan hacía ostentación de sus cantos ante las tiernas ninfas que allí se hallaban; su orgullo llegó a tal extremo que se atrevió a retar al mismísimo Apolo, dios olímpico de la música.
Estaba en el destino de Midas, no ser afortunado en sus tratos con los dioses. Paseando un día por el bosque, Midas presenció una competición musical entre Apolo y Pan, de la que era juez el espíritu del monte Tmolo. Apolo tocaba la lira y Pan tocaba la flauta. Tmolo otorgó el primer puesto a Apolo pues consideraba que su habilidad con la lira era superior a la de Pan con la flauta. Midas no estaba de acuerdo e imprudentemente lo hizo saber. Apolo ofendido, hizo crecer a Midas orejas de burro.
Avergonzado por esta anomalía física, cubrió sus orejas con un gorro frigio. Únicamente su barbero conocía su secreto y le amenazó de muerte si el secreto se extendía. Para librarse del peso del secreto,, El barbero se debatía ante el temor a incurrir en cólera del rey y revelar a alguien su secreto. Así pues, para descargar su ansiedad. cavó un agujero en el suelo y le dijo en voz baja lo que había visto, las orejas de asno del rey; al instante lo cubrió con tierra y se alejó del lugar.
Un espeso bosque de cañas comenzó a crecer allí; cada vez que estas eran zarandeadas por el viento, producían un zumbido que repetía: “el rey Midas tiene orejas de asno”. Dice la leyenda que, avergonzado de que se le conociese su deformidad, Midas se quitó la vida bebiendo sangre de toro. Viene el mito a explicar que la riqueza provoca soledad y no consigue le respeto de la gente, que te criticará sin piedad si te ve rico.
Según la historia, Midas fue un rey de Frigia, que gobernó en el período entre el 740 a. C. y el 696 a. C., aproximadamente. Casado con una griega, fue uno de los pocos extranjeros que reino en territorio griego. Durante su reinado, se alcanzó el mayor esplendor en Frigia, que se expandió su estado hacia el este hasta la frontera con Urartu, ocupando una extensa zona de Asia Menor. Estableciendo relaciones comerciales con Asiria y Urartu, lo que permitió al reino alcanzar una riqueza extraordinaria, que llamó la atención de los griegos, mereciendo por ello un sitio en su mitología.
Es de resaltar que a través de sus relaciones comerciales de Midas con los fenicios, se introdujo el alfabeto en Grecia dando lugar al alfabeto griego, que de allí pasó, con alguna modificación a Roma y desde alli a todo occidente.
Midas durante mucho tiempo lideró y financió los levantamientos de Asia Menor contra Asiria gobernada por Sargon II, hasta que finalmente Sargón II decidió atacarla. Midas asustado le envió una embajada, declarándose vasallo. Posteriormente una invasión de cimerios, atraidos por su riqueza, destruyó su capital Gordio. Según la tradición, Midas se suicidó y así terminó el corto período hegemónico de Frigia.
Midas es un caso arquetípico de quien de la nada llega hasta el culmen de éxito, para después caer nuevamente en la absoluta desgracia, de alquien que hace completa la vuelta de la +Rueda de la Fortuna.
Extractado de la Wikipedia, Mitología griega y romana, IES Pedro de Luna y Garabato
Aún no hay comentarios.