Felix Maocho

Para quien le interese lo que a mi me interesa

Los Papeles de Torre - Deshacerse de un cadaver

Publicado por felixmaocho en Abril 25, 2008

Aprovechando el fin de semana os he transcrito otra historia más elegidas entre de las hojas que encontré en mi oficina.

Es un es un poco tonta, pero curiosa, se refiere a uno de los problemas técnicos que se encuentra un sicario en su trabajo.

Si tenéis que deshaceros de algún cadáver, cosa que a todos, más pronto o más tarde, nos pasa alguna vez en la vida, un acreedor, un vecino, el vigilante de la ORA, en fin cualquiera de esos incordios que de repente se interponen en nuestra vida, estáis avisados de lo complicado que es deshacerse de un cadaver. Asi que tenerlo en cuenta y preparar un sitio encima de la escayola del pasillo por si llegara el momento.

Un saludo.

Deshacerse de un cadáver.

A un aficionado, deshacerse de un cadáver le parece la cosa más sencilla del mundo. Se le entierra en el campo, se le tira por un barranco, se le hunde en el mar con un peso, se le disuelve en ácidos. Cualquier persona encuentra en un momento veinte sistemas diferentes para hacer desaparecer 80 kilos de carne y huesos. ¡Se ve que no han tenido nunca que llevar a la práctica sus planes!.

El campo esta lleno de fisgones que parecen no tener mas que hacer que descubrir cadáveres abandonados, senderistas, buscadores de setas, cazadores y demás practicantes de la vida sana no dejan palmo de terreno sin pisar ni montón de tierra o de zarza sin revolver, descubriendo cualquier cadáver que dejes oculto.

Si eres mas perfeccionista y comienzas por cavar una zanja, mas te vale que sea profunda, porque no faltará lluvia torrencial, o perro hambriento que desentierre en instantes lo que a ti tapar té costo horas de angustia y duro trabajo. Tampoco faltará una pandilla de mocoso o un campesino que te pregunte cuando ya llevas cavada la mitad de la fosa para que estas haciendo una agujero en medio del campo.

Tirarlo bien lastrado en el mar es mucho mas seguro. Siempre que te embarcas y te alejas de la costa y de cualquier otro barco lo suficiente para poderlo tirar por la borda sin que te vean ni con ayuda de prismáticos, y que el fondo tenga mas de 50 metros de profundidad, para que no lo pesque el primer arrastrero que pase por ahí. Si es así, casi con toda seguridad que no aparecerán los cadáveres, este método lo utilizaron los argentinos de Videla y si no pudieron evitares que alguien les vieran, en plena noche, al contraluz de la luna, tirar los cadáveres desde aviones al Río de la Plata, no es menos cierto que nunca han aparecido los muertos, y eso que tiraron cadáveres en cantidad.

Este método lo hemos utilizado aquí con frecuencia. Tenemos la infraestructura preparada para ello, un barquito de pesca con el que un compañero busca lugares discretos adecuados para proceder al transbordo del cadáver desde tierra a la barca, y una vez embarcado, solo falta organizar una pequeña excursión. Más difícil es utilizar este método sin la ayuda de este equipo, por ejemplo, como te las arreglas por ejemplo en Estados Unidos para conseguir un barco sin tripulación y como te apañas tu solo para trasladar un cadáver desde el maletero de un coche al barco dentro de un puerto deportivo sin que te vea algún turista.

De los ácidos, ni hablo, es una solución de película de miedo sin ningún fundamento. Sin contar con el olor nauseabundo que se desprendería de semejante tratamiento, se necesitarían litros y litros de ácido y una bañera de calidad fuera de lo corriente, pues solo falta que las paredes se corroan y los litros de ácido se desparramen por todo el baño dejando en cambio al cadáver en seco, a medio corroer dentro del baño. Nadie sensato se decantaría por ese sistema.

Realmente los profesionales usamos métodos menos sofisticados pero más eficaces. Enterrarlos en la cimentación de una gran obra pública, dudo que exista una autopista o la cimentación de una presa que no sea el panteón de algún desaparecido.

Buscar algún horno industrial, como un horno de cerámica o una fundición. donde se le pueda incinerar un cuerpo sin llamar la atención, introducirlos en una máquina picadora de alimentos para perros o algo similar.

Se dice que los chinos, para reutilizar los permisos de residencia, se deshacen de sus congéneres muertos, picándolos finito y guisándolos en los rollitos de primavera. Yo estoy convencido que es una leyenda, aunque el método en principio puede ser válido, tiene que haber encontrado también la forma de deshacerse de los huesos. Una calavera o unas tibias llama tanto la atención como todo un cuerpo.

Insisto en lo difícil que es hacer desaparecer un cuerpo, multitud de asesinos después de haber hecho ingentes esfuerzos para ocultar los cadáveres han sido descubiertos por este motivo. Así, a bote pronto, recuerdo a las niñas de Alcasser, enterradas en medio del campo, a la mujer del aceitero de la colza que fue descubierta a pesar de haber sido seccionada en trozos y enterrada en un vertedero, las fulanas emparedadas por un ex-legionario en un bar de Madrid, a los vagabundos muertos por otro vagabundo que los escondía en un pozo negro,… Esto aquí, en España, en todo el mundo ha habido casos sonados de cadáveres encontrados, las fosas comunes de Bosnia, los restos del Che en Sudamérica, las jóvenes víctimas del sicópata de Bélgica, los misioneros españoles en Ruanda,… incluso han sido descubiertos cadáveres de ejecutados por profesionales, como el cadáver de Galvao y su secretaria enterrados por la PIDE en Badajoz, o los etarras enterrados en cal en Burjassot.

En este último caso, llamar profesionales a esos chapuceros, es un honor que no merecen. A veces las autoridades confunden a un policía que resulta ser un sádico fanfarrón, que no tiene más curriculum que la detención de cuatro carteristas y un par de fulanas, con auténticos profesionales discretos eficaces y preparados.

Yo puedo jactarme de que todos los muertos que he ocultado, siguen desaparecidos al día de hoy. Aunque no estoy seguro que sigan así siempre, porque, no soy supersticioso, pero quizá los muertos de muerte violenta, no mueran del todo y queden como zombis, luchando por salir de sus sepulcros para dar a conocer su historia.

Bueno pensemos en otras cosas mas alegre. Otro día contaré como me deshice de un sindicalista en Praga, en la época de la guerra fría, solo y sin ayuda de nadie, por hoy ya es bastante.

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